Qué nos dice el mar y cómo respetarlo: guía de las banderas y sus colores para evitar el peligro en tus vacaciones
Saber leer los código de seguridad en la playa, junto con señales que nos da el cielo y el mar, salvan vidas. Te dejamos esta guía para entender el significado de cada bandera y aprender a respetar el mar.

El mar es un sistema dinámico y complejo, regido por fuerzas físicas que pueden cambiar en cuestión de muy pocos minutos. Para quienes visitan las costas argentinas, comprender este entorno no solo es una cuestión de curiosidad, sino una herramienta de supervivencia fundamental.
Los guardavidas de nuestras playas utilizan el sistema de señalización con banderas, un código visual universal, regulado por normativas provinciales, que permite que cualquier bañista identifique de un vistazo si las condiciones del agua son aptas para el recreo o si representan una amenaza.
Las playas de la Provincia de Buenos Aires son de las más convocantes del Mar Argentino en verano. El litoral bonaerense, con sus más de 1200 kilómetros de costa, es un ecosistema dinámico donde interactúan corrientes, vientos y mareas.
Para el ojo inexperto, el mar puede parecer uniforme, pero los guardavidas utilizan un sistema de señalización visual, basado en la Ley Provincial 14.798, que traduce la compleja hidrodinámica marina en un código de colores esencial para la seguridad pública.
Desde un punto de vista físico, el estado del mar depende de la transferencia de energía del viento a la superficie del agua (olas) y de la morfología del fondo arenoso. Comprender qué fenómeno meteorológico, o qué corriente oceánica activa cada bandera, nos permite transitar la playa no solo como turistas sino como observadores conscientes de la naturaleza.
Repasamos cómo es el lenguaje de las banderas en la costa bonaerense para prevenir riesgos en la playa y en el mar. Aprender a leer el mar y las condiciones ambientales más elementales, junto con las señales de colores de los banderines es muy importante y prioridad para tener unas excelentes vacaciones.
Bandera celeste: “mar bueno”
El color de bandera celeste, nos indica “mar buero”, el estado del mar es óptimo para el baño. Es la simplificación en un código visual de: oleaje de baja energía y una práctica ausencia de corrientes de retorno (comúnmente llamadas "chupones") en las zonas de baño delimitadas.

Esta bandera se utiliza cuando la velocidad del viento es baja o sopla desde tierra hacia el mar (viento de tierra), lo que aplana la superficie del agua. Es la señal más esperada por las familias, ya que garantiza que las fuerzas hidrodinámicas del Atlántico Sur están en su punto de mayor calma. Sin embargo, "bueno" no significa "inexistente", por lo que el respeto al agua debe mantenerse siempre.
Este estado se presenta con mayor frecuencia durante las mañanas de verano o bajo sistemas de alta presión que estabilizan la atmósfera costera. Aunque es el momento de mayor seguridad, la vigilancia no debe relajarse, ya que el mar argentino, por su configuración de plataforma, puede presentar cambios de marea que alteren la profundidad en pocos metros.
Bandera amarilla y negra: mar dudoso
La bandera amarilla con franjas negras es una señal de precaución. Se levanta con gran frecuencia en la costa atlántica, especialmente cuando las condiciones meteorológicas comienzan a cambiar, o el viento comienza a aumentar su velocidad desde el cuadrante este/sudeste, generando lo que los guardavidas llaman "mar picado".
La frecuencia de esta bandera es alta en la costa bonaerense debido a la variabilidad del estado del tiempo en nuestra costa abierta de latitudes medias. Las condiciones meteorológicas típicas incluyen ráfagas moderadas que rompen la cresta de las olas antes de llegar a la orilla.

Se recomienda a los bañistas que en estos casos, el agua nunca supere la cintura, ya que la fuerza de arrastre empieza a ser técnicamente relevante para personas de menor peso o poca experiencia en nado.
Bandera roja y negra: mar peligroso
La aparición de la bandera roja con franjas negras advierte sobre: mar peligroso; indica un alto riesgo para el ingreso al agua. Bajo esta señal, las condiciones del mar presentan un peligro real debido a la formación de potentes corrientes de retorno y olas con gran capacidad de impacto (rompientes fuertes).

Estas condiciones suelen darse con tormentas cercanas, o cuando hay marejadas profundas. El movimiento de sedimentos en el fondo marino crea canales por donde el agua regresa hacia el océano con gran velocidad, lo que puede arrastrar incluso a nadadores experimentados. En este estado, el ingreso al mar debe hacerse con extrema cautela y siempre siguiendo las indicaciones directas del guardavidas.
Estas corrientes se forman cuando el agua acumulada por las olas en la orilla busca una vía de escape hacia el océano a través de depresiones en el banco de arena. Son identificables porque suelen ser zonas donde no rompe la ola, el agua se ve más oscura por la profundidad y arrastra sedimentos o espuma hacia adentro. Bajo esta bandera, el riesgo de ser desplazado hacia zonas profundas es inminente y requiere respeto absoluto a las órdenes de los guardavidas.
Bandera roja: prohibido bañarse en el mar
La bandera totalmente roja es la señal de prohibición absoluta de meterse al mar. No es solo una advertencia, sino una orden de seguridad técnica, el mar no es apto para el ingreso humano en ninguna circunstancia. Las causas suelen ser extremas, como una marejada ciclónica, una sudestada violenta o la presencia de elementos peligrosos en el agua.

