La furia del huracán Melissa transformó el color del océano: satélite de la NASA identifica una mancha nunca antes vista

Dos días después de tocar tierra en Jamaica, el huracán Melissa dejó una señal inesperada en el mar. Los satélites de la NASA captaron una gigantesca pluma de color azul brillante, creada no por algas sino por sedimentos carbonatados removidos desde el fondo.

Banco Pedro Melissa
La intensidad extrema del huracán Melissa movilizó sedimentos del Banco Pedro, al sudoeste de Jamaica. En los días posteriores el mar mantuvo una coloración que sorprendió a los especialistas. Imagen: NASA

El 28 de octubre de 2025, el huracán Melissa impactó Jamaica como un ciclón de categoría 5, con vientos sostenidos cercanos a 295 kilómetros por hora. La tormenta desplazó a decenas de miles de personas y dañó o destruyó más de 100.000 estructuras, además de afectar zonas agrícolas y la cobertura forestal de la isla.

La “mancha azul” que dejó Melissa no era un bloom de algas: era barro de carbonato de calcio levantado desde una plataforma somera. El huracán removió sedimentos sobre un área estimada en 37.500 km² y durante unos días el océano quedó teñido de un azul intenso que reveló corrientes y remolinos como si el mar hubiese encendido una linterna desde abajo.

Pero antes y después del desastre en tierra ocurrió algo llamativo mar adentro, al sur de Jamaica. Melissa avanzó lentamente sobre el Caribe y agitó con fuerza la columna de agua durante horas, preparando una especie de experimento natural a escala oceánica. Cuando se abrió un claro entre las nubes, apareció una mancha azulada de dimensiones extraordinarias.

Banco Pedro
El Banco Pedro es un gran banco de arena y coral, parcialmente cubierto con algas marinas, a unos 80 km al suroeste de Jamaica, y a unos 800 metros de profundidad. Imagen: NASA

El 30 de octubre de 2025, el instrumento MODIS del satélite Terra captó el fenómeno con nitidez. Grandes áreas del mar se tiñeron de un azul intenso por sedimentos removidos desde el Banco Pedro, una plataforma carbonatada sumergida bajo unos 25 metros de agua. La historia y las imágenes fueron publicadas por NASA Earth Observatory, que es la fuente principal de este caso.

Por qué el agua se volvió “azul Maya”

El Banco Pedro suele verse apenas en imágenes de color natural, porque está lo bastante profundo como para “camuflarse” con el azul del Caribe. Sin embargo, cuando un huracán o un frente fuerte revuelve el fondo, el banco se delata por el material que asciende y queda en suspensión. En este episodio lo que subió fue barro de carbonato de calcio, compuesto en gran parte por restos de organismos marinos.

Ese barro en suspensión puede teñir el agua de un tono descrito como “azul Maya”, muy distinto del marrón verdoso típico de sedimentos que llegan desde ríos crecidos. Según especialistas citados por la NASA, Melissa tuvo una “enorme capacidad de agitación” y produjo un efecto que no se había visto así en eventos recientes en la zona. En otras palabras, no era una floración biológica sino una señal física y mineral.

La escala también impresionó a los investigadores. La suspensión de sedimentos se detectó no solo sobre el Banco Pedro, sino sobre otros bancos someros cercanos, abarcando cerca de 37.500 kilómetros cuadrados, más de tres veces el área de Jamaica. Un sedimento así convierte al océano en una pantalla donde se ven corrientes y remolinos que normalmente pasan desapercibidos.

La huella invisible: ecosistemas y ciclo del carbono

La mancha no duró para siempre. Como ocurre en este tipo de resuspensiones, el color se fue apagando en torno a una semana, a medida que el material se depositaba de nuevo. Lo inquietante es que el impacto en el Banco Pedro podría ser más persistente que el color en la superficie.

youtube video id=txeOZZ2iUaA

Un punto clave es el ecosistema bentónico, el conjunto de organismos que vive en el fondo marino. En el análisis citado por NASA Earth Observatory, se plantea que la fuerza del huracán pudo haber “barrido” praderas marinas, algas y otros seres del banco, y que aún no está claro cómo y cuándo se recuperará esa comunidad. Ese daño no se ve desde la costa, pero puede reconfigurar la vida submarina durante años.

Y hay una dimensión planetaria todavía más grande. Estos eventos ayudan a transportar carbono atrapado en sedimentos someros hacia aguas profundas, donde puede quedar secuestrado a largo plazo, y además favorecen procesos de disolución de carbonatos en profundidad que influyen en la química oceánica. La literatura científica sobre sedimentología carbonatada por satélite resalta justamente el papel dominante de los ciclones tropicales en ese transporte hacia el océano profundo.

Referencia de la noticia

Pedrosa-Pamies, R., Conte, M. H., Weber, J. C., & Andersson, A. J. (2025). Hurricane-driven transport of Bermuda reef carbonate platform sediments to the deep ocean. Journal of Geophysical Research: Oceans, 130, e2023JC020500. https://doi.org/10.1029/2023JC020500