El exceso de agua frena la cosecha de maíz y obliga a mover hacienda: el campo ya palpita la llegada de El Niño
La campaña 2026/27 arranca con buenos cultivos de invierno, estrategias más ofensivas en la zona núcleo y regiones que llegan con una situación hídrica crítica.

La campaña agrícola argentina avanza con realidades muy diferentes según la región. Mientras algunos cultivos presentan buenas condiciones y los productores empiezan a apostar por planteos de mayor potencial, en otras zonas el agua acumulada ya compromete las tareas y la producción ganadera.
El último Panorama Agrícola Semanal de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, con datos relevados al 19 de agosto, muestra que el trigo conserva buenas perspectivas y el girasol comenzó la implantación adelantado respecto de su promedio histórico. Pero también refleja las dificultades que generan los excesos hídricos para completar la cosecha de maíz y algunas labores de siembra.
Casi el 20 % del maíz todavía espera a las cosechadoras
Según la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, la cosecha de maíz 2025/26 alcanzó el 81,3 % del área apta, con un rendimiento promedio nacional de 78,2 quintales por hectárea. A pesar del retraso, la entidad mantiene su proyección de producción en 64 millones de toneladas.
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— Marcelo Bongiovanni (@mgbongio) August 15, 2026
La demora es uno de los datos más destacados del informe. La Bolsa señala que las labores se encuentran 13,7 puntos porcentuales detrás del promedio de las últimas diez campañas y 14,6 puntos por debajo del ciclo anterior, debido principalmente a la humedad de los granos y a las malas condiciones de piso en Entre Ríos y diferentes sectores bonaerenses.
La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) describe un problema semejante en la región núcleo. Su informe del 20 de agosto indica que el maíz tardío y de segunda llegó al 77 % cosechado y que todavía quedan unas 65.000 hectáreas pendientes, porque las últimas lluvias ralentizaron las tareas y los granos no terminan de secarse.
Trigo firme, cebada recortada y girasol adelantado
Para el trigo, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires informa que se sembró el 99,8 % de las 6,5 millones de hectáreas proyectadas. Además, el 84,8 % del área presenta una condición hídrica Adecuada u Óptima y el cereal mantiene una condición de cultivo entre Normal y Excelente.

La cebada, en cambio, ya sufrió el impacto de la falta de piso. Según la entidad porteña, terminó la siembra con 1,27 millones de hectáreas, 2 % menos que en la campaña anterior, principalmente porque no pudieron concretarse todos los planes de implantación en el Sudeste bonaerense.
El girasol ofrece otra señal positiva. La Bolsa de Cereales informa que la siembra alcanzó el 14,1 % de las 3 millones de hectáreas proyectadas y se ubica 3,6 puntos porcentuales por encima del promedio histórico, mientras en los núcleos del sur se consolida una tendencia a expandir el área.
La zona núcleo cambia el manejo ante El Niño
La discusión empieza ahora a desplazarse hacia la primavera y el verano. Según la BCR, es la primera vez en 20 años que sus técnicos observan tantas medidas anticipadas para prepararse frente a un evento El Niño fuerte a muy fuerte, cuya mayor expresión esperan durante octubre, noviembre y diciembre.
Bajo el supuesto de que El Niño sea el principal condicionante climático, GEA-BCR proyecta para la región núcleo 30 % más de lluvia en octubre, 70 % más en noviembre y hasta 90 % más en diciembre. Sin embargo, el 80 % de esa región tiene actualmente reservas regulares a escasas, por lo que más agua también podría convertirse en una oportunidad productiva.
La fecha de siembra aparece como la principal herramienta, con el 38 % de las menciones. En maíz temprano se analiza adelantar la implantación entre una y dos semanas, mientras que en lotes inundables o con napas altas la decisión puede ser exactamente la contraria: demorar las labores y recurrir a maíces tardíos.
En Vera, la urgencia es sacar la hacienda
La situación cambia por completo al mirar hacia el norte de Santa Fe. En los sectores más bajos del departamento Vera hay campos inundados, caminos comprometidos y productores que debieron trasladar animales hacia terrenos más altos.
En los sectores más afectados falta piso y también escasean los campos disponibles para recibir animales. Hay establecimientos donde los camiones no pueden ingresar y la hacienda debe ser arreada hasta encontrar caminos transitables.
El Arroyo Golondrina en el distrito La Gallareta comienza a recibir agua de las provincias de más arriba. Ganaderos empiezan a sacar la hacienda y eso que aún no llegó El Niño pic.twitter.com/s0QmQSMQ6i
— Victor Hugo Prandina (@vprandina) August 19, 2026
Lo interesante aquí es que Santa Fe puso en funcionamiento el Ropeca, un registro que organiza ofertas de campos, alimentos y transporte para responder ante emergencias agropecuarias. La iniciativa puede anticipar el tipo de herramientas que otras provincias deberán evaluar si durante los próximos meses aumentan los problemas vinculados con excesos hídricos y logística rural.
El Niño todavía no explica los excesos actuales
Hay una distinción central para entender el escenario: las inundaciones y los problemas de piso actuales no deben atribuirse al próximo evento El Niño. La BCR espera que el fenómeno tenga su expresión más fuerte durante octubre, noviembre y diciembre, por lo que la situación actual representa el punto de partida con el que cada región llegará a ese período.
Ese punto de partida es profundamente desigual. Mientras buena parte de la zona núcleo todavía tiene reservas regulares o escasas y podría transformar más agua en mayores rendimientos, áreas del norte santafesino ya atraviesan una situación de exceso extremo.
Ahí estará uno de los grandes desafíos de la campaña 2026/27: aprovechar una eventual mayor oferta de agua donde sea necesaria y evitar que nuevos excesos profundicen problemas productivos, sanitarios, logísticos y de infraestructura donde los perfiles ya están comprometidos. Más que cuánto lloverá, la pregunta decisiva será dónde caerán esas precipitaciones, sobre qué reservas y con qué capacidad contará cada región para administrar el agua que llegue.