El centro de datos de Google alimentado con gas en Texas emitirá más gases de efecto invernadero que San Francisco

Hace unos años, los gigantes tecnológicos lideraban el camino hacia operaciones sostenibles a escala mundial. A medida que se intensifica la competencia de cara a un futuro basado en la inteligencia artificial, están quemando combustibles fósiles para alimentar sus enormes centros de datos.

Imagen ilustrativa de un centro de datos.
Imagen ilustrativa de un centro de datos.

Una investigación ha revelado que el nuevo centro de datos de Google, destinado a alimentar sus aplicaciones de inteligencia artificial (IA), funcionará con gas natural. Este es el tercer centro de datos que Google está dispuesto a alimentar con combustibles fósiles este año, después de haber sido un referente en sostenibilidad ambiental en el sector tecnológico hace apenas seis años.

En 2020, Google se fijó el ambicioso objetivo de lograr cero emisiones netas en todas sus operaciones para 2030. Pero a medida que la carrera por la IA se intensifica, Google está priorizando sus objetivos comerciales sobre los climáticos y está dispuesto incluso a impulsar la construcción de nuevas centrales eléctricas de gas para satisfacer las necesidades energéticas de sus centros de datos.

¿Qué reveló la investigación?

La investigación llevada a cabo por Cleanview, una organización que supervisa proyectos energéticos, reveló que Google estaba colaborando con Crusoe Energy en la construcción del campus de Goodnight en Texas. Para abastecer de energía al centro de datos, Crusoe Energy solicitó en enero un permiso para construir una central eléctrica de 933 megavatios. Esta instalación, que no depende de la red eléctrica, dará energía a dos edificios, y las imágenes satelitales confirmaron que la construcción está en marcha.

Según la solicitud de Crusoe, la central eléctrica emitirá 4,5 millones de toneladas de dióxido de carbono al año, más que toda la ciudad de San Francisco, lo que pone de manifiesto las prioridades de Google. Esta es la tercera instalación que Google alimentará con combustibles fósiles, tras firmar acuerdos para comprar energía a centrales de gas en Illinois y Nebraska.

Al ser interrogada por los medios de comunicación, Google no negó el proyecto de Texas, pero también señaló que aún no tenía un contrato de compra de energía firmado.

Competencia por encima del compromiso

Hace apenas seis años, Google lideraba el camino hacia un futuro sostenible en el sector tecnológico. Sin embargo, sus compromisos han sido superados por la competencia, ya que las empresas buscan construir centros de datos más grandes para impulsar las aplicaciones de IA.

Para 2024, las emisiones de Google se habían disparado un 48 %, y un año después, la compañía declaró que sus objetivos de emisiones eran "proyectos ambiciosos contra el cambio climático". Google utiliza el término "proyecto ambicioso" para referirse a proyectos que podrían o no materializarse. Por ejemplo, se refiere a coches autónomos o globos que retransmiten Wi-Fi en la estratosfera.

No solo Google, sino también otros gigantes tecnológicos han diluido sus ambiciones climáticas a medida que se intensifica la carrera por la IA. Tanto Meta como Amazon, que también se han fijado objetivos de cero emisiones netas, cuentan con varios centros de datos de gigavatios alimentados por gas o que se prevé que lo hagan en un futuro próximo.

Microsoft también se une a Google en Texas, tras firmar un acuerdo con Chevron para construir una planta de gas de 2,5 GW, con otro centro de datos alimentado por gas planificado en Virginia Occidental.

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