Empezó como una travesura familiar y cambió el Delta para siempre: la historia detrás del canal que se abrió a pala

Un grupo de primos abrió con palas un estrecho paso entre dos ríos del Delta del Paraná a fines del siglo XIX. Más de un siglo después, ese canal sigue siendo clave.

El Delta del Paraná ofrece postales y rincones que ocultan miles de tesoros, y el Canal Ortiz es uno de ellos.
El Delta del Paraná ofrece postales y rincones que ocultan miles de tesoros, y el Canal Ortiz es uno de ellos.

Navegar por el Delta del Paraná tiene ese "no sé qué". Quienes lo han hecho no pueden evitar pensar si cada río, arroyo y canal siempre estuvo en su lugar. O si no en cómo llegaron a abrirse camino.

Y es justamente la historia de uno de los pasos más importantes de esta mega red fluvial la que tiene detalles increíbles y que parecieran haber sido sacados de un cuento de fantasía.

Se trata del Canal Ortiz, que nació luego de que un grupo de primos decidiera abrir un atajo con palas y azadas. Lo hicieron, en definitiva, para evitar largos rodeos entre dos ríos. Y, principalmente, sin saber que un siglo y medio después se convertiría en uno de los mayores atractivos del sitio.

Una decisión que cambió la historia del lugar

Para fines del siglo XIX, gran parte del Delta del Paraná era un territorio cubierto por monte, pajonales y vegetación tupida. Las familias que vivían allí dependían exclusivamente de las embarcaciones para desplazarse, transportar alimentos y mover su producción.

A fines del siglo XIX, los primos Ortiz abrieron de forma manual un canal que atravesaba una isla de dos kilómetros de ancho para vincular las dos oriilas.
A fines del siglo XIX, los primos Ortiz abrieron de forma manual un canal que atravesaba una isla de dos kilómetros de ancho para vincular las dos oriilas.

Entre los ríos Carapachay y Caraguatá se situaba una isla de unos 20 kilómetros de largo y apenas dos de ancho. La tarea de implicaba, indefectiblemente, recorrer grandes distancias por agua o caminar entre la vegetación para finalmente llegar hacia el otro lado.

Fue en ese momento cuando los integrantes de la familia Ortiz decidieron buscar una solución. Sin saberlo, esa decisión terminaría modificando para siempre la circulación en una de las zonas más transitadas del Delta.

Aún hoy el Canal Ortiz continúa siendo uno de los conectores transversales más importantes y una vía utilizada a diario por vecinos, trabajadores y turistas.

Una zanja abierta a mano por un grupo de primos y que cambió la historia

Hace unos años fue Víctor Pedro Ortiz -hijo y sobrino de quienes protagonizaron aquella hazaña- quien recordó el origen de lo que hoy es el canal que lleva el apellido familiar. Y confirmó que todo comenzó casi como una especie de broma.

Los Ortiz se organizaron, identificaron el sector más angosto de la isla y comenzaron a cavar con herramientas manuales hasta abrir una zanja. Era lo suficientemente ancha como para que pasara un pequeño bote con provisiones.

Los ríos Carapachay y Caraguatá quedaron unidos por el canal Ortiz. Hoy es usado por lugareños y turistas. Foto: Facebook @hosterialaposada
Los ríos Carapachay y Caraguatá quedaron unidos por el canal Ortiz. Hoy es usado por lugareños y turistas. Foto: Facebook @hosterialaposada

Por semanas trabajaron a pala y azada hasta cubrir los dos kilómetros y lograr unir ambos cursos de agua.

Con el paso de los años, aquel artesanal corte fue ampliándose gracias al trabajo de dragas a vapor y, luego, de maquinaria municipal, hasta transformarse en el canal navegable que es hoy.

De una travesura entre primos a uno de los pasos más importantes del Delta

Actualmente el Canal Ortiz es considerado como el principal atajo transversal entre el Carapachay y el Caraguatá. Y es que permite ahorrar un largo recorrido bordeando la isla, y es transitado por lanchas particulares, embarcaciones de servicio, kayaks y canoas.

La vegetación frondosa y los cañaverales son elementos omnipresentes en los cauces del Delta de Paraná.
La vegetación frondosa y los cañaverales son elementos omnipresentes en los cauces del Delta de Paraná.

No es solo su rol estratégico lo que lo convierte en sumamente atractivo, sino que en Canal Ortiz cuenta con uno de los paisajes más llamativos de la región. Eso sí, la navegabilidad depende del nivel del agua y de las mareas que afectan al Delta.

Y es que atravesar el Canal Ortiz es sinónimo de internarse en un corredor natural, una especie de verde túnel de naturaleza que mantiene el mismo aspecto de hace más de cien años y hasta pareciera introducir a quien lo transita en un túnel del tiempo.

Las hosterías y alojamientos son una constante en los márgenes del Canal Ortiz que, además de potenciar la comunicación, permitió reflotar el turismo en el lugar. Foto: Facebook @hosterialaposada
Las hosterías y alojamientos son una constante en los márgenes del Canal Ortiz que, además de potenciar la comunicación, permitió reflotar el turismo en el lugar. Foto: Facebook @hosterialaposada

Los árboles de ambas orillas se entrecruzan en lo alto forman una especie de techo vegetal que apenas deja pasar la luz del sol. Además, lianas, cañaverales y una vegetación frondosa completan la postal.

Eterno agradecimiento a los Ortiz

Este nuevo paso, que ya tiene más de un siglo de vida, cambió la vida de los pobladores de la zona. Por un lado, permitió trasladar con mayor rapidez frutas, mimbre y otros productos característicos del Delta del Paraná, facilitando la comunicación entre ambas márgenes.

Caboas, lanchas particulares, embarcaciones de turismo y hasta kayaks atraviesan a diario el Canal Ortiz. Foto: Facebook @Bonanzadeltaaventura
Caboas, lanchas particulares, embarcaciones de turismo y hasta kayaks atraviesan a diario el Canal Ortiz. Foto: Facebook @Bonanzadeltaaventura

Pero, además, con el desarrollo del turismo, el Canal Ortiz pasó a formar parte de los recorridos preferidos por quienes visitan la zona. Ya sea para remar en kayak, recorrer los cursos o alojarse en emprendimientos turísticos.

Más de cien años después de aquella "travesura" de un grupo de primos, el Canal Ortiz continúa cumpliendo la función con la que nació.