El mar Caspio se seca: el lago más grande del mundo pierde 24.000 kilómetros cuadrados por el desvío de sus ríos

Un estudio revela que la mayor masa de agua interior del planeta perdió unos 24.000 kilómetros cuadrados desde los años 90. La gestión humana de los ríos que lo alimentan aparece como el principal factor detrás de su retroceso.

Notoria baja del caudal del Mar Caspio tomada por un drone.
Notoria baja del caudal del Mar Caspio tomada por un drone.

El mar Caspio, la mayor masa de agua interior de la Tierra, atraviesa una transformación que preocupa cada vez más a la comunidad científica. Durante décadas, las fluctuaciones de su nivel fueron consideradas parte de un ciclo natural. Sin embargo, una nueva investigación indica que el fenómeno actual responde a causas mucho más complejas y preocupantes.

Según declaraciones vertidas a The Conversation por los investigadores Nima Shokri y Amir AghaKouchak, quienes participaron del estudio, el retroceso sostenido del mar Caspio durante las últimas tres décadas está vinculado en gran medida a decisiones humanas relacionadas con la gestión del agua, además de los efectos del calentamiento global.

El equipo de científicos combinó observaciones satelitales con registros hidrológicos de los principales ríos de los cinco países ribereños —Irán, Rusia, Turkmenistán, Azerbaiyán y Kazajistán— y encontró una disminución significativa del caudal que llega al mar.

El papel clave del río Volga

Uno de los hallazgos más llamativos del estudio es que la reducción de los aportes de agua no puede explicarse únicamente por una menor cantidad de lluvias. De hecho, las precipitaciones sobre la cuenca del río Volga, responsable de aproximadamente el 80 % del agua que ingresa al mar Caspio, incluso registraron un leve aumento.

Este resultado contradice una de las explicaciones más difundidas sobre la crisis. “La narrativa dominante sostenía que el cambio climático reducía las lluvias, aumentaba la evaporación y provocaba el descenso del nivel del mar”, explicaron Shokri y AghaKouchak en declaraciones para The Conversation.

Un puente ferroviario sobre un Mar Caspio con cada vez menos agua.
Un puente ferroviario sobre un Mar Caspio con cada vez menos agua.

Aunque el calentamiento global sí tiene un impacto importante, los investigadores determinaron que el incremento de la evaporación explica apenas alrededor del 40 % de la pérdida de agua observada desde mediados de la década de 1990.

El resto, sostienen, está estrechamente relacionado con la intervención humana sobre el sistema hídrico. El río Volga ha sido modificado durante décadas mediante represas, embalses, sistemas de navegación, actividades industriales y proyectos de irrigación que alteraron profundamente su dinámica natural.

A ello se suma el canal Volga-Don, una infraestructura estratégica para Rusia que conecta la cuenca del Caspio con el mar Negro y que desvía parte del agua que históricamente llegaba al lago.

Un ecosistema bajo presión

Las consecuencias ya son visibles desde el espacio. Desde mediados de los años 90, el mar Caspio perdió cerca de 24.000 kilómetros cuadrados de superficie, una extensión comparable a la de Sicilia. Al mismo tiempo, el nivel del agua descendió aproximadamente dos metros.

La situación es especialmente grave en el sector norte del mar, una de las áreas ecológicamente más valiosas. Allí se encuentran humedales, zonas de reproducción de peces y rutas utilizadas por aves migratorias.

También es el hábitat del esturión, una especie milenaria de la que proviene gran parte del caviar consumido en el mundo.

A medida que el agua retrocede, la calidad ambiental se deteriora. El estudio detectó un aumento sostenido de las concentraciones de clorofila-a, un indicador asociado a una mayor actividad de algas y a procesos de degradación de la calidad del agua.

Según los investigadores, el mar se está volviendo más cálido, más somero y más rico en nutrientes, condiciones que favorecen la aparición de floraciones algales potencialmente dañinas.

Riesgos económicos y tensiones políticas

La crisis no se limita al plano ambiental. El mar Caspio ocupa una posición estratégica entre Europa y Asia y constituye una pieza clave para rutas comerciales, infraestructuras energéticas, puertos y redes de transporte regionales.

La disminución de la profundidad amenaza la navegación, reduce la capacidad de carga de las embarcaciones y eleva los costos logísticos. Lo que comienza como un problema ecológico puede convertirse rápidamente en una limitación económica para toda la región.

El mar Caspio perdió cerca de 24.000 kilómetros cuadrados de superficie, una extensión comparable a la de Sicilia.
El mar Caspio perdió cerca de 24.000 kilómetros cuadrados de superficie, una extensión comparable a la de Sicilia.

A esto se añade un desafío político de gran magnitud. A diferencia de los océanos, los mares interiores dependen directamente de las decisiones adoptadas por los países que comparten sus recursos.

Shokri y AghaKouchak advirtieron que la fragmentación institucional es uno de los mayores peligros para el futuro del Caspio. Aunque existen acuerdos regionales, todavía no se ha desarrollado un sistema integral y vinculante para regular la distribución del agua, monitorear los recursos hídricos y proteger los ecosistemas.

La advertencia de la historia

Los autores recuerdan el caso del desaparecido mar de Aral, cuya degradación avanzó rápidamente una vez superados determinados umbrales ecológicos. Allí, la pérdida de agua desencadenó tormentas de polvo, colapso pesquero, aumento de la salinidad y profundos impactos económicos y sociales.

“El mar Caspio aún no ha llegado a ese punto, pero las señales de advertencia son cada vez más evidentes”, señalaron.

Para evitar un escenario similar, los investigadores consideran imprescindible una cooperación regional sostenida que priorice la estabilidad hidrológica por encima de intereses económicos de corto plazo. La transparencia en el uso del agua, la coordinación entre países y la protección de los caudales ambientales aparecen como medidas esenciales para frenar una crisis que, según advierten, ya ha comenzado a manifestarse.

Referencia de la noticia

Duku, J., Tourian, M. J., Azarderakhsh, M., Abbasov, R., Mehran, A., Haghighi, A. T., et al.. (2026). The shrinking Caspian Sea: Eco-hydrological responses to human and climate pressures.