Cómo evitar el golpe de calor y cuidarse frente a las altas temperaturas, según expertos de la UBA
Cuando las altas temperaturas no dan tregua, entre en juego un factor tan silencioso como peligroso: el golpe de calor. Recomendaciones para detectarlo y evitarlo.

Lejos de ser una rareza, las olas de calor ya son una constante del verano argentino, y un tema de conversación recurrente para esta época del año. Para comenzar, es fundamental entender a qué se llama ola de calor y tiene que ver con un periodo prolongado (al menos, 3 días) de temperaturas inusualmente altas y que superen los promedios normales de una región.
Año tras año, las temperaturas extremas se vuelven más frecuentes, intensas y prolongadas, y junto a esta realidad se presenta un riesgo silencioso para la salud como es el agotamiento y el golpe de calor.
Frente a este escenario, un especialista del Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA) se detuvo y destacó la importancia de la prevención y la detección temprana de los síntomas.
Qué es un golpe de calor
Según explica el médico clínico Diego Sánchez Gelós (MN 117.604), quien se desempeña en el Hospital de Clínicas, el agotamiento por calor suele ser la primera señal de alarma.

“Aparece cuando el cuerpo todavía puede regular su temperatura, pero empieza a fallar”, acota el especialista.
Los síntomas más comunes durante este estadio incluyen sudoración excesiva, cansancio, debilidad, calambres musculares, náuseas, dolor de cabeza y mareos recurrentes. En el caso de los niños pequeños, en tanto, también pueden presentarse irritabilidad, llanto persistente, falta de apetito y enrojecimiento de la piel por el sudor (en cuello, axilas y zona del pañal).
Sin embargo, cuando estos mecanismos de autorregulación dejan de funcionar, es cuando se agrava la situación. Porque es el momento en que se produce lo que se conoce popularmente como “golpe de calor”, una situación potencialmente grave que requiere atención médica urgente.
“En estos casos, se suma fiebre alta -por encima de los 39-, piel roja, caliente y seca, ausencia de sudor, confusión, desorientación, somnolencia, vértigos e, incluso, pérdida del conocimiento o convulsiones”, resalta el especialista.

De acuerdo al referente de la UBA, el agotamiento y el golpe de calor suelen ser consecuencia de la exposición prolongada a altas temperaturas. No obstante, aclara que pueden desencadenarse también como consecuencia de un intenso esfuerzo físico en ambientes calurosos y húmedos, o bien en espacios cerrados con poca ventilación. En pocas palabras, el golpe de calor se produce cuando el cuerpo, simplemente, no logra disipar el calor acumulado.
Cuáles son los grupos más propensos a sufrir un golpe de calor
De acuerdo al doctor Sánchez Gelós, los grupos más vulnerables frente a estas condiciones extremas son los niños menores de un año, los adultos mayores de 65 y las personas con enfermedades crónicas (diabetes y patologías cardiovasculares o neurológicas, entre otras).
“En los adultos mayores, la sensación de sed suele estar disminuida, por lo que no siempre se hidratan lo suficiente. En los niños ocurre algo parecido, con el agravante de que muchas veces dependen de un adulto para acceder al agua”, se explayan el especialista.
Qué hacer ante un agotamiento o golpe de calor
Ante la aparición de los primeros síntomas ya descriptos y que son indicios de golpe de calor, la recomendación básica es actuar rápido.
“Lo fundamental es llevar a la persona a un ambiente fresco, seco y ventilado, idealmente con aire acondicionado o ventilador. Luego, aflojarle la ropa o retirarla y aplicar paños húmedos o agua fresca sobre el cuerpo para ayudar a bajar la temperatura”, detalla el médico.

En caso de que la persona afectada se mantenga consciente, hay que ofrecerle agua fresca en pequeñas cantidades y reiteradamente. En el caso de los lactantes, en tanto, se recomienda aumentar la frecuencia del amamantamiento.
Es importante evitar bebidas azucaradas, alcohólicas o calientes.
Además, el especialista agregó que, por lo general, los adultos mayores y los niños pequeños suelen mostrarse extraña e inusualmente tranquilos y somnolientos.
“Si la persona se desmaya o los síntomas empeoran, hay que llamar de inmediato al sistema de emergencias”, remarca el especialista del Hospital de Clínicas.
Claves para prevenir el golpe de calor
La prevención es la herramienta más efectiva frente a las altas temperaturas. EL experto de la UBA recomienda seguir una serie de pautas simples, aunque fundamentales durante los meses de calor intenso.
- Hidratación. Los adultos deben consumir al menos dos litros de líquidos por día, incluso sin sentir sed. En el caso de niños y bebés, es importante ofrecerles agua con frecuencia y no esperar a que la pidan.
- Mantenerse en ambientes frescos, ventilados y secos. Estos entornos reducen considerablemente el riesgo. En caso de estar al aire libre, se aconseja evitar la exposición directa al sol entre las 10 y las 17, además de buscar zonas de sombra.

- Ropa. Se recomienda usar prendas sueltas, livianas, de colores claros y preferentemente de algodón. Además, sombreros y/o gorras ayudan a proteger la cabeza del sol directo.
- Alimentación. Priorizar frutas y verduras ricas en agua (sandía, melón, naranja o pepino). Evitar comidas pesadas y abundantes (aumentan la sensación de calor).
- Actividad física. Es clave que se adapte a las condiciones climáticas. Si se va a hacer ejercicio, lo recomendable es que sea temprano por la mañana o al atardecer, manteniendo una buena hidratación antes, durante y después del ejercicio.

- Cuidado de adultos mayores y niños. Estos grupos etarios requieren una atención especial. Es indispensable asegurar que estas personas tengan acceso permanente a líquidos y que permanezcan en lugares frescos.
Ante veranos de temperaturas cada vez más extremas -algo que se va agravando año tras año-, es fundamental informarse y actuar a tiempo. El golpe de calor se puede prevenir, y el cuidado comienza con pequeñas decisiones cotidianas y rutinarias.