El probable regreso de El Niño amenaza con llevar la temperatura global a nuevos máximos históricos en 2027

Tras el evento extremo de 2023 y 2024, científicos advierten que el océano Pacífico podría encaminarse hacia otro episodio cálido. La repetición acelerada de El Niño desafía los patrones históricos y aumenta el riesgo de récords de temperatura global.

Los modelos de estimación climática ven como muy probable el desarrollo de un nuevo El Niño que podría ser de, al menos, intensidad moderada.
Los modelos de estimación climática ven como muy probable el desarrollo de un nuevo El Niño que podría ser de, al menos, intensidad moderada.

El sistema climático del planeta podría estar entrando en una fase inquietante. Apenas superado uno de los episodios más intensos de El Niño de las últimas décadas, distintos centros de monitoreo advierten que el océano Pacífico ecuatorial vuelve a mostrar señales de calentamiento prematuro. Según un reciente análisis publicado por el diario británico The Guardian, los modelos climáticos comienzan a insinuar la posibilidad de un nuevo evento, algo que hasta hace pocos años se consideraba improbable en un intervalo tan corto.

El Pacífico vuelve a mostrar señales de calentamiento y los modelos ya insinúan un posible nuevo El Niño. Este escenario podría empujar otra vez la temperatura global a niveles récord.

El fenómeno de El Niño, oficialmente conocido como El Niño Oscilación del Sur, consiste en un calentamiento anómalo de las aguas superficiales del Pacífico central y oriental. Este proceso altera la circulación atmosférica tropical y modifica los patrones de lluvias y temperaturas en gran parte del planeta. Sus efectos suelen sentirse con especial intensidad en América del Sur, el sudeste asiático, Australia y África oriental, generando sequías severas en algunas regiones e inundaciones devastadoras en otras.

El sitio Nation Thailand también recoge la preocupación de expertos asiáticos que observan un comportamiento oceánico atípico en el Pacífico occidental. En paralelo, un análisis difundido por la organización Climate Adaptation Alliance subraya que el intervalo entre eventos cálidos podría estar acortándose, lo que abre interrogantes sobre el papel del calentamiento global en esta dinámica. La reiteración de eventos extremos en un lapso reducido tensiona los sistemas productivos, energéticos y sanitarios a escala global.

Un océano que acumula energía y cambia las reglas

Desde el punto de vista físico, el Pacífico tropical funciona como un gigantesco reservorio de energía térmica. Cuando los vientos alisios se debilitan, el agua cálida que normalmente se concentra en el oeste del océano se desplaza hacia el este, liberando calor a la atmósfera. Este intercambio no solo incrementa las temperaturas regionales, sino que puede impulsar récords térmicos a escala planetaria.

El episodio de El Niño de 2023 llevó al planeta a récord globales de temperatura. Imagen: NOAA/NASA
El episodio de El Niño de 2023 llevó al planeta a récord globales de temperatura. Imagen: NOAA/NASA

El último episodio intenso coincidió con el año más cálido jamás registrado a nivel global. De acuerdo con datos de la Organización Meteorológica Mundial y del servicio climático europeo Copernicus, la temperatura media del planeta superó ampliamente los umbrales históricos. La combinación entre el forzamiento antropogénico por gases de efecto invernadero y la variabilidad natural asociada a El Niño produjo un salto térmico que dejó huella en incendios forestales, olas de calor marinas y eventos de lluvias torrenciales.

Estudios publicados en revistas como Nature Climate Change sugieren que el calentamiento global podría amplificar la intensidad de los eventos de El Niño extremo. Si bien la frecuencia total del fenómeno no muestra un aumento lineal claro, existe evidencia creciente de que los episodios más potentes tienden a volverse más probables en un océano más cálido. Esto significa que cada nuevo Niño tiene mayor capacidad de romper récords y de desencadenar impactos socioeconómicos más profundos.

Qué podría significar un nuevo Niño en tan poco tiempo

La posibilidad de un nuevo evento no implica una certeza absoluta, pero sí eleva la probabilidad de escenarios de riesgo. En el sudeste asiático, un Niño fuerte suele asociarse a déficit de lluvias y problemas en la producción de arroz. En América del Sur, puede alterar la distribución de precipitaciones, intensificando inundaciones en algunas cuencas y profundizando sequías en otras regiones agrícolas clave.

La curva muestra las anomalías de temperaturas globales desde mediados del siglo anterior comparadas con eventos de El Niño. Imagen: CAA
La curva muestra las anomalías de temperaturas globales desde mediados del siglo anterior comparadas con eventos de El Niño. Imagen: CAA

A nivel global, otro episodio cálido podría volver a impulsar la temperatura media del planeta hacia nuevos máximos históricos. Esto tendría implicancias directas sobre la criósfera, acelerando el retroceso de glaciares y el deshielo en regiones polares. También aumentaría la frecuencia de olas de calor marinas, un fenómeno que ya ha provocado eventos masivos de blanqueamiento de corales en distintos sectores del Pacífico.

El desafío científico consiste ahora en afinar los modelos de predicción estacional y comprender mejor la interacción entre variabilidad natural y cambio climático inducido por el ser humano. La información difundida por The Guardian y otros medios internacionales pone sobre la mesa una realidad incómoda: el sistema climático se está moviendo más rápido de lo previsto. En este contexto, cada señal temprana en el Pacífico ecuatorial merece atención, porque lo que ocurre en esas aguas termina repercutiendo en todos los continentes.