El planeta pierde agua dulce a un ritmo alarmante y amenaza al menos a 280 millones de personas
Cada año los continentes pierden suficiente agua dulce como para abastecer a cientos de millones de personas. La ciencia advierte que este proceso silencioso ya está en marcha y que sus consecuencias pueden redefinir la seguridad hídrica global.

La pérdida de agua dulce continental se ha convertido en uno de los grandes problemas ambientales del siglo XXI. Estudios recientes indican que, año tras año, la cantidad de agua que desaparece de suelos, ríos, lagos y acuíferos es equivalente al consumo anual de unos 280 millones de personas. Este fenómeno no responde a una sola causa, sino a la combinación de cambio climático, sobreexplotación y alteraciones profundas en el ciclo hidrológico.
La investigación publicada por Live Science, basada en datos científicos globales, muestra que amplias regiones del planeta están perdiendo humedad de forma sostenida. No se trata solo de sequías puntuales, sino de una tendencia estructural conocida como secado continental. En muchas zonas, la evaporación supera sistemáticamente a las precipitaciones, reduciendo la disponibilidad de agua superficial y subterránea.
IRAN: Tehran is facing an acute water emergency.
— Volcaholic (@volcaholic1) November 6, 2025
Historic drought and low rainfall have depleted reservoirs, prompting warnings from President Masoud Pezeshkian that the capital may need to be relocated.
The Amir Kabir Dam holds only 8% of its capacity, leaving less than two pic.twitter.com/qSrRshpQ0I
Este proceso afecta de manera directa a la agricultura, al abastecimiento urbano y a los ecosistemas. Grandes cuencas fluviales muestran descensos persistentes en sus niveles, mientras que los acuíferos, que actúan como reservas estratégicas, se recargan cada vez menos. El resultado es una presión creciente sobre un recurso esencial para la vida y la estabilidad social.
El secado continental y sus causas profundas
El concepto de secado continental ha sido analizado en profundidad por el Banco Mundial en su informe sobre la amenaza que representa para el futuro común de la humanidad. Según este organismo, el aumento de las temperaturas intensifica la evaporación y modifica los patrones de precipitación, haciendo que regiones tradicionalmente húmedas comiencen a perder agua de forma sostenida.

A este factor climático se suma la acción humana. La extracción masiva de agua subterránea para riego, industria y consumo urbano supera en muchos casos la capacidad natural de recarga. El estudio publicado en la revista científica Water, de MDPI, demuestra que numerosos acuíferos del mundo están en declive continuo, lo que agrava la vulnerabilidad frente a sequías prolongadas.
La deforestación y los cambios en el uso del suelo también juegan un papel clave. Al eliminar la vegetación natural, se reduce la capacidad del terreno para retener humedad y regular el escurrimiento. Esto provoca que el agua de lluvia se pierda más rápidamente, disminuyendo la infiltración y acelerando el secado de los continentes.
Cómo enfrentar una crisis hídrica global
Los expertos coinciden en que aún es posible mitigar esta tendencia si se actúa de manera coordinada. La mejora en la eficiencia del uso del agua, especialmente en la agricultura, puede reducir de forma significativa la presión sobre ríos y acuíferos. Tecnologías de riego más precisas y una mejor gestión de cultivos son herramientas clave.
️ Lake Omodeo , Sardinias largest reservoir, shows a sharp decline in water levels after years of drought.#CopernicusEU Sentinel-2 images (20232025) reveal shrinking water extent, with storage dropping from 83% to 45%.
— Copernicus EU (@CopernicusEU) December 15, 2025
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Otra estrategia fundamental es la protección y restauración de ecosistemas que regulan el ciclo del agua. Humedales, bosques y suelos saludables funcionan como esponjas naturales que almacenan y liberan agua de manera gradual. El Banco Mundial destaca que invertir en soluciones basadas en la naturaleza no solo es eficaz, sino también económicamente rentable.
Finalmente, la ciencia subraya la necesidad de políticas públicas sólidas y cooperación internacional. La pérdida de agua dulce continental es un problema global que no reconoce fronteras. Tal como señalan las investigaciones citadas por Live Science y MDPI, enfrentar el secado continental será decisivo para garantizar agua, alimentos y estabilidad para las próximas generaciones.
Referencia de la noticia
Schyns, J.F.; Hamaideh, A.; Hoekstra, A.Y.; Mekonnen, M.M.; Schyns, M. Mitigating the Risk of Extreme Water Scarcity and Dependency: The Case of Jordan. Water 2015, 7, 5705-5730. https://doi.org/10.3390/w7105705