Chubut en alerta máxima: incendios activos, evacuaciones y un pronóstico que complica todo

El fuego sigue activo en la Comarca Andina, con miles de evacuados, hectáreas arrasadas y condiciones climáticas que dificultan el control de los incendios en la cordillera chubutense.
La provincia de Chubut atraviesa una de las situaciones ambientales más complejas del verano, con incendios forestales que siguen activos en la región cordillerana y mantienen en vilo a poblaciones enteras. El fuego, que comenzó a expandirse a principios de enero, avanza sobre áreas de alto valor ambiental y turístico en un contexto marcado por sequía, temperaturas elevadas y viento persistente.
El balance provisorio indica que entre 1.800 y 2.200 hectáreas ya fueron consumidas por el fuego, afectando bosques andino-patagónicos, matorrales y pastizales. Se trata de ecosistemas sensibles, cuya recuperación puede demandar décadas, y cuya pérdida impacta tanto en el ambiente como en la economía regional.
La topografía del lugar, con pendientes pronunciadas y áreas de difícil acceso, suma complejidad al combate. En varios sectores, el fuego avanza de manera subterránea o reaparece en zonas que ya habían sido intervenidas, un comportamiento típico de incendios de alta intensidad en ambientes forestales.
Evacuaciones, rutas cortadas y un fuerte impacto social
El avance de las llamas obligó a evacuaciones preventivas y obligatorias en distintos puntos de la Comarca Andina. Más de 3.000 personas, entre residentes permanentes y turistas, debieron abandonar viviendas, campings y alojamientos, muchas veces con escaso margen de tiempo para retirar pertenencias.
️#NACIONALES | CHUBUT: Evacúan familias en Epuyén por el descontrolado avance del incendio y el cruce del fuego sobre la Ruta 40
— RADIO FÉNIX 95.1 (@radiofenix951) January 9, 2026
Los brigadistas y los vecinos trabajan a destajo para controlar las llamas, que alcanzan los 20 metros de altura en algunas zonas. El siniestro se pic.twitter.com/j6ASlWJU0B
En las zonas rurales, el impacto se extendió también a la actividad ganadera, fundamentalmente de tipo extensivo y de pequeña escala. Productores debieron liberar animales, trasladarlos de urgencia o dejarlos sueltos para evitar que queden atrapados por el fuego, una práctica frecuente en emergencias de este tipo pero que expone al ganado a otros riesgos.
El humo denso, el estrés térmico y la pérdida de pasturas generan efectos indirectos pero severos sobre bovinos, ovinos y caprinos, incluso en establecimientos donde el fuego no ingresó de manera directa. La quema de alambrados y la destrucción de fuentes de agua complican aún más el manejo, y anticipan pérdidas productivas que se sentirán durante meses.
A nivel regional, la Ruta Nacional 40 registró cortes y restricciones entre Epuyén y El Hoyo, una medida clave para reducir riesgos ante la baja visibilidad y la proximidad del fuego. A esto se sumaron complicaciones logísticas, problemas de abastecimiento y una creciente preocupación entre productores y pobladores rurales.
Un operativo de combate a contrarreloj
El despliegue para enfrentar el fuego es uno de los más importantes de los últimos años en la Patagonia. Más de 300 brigadistas, bomberos voluntarios y personal especializado trabajan en el terreno, con apoyo de equipos provinciales y nacionales.
INCENDIO EN PUERTO PATRIADA, EPUYÉN, EL HOYO
— Agencia Federal de Emergencias (@AFE_Arg) January 9, 2026
Chubut
Desde la Agencia Federal de Emergencias continuamos colaborando con la provincia mediante el despliegue de 6 medios aéreos: un helicóptero Bell 407, un helicóptero Bell 412, dos aviones anfibios y dos aviones AT 802, además pic.twitter.com/5Ej67VsNka
El operativo incluye maquinaria pesada para la apertura de cortafuegos, autobombas y un fuerte apoyo aéreo, con aviones hidrantes y helicópteros que operan cuando las condiciones meteorológicas lo permiten. El objetivo central es proteger las zonas pobladas y evitar que el incendio avance hacia áreas rurales productivas, donde el daño ambiental se combina con pérdidas económicas difíciles de revertir.
Origen intencional y una investigación en curso
Uno de los aspectos más sensibles de la situación es el origen del incendio. En las últimas horas, la investigación judicial y los informes oficiales confirmaron que al menos uno de los focos fue iniciado de manera intencional, a partir de evidencias recolectadas en el lugar.
Este dato reavivó el debate sobre la recurrencia de incendios provocados en la Patagonia y la dificultad de prevenirlos en territorios extensos y con baja densidad poblacional. Son zonas donde la vigilancia resulta compleja y los daños se multiplican rápidamente.
El clima, un factor decisivo
Las condiciones meteorológicas explican en gran medida por qué el incendio continúa activo y por qué su control resulta tan complejo. Altas temperaturas, humedad relativa muy baja y vientos frecuentes generan un escenario ideal para la propagación del fuego, incluso en sectores donde las llamas parecían ceder.
Según los pronósticos más recientes, no se esperan lluvias significativas en el corto plazo para la región cordillerana de Chubut. Los modelos anticipan varios días con tiempo seco, temperaturas por encima de los valores normales para esta época del año y vientos que podrían intensificarse durante las tardes, el momento de mayor actividad del fuego.
Mientras no se produzca un cambio marcado en estas condiciones, el incendio seguirá representando una amenaza latente. No solo para los bosques y las poblaciones, sino también para la producción ganadera y el entramado rural de una Patagonia que vuelve a enfrentar los límites de su resiliencia ambiental.