Europa es ahora el continente que se calienta más rápido en el mundo: los meteorólogos explican qué implica este récord

Europa atraviesa una ola de calor histórica mientras científicos advierten que el continente ya se calienta mucho más rápido que el promedio global.

Aseguran que prácticamente todo este exceso de calor tiene origen humano.
Aseguran que prácticamente todo este exceso de calor tiene origen humano.

Europa vive días sofocantes. Mientras varios países baten récords históricos de temperatura para mayo, los especialistas advierten que el fenómeno no es aislado ni excepcional: el continente europeo se está calentando más rápido que cualquier otra región habitada del planeta.

Reino Unido, Irlanda y Francia registraron marcas inéditas para esta época del año, y los pronósticos anticipan que el calor extremo continuará avanzando durante los próximos días. Detrás de esta situación aparece una combinación de factores climáticos y geográficos que preocupa cada vez más a la comunidad científica.

Uno de los protagonistas de este episodio es el llamado “domo de calor”, una masa de aire cálido procedente del norte de África que quedó atrapada bajo un sistema de alta presión sobre Europa occidental. Este tipo de configuración atmosférica suele observarse en pleno verano boreal, no a fines de mayo.

Europa ya se calentó mucho más que el promedio global

La temperatura media del planeta aumentó aproximadamente 1,4 °C desde la era preindustrial, tomando como referencia el período 1850-1900. Sin embargo, en Europa el incremento ya ronda los 2,4 °C, según datos del Servicio de Cambio Climático Copernicus de la Unión Europea.

Los expertos coinciden en que el principal responsable es el calentamiento global provocado por las emisiones de gases de efecto invernadero derivadas del uso de combustibles fósiles.

Ben Clarke, investigador especializado en fenómenos meteorológicos extremos y cambio climático del Imperial College de Londres, explicó que prácticamente todo este exceso de calor tiene origen humano. No obstante, aclaró que la forma en que ese calor se distribuye sobre Europa responde además a diversos procesos atmosféricos y regionales.

Las olas de calor son cada vez más frecuentes

Otro elemento clave es el cambio en los patrones meteorológicos. Según Copernicus, en las últimas décadas se volvió más habitual la presencia de sistemas de alta presión persistentes durante el verano europeo.

Estas áreas, conocidas también como “bloqueos atmosféricos”, impiden el avance de otros frentes meteorológicos y favorecen jornadas estables, secas y extremadamente cálidas.

Carlo Buontempo, director de Copernicus, señaló que en los últimos 20 o 30 años se observó una mayor frecuencia de estas condiciones anticiclónicas, especialmente durante los meses cálidos, lo que incrementa notablemente la probabilidad de olas de calor prolongadas.

Calor extremo en Europa: los especialistas advierten que el fenómeno no es aislado ni excepcional.
Calor extremo en Europa: los especialistas advierten que el fenómeno no es aislado ni excepcional.

La geógrafa Mary Bourke, del Trinity College de Dublín, explicó que estos sistemas generan cielos despejados y aire seco. Sin nubes que bloqueen la radiación solar, el calor llega con mayor intensidad a la superficie y permanece durante más tiempo.

El Ártico acelera el calentamiento europeo

La ubicación geográfica de Europa también influye. El continente mantiene una estrecha conexión climática con el Ártico, una de las regiones que más rápido se está calentando en el mundo.

Actualmente, el Ártico presenta temperaturas unos 3,2 °C superiores a las de la era preindustrial. Allí actúa un mecanismo conocido como “retroalimentación del albedo”.

En condiciones normales, la nieve y el hielo reflejan gran parte de la energía solar hacia el espacio. Pero cuando esas superficies se derriten, dejan expuestos terrenos y océanos oscuros que absorben mucho más calor. El resultado es un círculo vicioso: más derretimiento genera más absorción de energía y, por lo tanto, aún más calentamiento.

El fenómeno también se replica en otras zonas de Europa. Regiones que históricamente permanecían cubiertas de nieve durante buena parte del invierno ahora pasan menos días bajo temperaturas de congelación. Eso deja al descubierto superficies oscuras que absorben más radiación solar.

Menos contaminación, pero más calor

Paradójicamente, otro factor que contribuyó al aumento de temperaturas fue la mejora en la calidad del aire.

Desde la década de 1980, Europa redujo significativamente las emisiones de aerosoles contaminantes gracias a regulaciones ambientales más estrictas. Estas partículas microscópicas perjudican la salud, pero al mismo tiempo reflejan parte de la luz solar y ayudan a enfriar ligeramente la atmósfera.

Su disminución permitió que una mayor cantidad de radiación solar alcance la superficie terrestre, reforzando el calentamiento.

Las regiones más afectadas

El calentamiento no avanza de manera uniforme en todo el continente. Europa oriental, sudoriental y sectores de Europa central —incluyendo los Alpes— registraron aumentos de entre 0,5 °C y 1 °C por década durante los últimos 30 años.

En el extremo norte, el archipiélago noruego de Svalbard se convirtió en uno de los lugares que más rápido se calientan en el planeta. Allí, el aumento alcanza entre 1,5 °C y 2 °C por década.

La región, conocida por albergar osos polares y enormes glaciares, atravesó temperaturas récord durante varios veranos recientes y el año pasado registró una de las temporadas estivales más cálidas desde que existen mediciones.

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