El planeta al límite: 2025 rompió récords de calor en Asia Central, el Sahel y Europa del Norte

Un análisis basado en datos del programa Copernicus revela que 2025 dejó temperaturas sin precedentes en amplias regiones del mundo. Asia Central, el Sahel africano y el norte de Europa marcaron máximos históricos, en un contexto de crisis climática cada vez más evidente.

2025 calentamiento global cambio climático
Advierten que los eventos de calor extremo son hoy casi diez veces más probables que en 2015.

El año 2025 quedará registrado como uno de los más calurosos de la historia reciente. Según un análisis de la agencia AFP basado en datos del programa europeo Copernicus, varias regiones del planeta experimentaron temperaturas récord, con impactos desiguales pero profundos.

Aunque el promedio global ubica a los últimos doce meses como el tercer período más cálido jamás medido —solo detrás de 2024 y 2023—, esa cifra esconde extremos regionales alarmantes.

Los datos preliminares, que serán confirmados oficialmente por Copernicus en su informe anual a comienzos de enero, surgen de un exhaustivo trabajo de reconstrucción climática. Dado que muchos países de bajos ingresos no cuentan con registros detallados y públicos, el análisis se apoyó en modelos climáticos, mediciones de cerca de 20 satélites y estaciones meteorológicas distribuidas en todo el mundo, con información horaria desde 1970.

El resultado es contundente: durante 2025 se rompieron 120 récords mensuales de temperatura en más de 70 países, una señal clara de la aceleración del calentamiento global.

Asia Central: récords sin precedentes

Todos los países de Asia Central superaron sus máximos históricos de temperatura anual. El caso más extremo fue Tayikistán, una nación montañosa y sin salida al mar, donde apenas el 41 % de la población tiene acceso a agua potable segura. Allí se registraron las anomalías térmicas más altas del mundo, con temperaturas superiores en más de 3 grados Celsius al promedio estacional del período 1981-2010.

Durante 2025 se rompieron 120 récords mensuales de temperatura en más de 70 países.

Desde mayo, prácticamente todos los meses batieron récords, con la única excepción de noviembre. La situación no fue muy distinta en los países vecinos: Kazajistán, Irán y Uzbekistán enfrentaron temperaturas entre 2 y 3 grados por encima de lo habitual, con consecuencias sobre la disponibilidad de agua, la agricultura y la salud pública.

El Sahel, cada vez más vulnerable

En África occidental y en la franja del Sahel, varias naciones también marcaron nuevos máximos. Mali, Níger, Nigeria, Burkina Faso y Chad registraron aumentos de entre 0,7 y 1,5 grados Celsius por encima de sus promedios estacionales. En Nigeria, los últimos doce meses fueron directamente los más calurosos jamás observados, mientras que en los otros países se ubicaron entre los cuatro años más cálidos.

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España, Portugal y el Reino Unido vivieron el verano más extremo desde que existen registros, con olas de calor que alimentaron incendios forestales de gran magnitud.

Científicos de la red World Weather Attribution (WWA) advirtieron en su informe anual que los eventos de calor extremo son hoy casi diez veces más probables que en 2015, una tendencia que atribuyen al cambio climático provocado por la actividad humana.

La región del Sahel, que se extiende desde Senegal hasta Sudán, es considerada una de las más expuestas al aumento de las temperaturas. A la presión climática se suman conflictos armados, inseguridad alimentaria y altos niveles de pobreza, lo que agrava el impacto del calor extremo sobre millones de personas.

Europa: un verano abrasador y un otoño inusual

El continente europeo tampoco escapó a los récords. Cerca de diez países estuvieron a punto de romper, o directamente rompieron, sus marcas anuales, impulsados por un verano excepcionalmente caluroso. En Suiza y varios países de los Balcanes, las temperaturas estivales superaron en 2 e incluso 3 grados los valores normales.

España, Portugal y el Reino Unido vivieron el verano más extremo desde que existen registros, con olas de calor que alimentaron incendios forestales de gran magnitud. En territorio británico, la primavera más seca en más de un siglo derivó en escasez de agua, una situación poco habitual para la región.

Un norte europeo más cálido de lo esperado

Aunque el norte de Europa evitó la ola de calor que golpeó al resto del continente a fines de junio, la región atravesó un otoño inusualmente cálido. Noruega, Suecia, Finlandia e Islandia cerraron uno de los dos años más cálidos jamás registrados en su historia reciente.

Los datos de 2025 refuerzan una advertencia que los científicos vienen repitiendo desde hace años: el calentamiento global no es un fenómeno futuro, sino una realidad presente, con efectos cada vez más intensos y desiguales en distintas partes del mundo.