El truco con hojas de laurel que muchos usan para alejar las hormigas de la cocina
Colocar hojas de laurel cerca de ventanas y alacenas es un truco popular para ahuyentar hormigas. Cómo se aplica, qué límites tiene y cuáles son las medidas que ayudan a evitar su regreso.

Una hilera de hormigas avanza junto a la pileta, bordea la mesada y termina cerca de un paquete de galletitas. La escena es conocida y suele despertar la búsqueda de una solución rápida. Entre los recursos caseros más difundidos aparece un ingrediente habitual de salsas y guisos: las hojas de laurel.
El truco consiste en colocarlas en los sectores por donde circulan estos insectos, con la intención de que su aroma los aleje. Es fácil de preparar, pero hay una diferencia entre una costumbre popular y un método capaz de controlar una infestación.
Cómo se utiliza el laurel para intentar alejar las hormigas
La propuesta comienza con un paso útil: observar el recorrido de las hormigas antes de limpiar. Esto permite ubicar grietas, uniones de zócalos o marcos por donde ingresan.

Luego se toman algunas hojas secas de laurel, se rompen ligeramente con las manos y se distribuyen en pequeñas tapitas cerca de los accesos identificados. También suelen colocarse en rincones de las alacenas o junto a los lugares donde se detectó actividad.
Aunque a veces se lo presenta como una “trampa”, el laurel no captura a las hormigas ni funciona como un cebo que las obreras transporten al nido. Su objetivo es intentar desalentar el paso por un lugar determinado.
¿El aroma del laurel alcanza para mantenerlas lejos?
La explicación popular atribuye el supuesto efecto al olor de las hojas. Sin embargo, que una planta sea aromática no demuestra que pueda interrumpir la orientación de las hormigas o eliminar una colonia.
En junio de 2026, la Asociación Nacional de Manejo de Plagas de Estados Unidos (NPMA), una entidad del sector, comunicó que sus entomólogos habían probado distintos remedios domésticos, entre ellos las hojas secas de laurel. Al presentar la iniciativa, advirtió que las soluciones superficiales pueden desviar a las hormigas sin resolver el problema de origen.

Por eso, dejar de verlas en un rincón no significa necesariamente que hayan abandonado la vivienda. Pueden cambiar su recorrido y aparecer en otro sector. Tampoco corresponde prometer que el laurel eliminará el hormiguero.
Las medidas que ayudan a evitar que vuelvan
Para reducir su presencia, conviene actuar sobre lo que las atrae. El programa de manejo integrado de plagas de la Universidad de California recomienda eliminar fuentes de alimento y agua, limpiar los recorridos y cerrar las vías de entrada. También señala que el agua jabonosa ayuda a retirar los rastros químicos que siguen las hormigas.
En la cocina, estas recomendaciones se traducen en acciones sencillas:
- Limpiar migas y derrames de bebidas o alimentos dulces.
- Guardar los alimentos en recipientes bien cerrados.
- Revisar pérdidas de agua y humedad alrededor de la pileta.
- Sellar grietas y pequeñas aberturas por donde ingresan.
Si el problema persiste, pueden necesitarse cebos específicos, utilizados según las indicaciones del fabricante. Estos requieren tiempo para actuar y su eficacia depende, entre otros factores, de la especie de hormiga.
Vale la pena probarlo, pero también recordar que el laurel no ofrece una garantía contra las hormigas. Antes de confiar en su aroma, conviene seguir la fila hasta el punto de entrada y revisar qué encontraron para comer o beber: allí suele estar la primera oportunidad de cortar las visitas.