El riesgo de hipotermia, el impacto físico de las olas o la imposibilidad de rescate debido a la turbulencia del agua justifican esta medida de prohibición. Es la bandera del respeto absoluto, donde la fuerza de la naturaleza supera cualquier capacidad de respuesta humana.
Se utiliza en situaciones de energía marina extrema, como sudestadas o marejadas ciclónicas, donde la altura y la frecuencia de las olas generan una rompiente violenta capaz de causar lesiones físicas por impacto.
Desde la física de fluidos, la turbulencia es tan alta que el control del cuerpo en el agua es nulo. Además, se iza ante la presencia de elementos peligrosos flotantes o condiciones de contaminación temporal. Ignorar esta señal no solo es un riesgo individual, sino que compromete la seguridad del personal de rescate, ya que las condiciones hidrodinámicas superan la capacidad de maniobra de cualquier nadador humano.
Bandera negra: tormenta eléctrica
Una de las señales más importantes incorporadas en los últimos años en la costa bonaerense es la bandera negra, que incluye el dibujo de un rayo. Esta bandera alerta sobre la inminencia o presencia de una tormenta eléctrica.

A diferencia de las otras, esta bandera no mira solo al mar, sino al cielo. El agua salada es un excelente conductor de la electricidad y las playas son espacios abiertos donde las personas se convierten en los puntos más altos del relieve, actuando como pararrayos naturales. Ante la visión de esta bandera, la recomendación oficial es abandonar tanto el mar como la arena de inmediato para buscar refugio en lugares cerrados y seguros, lejos de la playa.
Este banderín es una alerta de evacuación por presencia de actividad eléctrica de una tormenta en las cercanías. Una persona en la playa actúa como un "punto de descarga" o pararrayos natural. Ante esta bandera, la normativa oficial exige abandonar no solo el agua, sino también la arena y refugiarse en estructuras cerradas o vehículos con puertas y ventanillas bien cerradas, evitando también permanecer en carpas o sombrillas porque tampoco son seguras y atraen descargas.
Bandera blanca: niño perdido
La bandera blanca cumple una función social y de seguridad civil. Se utiliza para señalizar que se ha identificado a un niño extraviado en la playa. Es una herramienta de comunicación visual rápida que permite a los padres o responsables identificar rápidamente el puesto de guardavidas donde se encuentra el menor.

Es una de las banderas que más tranquilidad aporta en medio del estrés que genera una situación de este tipo. Es una herramienta de comunicación rápida que permite a los adultos responsables identificar el punto de encuentro sin necesidad de desplazarse largas distancias en busca de información.
Recomendaciones de guardavidas según el tipo de playa
La costa bonaerense es heterogénea. En playas abiertas, reparadas o de bahía, las corrientes pueden ser más o menos súbitas. La morfología de la costa bonaerense varía, y con ella, los riesgos también lo hacen.
En playas de mar abierto como: Pinamar, Villa Gesell, el Partido de La Costa, poseen bancos de arena muy dinámicos. Las corrientes de retorno pueden ser migratorias (cambian de lugar en el mismo día). La recomendación es consultar siempre al guardavida sobre la ubicación de los canales de salida.
En playas con espigones o escolleras, como las de Mar del Plata y Necochea, por ejemplo, las corrientes de resaca (los llamados chupones), suelen ser "fijas" y se sitúan pegadas a las piedras de los espigones. El consejo técnico es nunca bañarse cerca de estructuras rígidas, ya que las corrientes allí son constantes y potentes.
En las playas de bahía, aunque parecen más calmas, pueden engañar y tener cambios de profundidad bruscos. Es vital respetar las zonas delimitadas para bañistas y las de deportes náuticos.
Los profesionales sugieren ingresar al mar únicamente en zonas protegidas por guardavidas. Consultar al guardavida antes de entrar si se ven irregularidades en el color del agua (que suelen indicar pozos o canales de corriente). Y respetar estrictamente el horario de vigilancia; fuera de ese horario, cualquier emergencia carece de respuesta inmediata.
Conciencia para evitar accidentes evitables
Respetar el mar comienza por entender que es un entorno natural soberano, no una piscina controlada. Aprender desde chicos el significado de los colores y la física detrás de cada corriente es la base de una cultura de prevención que nos permite disfrutar sin tragedias.
Un accidente evitable es aquel que ocurre por falta de información o exceso de confianza; por eso, la bandera en el mástil es el primer diálogo que debemos tener con el océano cada vez que pisamos la arena. El simple acto de observar el mástil de señales y actuar en consecuencia.
Es vital que desde pequeños enseñemos a los niños que el mar no es una piscina gigante (que también merece otras importantes medidas de seguridad), sino un entorno natural poderoso que merece respeto. Aprender a leer su comportamiento y los colores de la señales, es aprender a convivir con la naturaleza de forma inteligente, garantizando que el único recuerdo de nuestras vacaciones sea la alegría de haber compartido un buen momento frente a nuestras costas.
Referencias de la noticia
Gobierno de la Provincia de Buenos Aires. Ley Provincial de Guardavidas N° 14.798.
Ministerio de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires. Comisión Provincial de Guardavidas.
Roberto R. Kokot. Espigas indicadoras de proveniencia de olas en la costa Argentina. Asociación Geológica Argentina. Agosto 2010.