Detectaron microplásticos en granizo caído en Santa Fe: qué reveló un sorprendente estudio
Un análisis de muestras de granizo recolectadas en Funes detectó microplásticos, metales y otros elementos químicos. El hallazgo abre interrogantes sobre la contaminación atmosférica y el origen de estas partículas.

La presencia de microplásticos en el ambiente ya es motivo de preocupación para la comunidad científica. Estas diminutas partículas se han encontrado en océanos, ríos, suelos e incluso en regiones remotas del planeta.
La noticia comenzó a difundirse a fines de septiembre de 2026, a partir de publicaciones de medios santafesinos. El caso tiene como escenario a Funes, localidad del departamento Rosario, donde una fuerte granizada ocurrida en abril de 2025 motivó la recolección de muestras para estudiar su composición.
Algunos vecinos observaron que ciertas piedras de granizo permanecieron parcialmente sin derretirse durante períodos de entre 24 y 48 horas, pese a que posteriormente se registraron temperaturas cercanas a los 27 °C. Aquella particularidad despertó interrogantes y dio impulso a los análisis.
Qué encontraron los laboratorios
Según la información difundida por distintos medios locales, las muestras fueron remitidas a tres laboratorios independientes: dos de Rosario y uno de Córdoba.

Los primeros resultados identificaron microplásticos y distintos elementos químicos y metales. Entre las sustancias mencionadas aparecen calcio, potasio, sodio, aluminio, arsénico, bario, boro, cromo, estroncio, magnesio, nitratos, plata, silicio, yodo y zinc.
El epidemiólogo Ramiro Salazar Cisneros, vinculado con la iniciativa y la logística de los análisis, explicó que se trata de una investigación todavía incipiente y que será necesario ampliar la cantidad de muestras para obtener conclusiones más sólidas.
¿Cómo llegan los microplásticos hasta una piedra de granizo?
La explicación física es posible y está relacionada con el comportamiento de las partículas suspendidas en la atmósfera.
Cuando se producen precipitaciones, algunas de estas partículas pueden ser capturadas por las gotas de agua o incorporarse a los procesos de formación del hielo dentro de las nubes.
En las tormentas, las piedras de granizo crecen mediante sucesivas colisiones con gotas de agua sobreenfriada, que se congelan al entrar en contacto con su superficie. Así, diferentes partículas presentes en el interior de las nubes podrían quedar atrapadas durante su crecimiento.

Una investigación publicada en noviembre de 2024 en Nature Communications demostró experimentalmente que determinados microplásticos, entre ellos el polietileno, pueden favorecer la nucleación de hielo bajo ciertas condiciones atmosféricas. El trabajo aporta un antecedente científico relevante, aunque no demuestra que ese mecanismo haya intervenido en el episodio de Funes.
¿Hay relación con la siembra de nubes?
Otro interrogante que surgió alrededor del caso apunta a una posible intervención artificial de las nubes mediante técnicas de modificación meteorológica, conocidas como siembra de nubes.
Esta práctica consiste en introducir determinadas partículas para intentar modificar procesos microfísicos y favorecer, bajo condiciones específicas, la formación de precipitaciones. Entre los materiales utilizados se encuentra el yoduro de plata.
Sin embargo, encontrar metales o partículas plásticas en el granizo no demuestra que hayan sido introducidos artificialmente ni que exista una operación de modificación del tiempo detrás del fenómeno.
Un fenómeno que requiere más investigación
La detección de microplásticos en las precipitaciones tampoco es completamente nueva para la ciencia. Distintos estudios demostraron que la atmósfera constituye una vía de transporte y dispersión de estas partículas, incluso hacia lugares alejados de los grandes centros urbanos.
Un trabajo publicado en enero de 2026 en Nature analizó las emisiones atmosféricas de microplásticos y destacó que pueden originarse en el desgaste de neumáticos y frenos, actividades industriales, suelos y residuos plásticos, entre otras fuentes.
El caso santafesino abre una oportunidad para profundizar esta línea de investigación. Será necesario analizar nuevas muestras de granizo, compararlas con las de lluvia y aire, identificar los polímeros presentes y determinar sus concentraciones.