Dos ciclones golpean Madagascar en menos de 10 días: una tragedia que deja decenas de muertos y miles de desplazados

En apenas diez días, Madagascar fue golpeada por dos ciclones tropicales que dejaron al menos 59 muertos, más de 16 mil desplazados y una infraestructura colapsada. La isla enfrenta una emergencia humanitaria de gran magnitud mientras continúan las lluvias y el riesgo de nuevas inundaciones.

La isla de Madagascar fue golpeada por dos ciclones tropicales de máxima potencia en menos de 10 días. El sudoeste del océano Índico está dando muestras de desarrollar cada vez más ciclones extremos. Imagen: ONU
La isla de Madagascar fue golpeada por dos ciclones tropicales de máxima potencia en menos de 10 días. El sudoeste del océano Índico está dando muestras de desarrollar cada vez más ciclones extremos. Imagen: ONU


Madagascar atraviesa uno de los episodios más dramáticos de su reciente historia climática. El paso consecutivo de dos ciclones tropicales en menos de diez días desató lluvias torrenciales, inundaciones masivas y deslizamientos de tierra que afectaron a amplias regiones del país. Según informó UN News (Naciones Unidas) a través de su portal oficial de noticias, el saldo humano y material es devastador y la cifra de víctimas podría aumentar a medida que se accede a zonas aisladas.

En solo diez días, dos ciclones arrasaron Madagascar y dejaron 59 muertos y miles de desplazados. La emergencia humanitaria crece mientras la isla enfrenta temporadas ciclónicas cada vez más intensas.

El ciclón Gezani fue el último en impactar ráfagas superiores a 250 km/h sobre la isla, dejando al menos 59 personas fallecidas y más de 16 mil desplazadas, de acuerdo con datos difundidos por autoridades locales. El anterior, el ciclón Fytia, registró ráfagas de 235 km/h. Las precipitaciones extremas provocaron el colapso de viviendas precarias, arrasaron cultivos y dañaron caminos estratégicos, dificultando la llegada de ayuda humanitaria.

La situación se agrava porque el país aún no se había recuperado del ciclón anterior cuando recibió este nuevo golpe atmosférico. Madagascar, una de las naciones más vulnerables al cambio climático, enfrenta una combinación explosiva de pobreza estructural, infraestructuras frágiles y una temporada ciclónica cada vez más intensa.

Una crisis humanitaria en expansión

La Organización Internacional para las Migraciones informó que miles de personas se vieron obligadas a abandonar sus hogares en cuestión de horas. Muchas familias se refugiaron en escuelas y edificios públicos improvisados como centros de evacuación, mientras otras permanecen a la intemperie ante la falta de infraestructura adecuada.

Según datos publicados en ReliefWeb, los daños en viviendas e instalaciones básicas son extensos y afectan el acceso al agua potable y a servicios sanitarios. Esto eleva el riesgo de brotes de enfermedades transmitidas por el agua, un escenario recurrente tras eventos extremos de este tipo en la región del océano Índico.

Las agencias humanitarias advierten que la asistencia debe ampliarse con urgencia. La respuesta incluye distribución de kits de emergencia, refugios temporales y apoyo logístico, pero el número de damnificados supera ampliamente la capacidad inicial de despliegue.

Por qué los ciclones son cada vez más destructivos

Desde el punto de vista meteorológico, la región del suroeste del océano Índico es históricamente activa en temporada ciclónica. Pero ahora, con el mar más caliente se incrementa la probabilidad de ciclones más intensos, con mayor capacidad de producir lluvias extremas y ráfagas destructivas en la misma zona.

El océano actúa como combustible energético para estos sistemas tropicales. Cuando las temperaturas superficiales son más elevadas, el ciclón puede intensificarse con mayor rapidez y sostener precipitaciones más abundantes, lo que aumenta el riesgo de inundaciones catastróficas en territorios vulnerables como Madagascar.

La propia Organización de las Naciones Unidas subrayó en su cobertura que el país necesita inversiones sostenidas en adaptación climática, sistemas de alerta temprana y planificación urbana resiliente. Sin estas herramientas, cada nuevo ciclón amenaza con transformar un fenómeno meteorológico en un desastre humanitario de enormes proporciones.