La lenta desaparición de los deltas del mundo: por qué la tierra se hunde más rápido que el aumento del nivel del mar

Un conjunto de estudios científicos recientes advierte que muchos de los grandes deltas fluviales del mundo se están hundiendo a una velocidad mayor que la subida del nivel del mar. El fenómeno, impulsado en gran parte por la actividad humana, redefine los riesgos costeros y pone en jaque la habitabilidad de regiones densamente pobladas.

En algunos lugares del mundo los deltas fluviales se hunden más rápido que el aumento del nivel del mar.
En algunos lugares del mundo los deltas fluviales se hunden más rápido que el aumento del nivel del mar.

Durante décadas, el aumento del nivel del mar fue considerado el principal factor de riesgo para las zonas costeras bajas. Sin embargo, nuevos estudios muestran que en muchos deltas del mundo el problema es aún más complejo, ya que la propia tierra se está hundiendo. Este proceso, conocido como subsidencia, está acelerando la pérdida de elevación del terreno en regiones clave.

Investigaciones publicadas en Nature revelan que varios de los mayores deltas del planeta pierden altura más rápido de lo previsto, agravando el impacto del aumento del nivel del mar y elevando el riesgo de inundaciones permanentes.

Un análisis reciente difundido por LA Illuminator indica que este hundimiento no ocurre de forma uniforme, sino que depende de factores locales como la geología, el uso del suelo y la gestión del agua. En varios deltas, la velocidad de descenso del terreno supera ampliamente el ritmo de subida del mar registrado en las últimas décadas.

Esta combinación genera lo que los científicos denominan aumento relativo del nivel del mar, una situación que intensifica el riesgo de inundaciones incluso sin tormentas extremas. El resultado es una amenaza persistente para ciudades, áreas agrícolas y ecosistemas que históricamente se desarrollaron en estos entornos fluviales.

Un problema global con causas locales

El estudio publicado en Nature, basado en datos satelitales de alta resolución, analizó decenas de deltas en todos los continentes. Los resultados muestran que más de la mitad de ellos experimentan subsidencia significativa, en algunos casos de varios centímetros por año. Esta pérdida de altura supera con creces las estimaciones clásicas de riesgo costero.

Cada círculo representa la ubicación de los 40 deltas evaluados en este estudio, codificados por color según la tasa promedio de subsidencia del terreno. El tamaño del círculo representa el porcentaje del área del delta que se hunde más rápido que el aumento del nivel del mar geocéntrico. Para fines de visualización, la tasa de aumento del nivel del mar geocéntrico se muestra como un gradiente de color sobre cuencas hidrográficas completas, aunque esto no representa la extensión real de la exposición. Imagen: Nature.
Cada círculo representa la ubicación de los 40 deltas evaluados en este estudio, codificados por color según la tasa promedio de subsidencia del terreno. El tamaño del círculo representa el porcentaje del área del delta que se hunde más rápido que el aumento del nivel del mar geocéntrico. Para fines de visualización, la tasa de aumento del nivel del mar geocéntrico se muestra como un gradiente de color sobre cuencas hidrográficas completas, aunque esto no representa la extensión real de la exposición. Imagen: Nature.

Entre los factores más determinantes aparece la acción humana. La extracción intensiva de aguas subterráneas provoca la compactación de los sedimentos, mientras que las presas y canalizaciones río arriba reducen el aporte natural de materiales que históricamente compensaban el hundimiento. Sin ese flujo constante de sedimentos, el delta pierde su capacidad de autorregenerarse.

Según explican los autores citados por EOS, este proceso se repite en deltas tan diversos como los del sudeste asiático, África o América del Norte. Aunque las tasas varían, el patrón es claro: donde hay fuerte intervención humana, la subsidencia se acelera y amplifica los efectos del cambio climático.

Riesgos crecientes y decisiones urgentes

Las consecuencias de este fenómeno ya son visibles. El hundimiento del terreno facilita la entrada de agua salada en acuíferos, degrada suelos agrícolas y aumenta la frecuencia de inundaciones crónicas. En muchas regiones, estos impactos afectan directamente a millones de personas que dependen del delta para vivir y trabajar.

Los científicos advierten que, si no se modifican las prácticas actuales de gestión del agua y del territorio, la situación podría volverse irreversible en algunas zonas. Incluso con una estabilización del nivel del mar, la subsidencia continuaría generando pérdidas de tierra y desplazamientos poblacionales. El riesgo no es futuro, sino presente.

Tanto Nature como La Illuminator subrayan que aún existen márgenes de acción. Reducir la extracción de aguas subterráneas, restaurar el transporte de sedimentos y planificar el desarrollo urbano con criterios de largo plazo son medidas clave. La supervivencia de los deltas dependerá de decisiones políticas y sociales que se tomen en los próximos años.

Referencia de la noticia:

Ohenhen, L.O., Shirzaei, M., Davis, J.L. et al. Global subsidence of river deltas. Nature 649, 894–901 (2026). https://doi.org/10.1038/s41586-025-09928-6