El Niño récord: cinco impactos que ya se sienten en el planeta y podrían persistir hasta 2027
Incendios, sequías y huracanes muestran cómo un Pacífico excepcionalmente cálido está modificando las condiciones meteorológicas en distintos continentes. Los impactos ya se multiplican y el fenómeno podría prolongarse hasta 2027.

El Niño es la fase cálida de El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), una oscilación natural del sistema océano-atmósfera. Se manifiesta mediante el calentamiento anómalo del Pacífico ecuatorial, acompañado de cambios en la circulación de la atmósfera y en la distribución de las lluvias.
Cuando se debilitan los vientos alisios, el agua cálida avanza hacia el este y desplaza las principales áreas de formación de tormentas. Esta modificación de la circulación tropical influye sobre las precipitaciones y las condiciones de desarrollo de ciclones a miles de kilómetros.

El episodio de 2026 podría alcanzar una intensidad sin precedentes. La Organización Meteorológica Mundial advierte que: "la temperatura superficial del océano Pacífico tropical podría situarse hasta 3.8 °C por encima del promedio entre noviembre de 2026 y enero de 2027". Estos valores previstos se sitúan fuera de las escalas de monitoreo utilizadas durante los últimos 40 años.
El fenómeno alcanzaría su máximo hacia fines de 2026 y alteraría las lluvias y temperaturas durante 2027. Repasamos ahora cuáles son los cinco impactos que ya se sienten.
1- Temporada extraordinaria de huracanes en el Pacífico Oriental
La mayor temperatura del océano Pacífico aporta energía a los ciclones y ciertos cambios en los vientos de altura reducen la cortante vertical de viento, que suele desorganizar las tormentas tropicales y limitar su intensificación.
Hasta octubre se habían formado 22 tormentas con nombre y 12 huracanes, de los cuales 10 alcanzaron gran intensidad. Los registros superaban los valores habituales para una temporada completa. El huracán Polo destacó por su rápida intensificación, con ráfagas cercanas a 285 km/h.

También se observaron tres huracanes activos simultáneamente: Polo, Odalys y Nolo. En septiembre habían coexistido Lowell, Karina y Marie, una configuración que no se registraba desde 2015 (casualmente, año de El Niño fuerte). El océano cálido facilita la intensificación, aunque no permite atribuir cada ciclón exclusivamente a El Niño.
2- Drástica reducción de huracanes en el Atlántico
En contrapartida con lo descrito para el Pacífico, la cuenca del Atlántico norte, bajo los efectos de El Niño activo, tiende a reforzar la cortante vertical del viento, es decir, la variación de su velocidad o dirección con la altura. Esa condición puede inclinar y desorganizar los ciclones incipientes, dificultando su formación y desarrollo.
La temporada mostraba ocho tormentas tropicales y solamente un huracán, Isaias, que afectó Florida y Alabama. Para ese mismo momento del año, los valores medios rondan 10 tormentas con nombre, 5 huracanes y 2 huracanes mayores. La diferencia entre ambas cuencas oceánicas resulta notable.

Isaias fue, el primer huracán más tardío de una temporada desde el comienzo de las observaciones satelitales.
Por supuesto que, una temporada "tranquila" no elimina el peligro, ya que un solo ciclón puede provocar inundaciones y daños graves como lo hizo Isaías. El Niño modifica probabilidades, no establece resultados inevitables.
3- Incendios forestales y emergencia sanitaria por aire tóxico en Indonesia
Indonesia enfrenta su peor temporada de incendios desde 2015. El calor y la reducción de las precipitaciones, habituales durante El Niño, han favorecido la sequedad de los ecosistemas. Entre enero y octubre, al más de 895 mil hectáreas fueron afectadas por el fuego, más del doble que el año anterior.
Sumatra y Kalimantan figuran entre las regiones más castigadas. La vegetación reseca y los terrenos de turba dificultan el control de los focos. Grandes extensiones quedaron cubiertas por humo contaminante, mientras las autoridades debieron suspender actividades escolares y reforzar la asistencia hospitalaria.
palangkaraya,Kalimantan ,Indonesia "Forests in Kalimantan, Indonesian Borneo, have been burning for over three months. This is climate change on top of deforestation and El Niño. The world is continuing to get hotter and hotter no matter how we pretend its not happening" #indonesia #climatechange #Elnino #Actonclimate #wildfire #forestfire @Novit_aa
— sustainme.in (@sustainme_in) October 14, 2026
Cerca de 175 mil personas padecieron afecciones respiratorias relacionadas con el humo, incluidos más de 40 mil niños pequeños. Los diagnósticos abarcan tos, bronquitis y neumonía. La situación es muy grave, la magnitud del episodio revela cómo una anomalía de precipitaciones puede convertirse en una crisis ambiental y sanitaria.
4- India: lluvias monzónicas deficitarias y agricultura vulnerable
En India, el monzón estival es fundamental para la disponibilidad de agua y la producción agrícola. Durante 2026, el acumulado nacional de precipitaciones resultó aproximadamente un 13 % inferior al promedio, en consonancia con la tendencia a monzones debilitados durante episodios de El Niño.
Las diferencias regionales fueron pronunciadas, el este y noreste presentaron un déficit cercano al 26 %, y los estados del sur alrededor del 24 %. En el centro del país los acumulados estuvieron más próximos a los valores esperados. Un promedio nacional puede estar ocultando estas sequías importantes en regiones claves.
Además, los períodos secos prolongados alternaron con lluvias torrenciales, perjudicando la humedad del suelo y la planificación de los cultivos. La irregularidad temporal puede ser tan decisiva como el volumen acumulado.
Es oportuno remarcar que El Niño no es el único factor que determina la intensidad de las precipitaciones, otros mecanismos atmosféricos regionales también intervienen en el comportamiento del monzón.
5- Tifones devastadores: en China y Japón con mayor posibilidad de intensificarse
En el Pacífico occidental, El Niño puede desplazar hacia el este las zonas de formación de ciclones tropicales. Al originarse más lejos de las costas de China y Japón, algunos sistemas recorren mayores distancias sobre aguas cálidas antes de alcanzar sectores poblados.
Ese tiempo adicional sobre el océano puede favorecer el fortalecimiento de las tormentas. Los tifones Maysak y Dujuan son claro ejemplo de esto, ocasionaron inundaciones y deslizamientos de tierra brutales. Se han formado 10 ciclones tropicales en el Pacífico occidental al momento, durante la temporada analizada.
Los pronósticos contemplan nuevos tifones durante el tramo final del año. Su evolución dependerá también de la circulación, la humedad y las trayectorias particulares.
Además, quedan por enumerar muchos otros efectos locales en zonas más reducidas e igual de importantes, y que ya están percibiendo por la presencia de El Niño. Por ejemplo, el exceso de precipitaciones en el sur de Brasil es una de ellas, repercute desde hace semanas en la crecida de los ríos del Litoral argentino llevando a condiciones de nivel de alerta y de evacuación con consecuencias muy serias para las personas.
Referencia de la noticia
OMM. (Octubre 2026). Global Seasonal Climate Update for November-December-January 2026.