El Niño se intensifica y ya altera el clima y la producción de alimentos en distintas partes del mundo

El fenómeno de El Niño gana fuerza en el Pacífico y comienza a generar impactos en distintas regiones. Su intensidad excepcional, combinada con el calentamiento global, podría modificar los patrones conocidos.

El actual episodio de El Niño se encamina hacia una intensidad extraordinaria.
El actual episodio de El Niño se encamina hacia una intensidad extraordinaria.

Las aguas frente a las costas de Perú albergan una de las pesquerías más productivas del planeta. Cada año se extraen allí millones de toneladas de anchoveta, utilizada principalmente para elaborar fertilizantes y alimento para animales. Sin embargo, este año la situación cambió de manera abrupta.

A fines de agosto, el Gobierno peruano decidió finalizar anticipadamente la temporada de pesca de anchoveta. La causa está relacionada con el fortalecimiento de El Niño en el océano Pacífico tropical: el aumento de la temperatura del mar modificó la distribución del alimento disponible y obligó a los ejemplares adultos a desplazarse hacia aguas más profundas y frías. El resultado fue una captura mucho menor a la esperada.

El caso peruano es apenas una muestra de lo que podría ocurrir durante los próximos meses. El actual episodio de El Niño se encamina hacia una intensidad extraordinaria y los científicos advierten que sus efectos podrían extenderse hasta 2027.

Un El Niño fuera de lo habitual

El Niño aparece cuando las temperaturas superficiales del Pacífico tropical se encuentran muy por encima de los valores normales. Ese calentamiento modifica la atmósfera situada sobre el océano y desencadena cambios en los vientos y en los patrones de lluvia y temperatura a escala global.

Pero no todos los episodios son iguales. Algunos concentran las aguas más cálidas en el Pacífico central, mientras que otros lo hacen hacia el este. Además, la intensidad del fenómeno también determina la magnitud de sus efectos.

“El Niño tiene distintos sabores, como los helados”, explica Jérôme Vialard, investigador del Instituto de Investigación para el Desarrollo de Francia.

El episodio actual presenta una característica particularmente llamativa: es el primer El Niño fuerte con predominio de aguas cálidas en el Pacífico oriental desde fines de la década de 1990. Esto significa que existe relativamente poca experiencia reciente que permita anticipar cómo se comportará en un planeta que, además, es casi tres décadas más cálido.

Otro elemento diferencial es la rapidez con la que ganó intensidad. El calentamiento comenzó a acelerarse antes que durante otros grandes episodios, como los de 1997 y 2015. Algunos pronósticos incluso plantean la posibilidad de que se convierta en uno de los El Niño más intensos de los últimos siglos.

Sequías e inundaciones en distintos continentes

Hasta ahora, buena parte de los efectos observados recuerda a los grandes episodios anteriores. En América Central, la falta de lluvias ya está complicando el funcionamiento del Canal de Panamá, cuyos sistemas de esclusas necesitan grandes cantidades de agua dulce. También se registraron pérdidas agrícolas entre pequeños productores de Guatemala, Honduras y El Salvador.

En el Caribe, una sequía histórica se agravó con el trasfondo del cambio climático y llevó a implementar restricciones en el uso del agua en Puerto Rico, mientras que los cultivos de Jamaica también sufren estrés.

El patrón cálido y seco se extiende hacia otras regiones cercanas al ecuador. Indonesia tuvo un comienzo de temporada de incendios forestales más activo de lo habitual, mientras que India registró precipitaciones monzónicas inferiores al promedio, aunque algunas zonas del país padecieron inundaciones.

Los incendios forestales se ven favorecidos en regiones en donde El Niño impulsa condiciones más cálidas y secas.
Los incendios forestales se ven favorecidos en regiones en donde El Niño impulsa condiciones más cálidas y secas.

En África austral y oriental, la combinación de tiempo seco, elevados precios de combustibles y fertilizantes está aumentando la preocupación por la seguridad alimentaria. Un informe del Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas estimó que decenas de millones de personas podrían enfrentar inseguridad alimentaria aguda como consecuencia del fenómeno.

Al mismo tiempo, El Niño favorece condiciones excesivamente lluviosas en otras regiones. Las fuertes precipitaciones y nevadas en Chile y Perú ya provocaron inundaciones, afectaron la actividad minera y obligaron a cerrar temporalmente Machu Picchu para los turistas. En el Cuerno de África también existe preocupación por posibles inundaciones similares a las ocurridas durante el episodio de 2023.

El gran interrogante: cómo interactuará con el calentamiento global

Los impactos podrían intensificarse durante los próximos meses a medida que El Niño alcance su máximo desarrollo. La magnitud del fenómeno suele estar relacionada con la intensidad de sus efectos, pero esta vez existe una variable adicional: el cambio climático.

Algunas señales de El Niño, como temperaturas más altas o determinadas alteraciones de las lluvias, podrían sumarse al calentamiento global y potenciar los extremos meteorológicos. Para los investigadores, determinar hasta qué punto ambos procesos pueden combinarse es una de las grandes preguntas científicas que plantea este episodio.

También existe otro interrogante. El cambio climático podría estar modificando las llamadas “teleconexiones” de El Niño, es decir, la manera en que un calentamiento localizado en el Pacífico termina alterando el clima a miles de kilómetros de distancia.

Investigaciones recientes encontraron cambios en esas relaciones durante las últimas décadas. Algunas regiones que históricamente se calentaban durante El Niño ahora presentan una respuesta diferente, mientras que en otras zonas ocurrió lo contrario.

Si estos patrones continúan cambiando, anticipar los efectos de futuros episodios será todavía más complejo. Y para las sociedades que dependen de los pronósticos climáticos para prepararse ante sequías, inundaciones, incendios o pérdidas agrícolas, esa incertidumbre puede convertirse en un desafío cada vez mayor.

Referencia de la noticia

E. Vos, P. Huybers, E. Tziperman. (2026). Climate Change Alters Teleconnections.
Margot Beniche, Jérôme Vialard, Andréa S. Taschetto, Matthieu Lengaigne. (2026). Reduced Distinctiveness of Extreme El Niño Teleconnections in Warmer Climates.