El agua empieza a faltar en un momento clave: el trigo pierde condición y se frena la siembra de maíz
La campaña mantiene buenos indicadores en gran parte del país, pero una señal comienza a encenderse justo cuando los cultivos necesitan acelerar su desarrollo.

El escenario climático de esta campaña tiene una particularidad que empieza a hacerse evidente en el campo: Argentina atraviesa un evento El Niño fuerte o muy fuerte, pero las lluvias no están llegando de manera uniforme ni necesariamente cuando los cultivos las necesitan. Septiembre abrió así un paréntesis dentro de un ciclo que mantiene mayores probabilidades de precipitaciones en algunas de las principales regiones productivas.
Y allí aparece una diferencia central desde el punto de vista agronómico: no alcanza con que una campaña termine acumulando mucha agua, porque importa dónde cae y, sobre todo, en qué momento del ciclo. Incluso bajo El Niño, algunas semanas secas pueden ganar relevancia si coinciden con etapas de creciente demanda hídrica.
Ese es el punto al que empieza a llegar la campaña, con el trigo avanzando hacia fases determinantes para construir rendimiento, mientras el maíz temprano y el girasol continúan con sus respectivas siembras. El foco, entonces, empieza a trasladarse hacia cómo encuentra el agua disponible a cada cultivo.
El trigo entra en una etapa en la que el agua empieza a pesar
Bajo ese escenario, el último Panorama Agrícola Semanal de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires todavía muestra una fotografía favorable: el 97,5 % del trigo argentino mantiene una condición entre Normal y Excelente, mientras el 87,7 % conserva una disponibilidad hídrica Adecuada u Óptima. La mitad de las 6,5 millones de hectáreas implantadas ya transita desde encañazón en adelante y un 16 % alcanzó la espigazón.
Las últimas bajas temperaturas tampoco provocaron, hasta ahora, problemas significativos en el centro-sur del área agrícola. Las heladas dejaron afectaciones foliares puntuales, pero sin daños de importancia sobre el cereal.
Sin embargo, aparece una señal para seguir de cerca: en los núcleos Norte y Sur más del 50 % del trigo ya transita la encañazón. La disponibilidad hídrica todavía acompaña, aunque algunos sectores del Núcleo Norte comienzan a necesitar nuevas lluvias.
En la zona núcleo aparece otra fotografía
Ese indicio se vuelve más evidente cuando la mirada se concentra sobre la zona núcleo, donde la Bolsa de Comercio de Rosario advierte que 160.000 hectáreas de trigo ya presentan una condición regular por falta de agua. Representan aproximadamente el 10 % del cultivo regional, justamente cuando comienza a acercarse a etapas decisivas para definir el rendimiento.

Septiembre dejó hasta mediados de mes acumulados de apenas 5 a 35 milímetros frente a registros normales mensuales de entre 30 y 70 mm. La diferencia empieza a pesar porque el 52 % del trigo regional está en encañazón, otro 5 % despliega hoja bandera y los lotes más adelantados comienzan a mostrar la espiga embuchada.
En algunos sectores, incluso, la falta de humedad comienza a observarse directamente sobre las plantas. En Marcos Juárez, por ejemplo, los técnicos relevados por la BCR reportaron amarillamiento asociado a la escasez de agua. Informe semanal de la Bolsa de Comercio de Rosario
Maíz y girasol: dos situaciones diferentes
Pero la cuestión hídrica no termina en el trigo, porque el maíz temprano necesita humedad superficial justo cuando las sembradoras deberían ganar ritmo. Según la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, la implantación nacional alcanzó el 11,1 % de las 8,4 millones de hectáreas proyectadas, después de avanzar 5,6 puntos porcentuales en una semana.
Primer lote de maiz temprano y unico por el momento! Esperaremos a que pegue un chaparron mas para que se uniforme la humedad en el resto.
Martin Crucci (@96Crucci) September 16, 2026
De paso, ensayo densidad (42mil, 66mil y 80mil) y fertilizacion con P
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La entidad advierte que la menor humedad superficial ya condiciona las labores en los núcleos Norte y Sur, mientras el Centro-Este de Entre Ríos alcanzó el 58,3 % del área prevista. Allí, el avance continúa en línea con los registros históricos para este momento en campañas Niño.
El girasol, en cambio, atraviesa una situación más holgada: ya se implantó el 26,6 % de las 3 millones de hectáreas proyectadas y el 100 % del área mantiene una condición hídrica Adecuada u Óptima. En el NEA, los lotes más adelantados incluso comienzan a transitar botón floral.

En la zona núcleo, la BCR calcula que ya se sembraron unas 970.000 hectáreas de maíz, cerca del 40 % del área prevista, tras incorporar aproximadamente 470.000 hectáreas en siete días. Ese ritmo empieza a encontrar un límite en los lotes que ya no conservan humedad suficiente para continuar.
La paradoja de una campaña bajo El Niño
Todo ocurre mientras el escenario climático de mayor escala continúa apuntando hacia una campaña potencialmente más húmeda: El Niño aumenta las probabilidades de precipitación, pero no establece un calendario capaz de acompañar las necesidades de cada cultivo. Para un trigo que ingresa en etapas sensibles o un maíz que debe sembrarse ahora, cuándo llegue una lluvia puede resultar tan importante como cuánto termine lloviendo.
Más adelante, la discusión podría incluso cambiar si el patrón Niño comienza a expresarse con mayor intensidad y aparecen precipitaciones abundantes o excesos en determinadas regiones. El desafío de la campaña no será solamente cuánto puede llover, sino algo bastante más complejo: dónde quedará esa agua y en qué momento encontrará a cada cultivo.