Ciclón Idai: esta es la tragedia que dejó en África

Las consecuencias tras el paso de Idai, en el sudeste de África, son incalculables. El número de muertos crece día a día y la posibilidad de epidemias es cada vez mayor. Una enorme crisis humanitaria.

Enzo Campetella Enzo Campetella 28 Mar 2019 - 11:10 UTC
Idai
Una enorme zona de Mozambique ha quedado transformada en un mar interior luego del paso de Idai.

La devastación dejada por el ciclón Idai en Mozambique, Zimbabwe y Malawi es tan grande como para considerarla una de las catástrofes climáticas más grandes en el hemisferio sur. La ex primera dama de Mozambique, Graça Machel, consideró que Beca "pasará a la historia como la primera ciudad devastada por el cambio climático".

Idai fue un ciclón tropical que alcanzó categoría 3, que se desarrolló en la primera quincena de marzo de este 2019. Más allá de los vientos, su poder destructor asoció la cantidad de lluvia caída (en algunos sitios por encima de los 600 milímetros), con las condiciones de pobreza y falta de infraestructura de estos países. De los tres Mozambique resultó el más afectado.

A medida que pasan los días, sus consecuencias se hacen evidentes, y en algunos casos se profundizan. Según The Guardian, citando a Ussene Isse, director de asistencia médica de Mozambique, se han detectado los primeros casos de cólera. Ante las condiciones en las que se encuentra la región, esta enfermedad podría aumentar exponencialmente.

La mitad de los afectados son niños

El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) indicó esta semana que la cantidad de afectados por Idai alcanza a 3 millones de personas, de los cuales la mitad son niños. Para Europa Press, este es el peor desastre que golpeó al sur de África en las últimas dos décadas.

El área que Idai dejó cubierta de agua alcanza los 2160 kilómetros cuadrados, una zona mayor a Boston, Chicago, Nueva York y Washington DC combinadas, según estimaciones realizadas por Grist. La ciudad de Beira, la segunda ciudad de Mozambique con más de 530 mil habitantes, quedó prácticamente destruida, cubierta de agua. Salvo la zona cercana al aeropuerto, el resto de la ciudad quedó sin suministro eléctrico y las conexiones a Internet resultan casi nulas.

El número de personas fallecidas ya ha superado las 700, pero para muchos esos números pueden ser rápidamente superados a medida que pasen los días. El gran problema en ciudades como Beira es la falta de agua potable y que los recursos sanitarios son realmente escasos o en algunos puntos, directamente nulos.

El riesgo de epidemias crece con el correr de los días

Muchas de las acciones requeridas pelean contra el tiempo, para minimizar dentro de lo posible la transmisión de enfermedades. En estos días, la Organización Mundial de la Salud despachó a la zona 900 mil dosis de vacunas que llegarán a la zona durante el fin de semana. Sumada toda la zona alcanzada, la cantidad de personas afectadas es mayor que la involucrada por las guerras en Siria y Sudán juntas.

En varios lugares de la zona afectada la gente se ve obligada a utilizar agua recolectada de zonas inundadas o de grandes charcos, incluso para cocinar. Por todo ello, para muchos sanitaristas, el peor legado de Idai podrá ser una gran epidemia de cólera en la región. A ello se le suma el riesgo de malaria y de infecciones en la piel.

Un rápido trabajo del gobierno permite estimar que para los próximos días, el 60 % de los caños de agua en la ciudad de Beira podrán distribuir nuevamente agua potable. El mayor problema para el trabajo de rescate y atención a la gente está dado en lugares alejados o de difícil acceso. Algunas zonas han quedado aisladas desde la ocurrencia del ciclón, por lo que no se tienen noticias del estado de las cosas allí.

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