La NOAA reclasifica El Niño y La Niña con un nuevo índice: veamos qué ha cambiado
La NOAA ha decidido "descontar" el calentamiento global de los fenómenos de El Niño y La Niña. El cambio promete una mayor precisión, pero plantea dudas científicas, operativas e incluso conceptuales sobre cómo interpretamos el fenómeno ENSO.

Desde principios de 2025, la NOAA (Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos) trabaja en una nueva metodología para identificar uno de los modos más importantes de variabilidad climática global: El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), compuesto por una fase cálida (El Niño), una fase fría (La Niña) y una fase neutra.
Hasta entonces, la clasificación de eventos se basaba en el tradicional ONI, un índice que mide las anomalías de la temperatura superficial del mar (TSM) en la región Niño 3.4 del Pacífico Ecuatorial en relación con un promedio histórico.

Pero, ¿qué llevó a la NOAA a revisar un criterio utilizado durante décadas? A continuación, explicamos por qué cambió la metodología, en qué se diferencia el RONI del ONI tradicional, cómo este cambio altera la historia de los eventos y, sobre todo, qué desafíos plantea este nuevo criterio.
¿Por qué cambiar el criterio?
La principal razón del cambio es la tendencia al calentamiento global. Dado que los océanos tropicales se han calentado de forma generalizada en las últimas décadas, el ONI tradicional ha comenzado a incorporar este calentamiento de fondo.
En la práctica, esto hace que los fenómenos de El Niño parezcan más intensos o más frecuentes, mientras que los de La Niña tienden a parecer más débiles o incluso desaparecer de las estadísticas.
En otras palabras, el índice comenzó a mezclar dos cosas distintas: la variabilidad natural del ENSO y la tendencia de calentamiento de largo plazo asociada con el cambio climático.
¿En qué se diferencia RONI de ONI?
RONI intenta resolver este problema haciendo que la medición sea relativa, no absoluta. En resumen, esto significa que, en lugar de considerar únicamente la anomalía de la TSM en la región de monitoreo del fenómeno (Niño 3.4), el nuevo índice resta de este valor la anomalía promedio de la TSM en todos los océanos tropicales del mundo (entre 20°N y 20°S). De este modo, RONI busca aislar la señal específica del ENSO, eliminando el ruido del calentamiento global.

Los umbrales para clasificar El Niño y La Niña siguen siendo los mismos (±0,5 °C durante al menos cinco trimestres consecutivos), pero ahora se aplican a este valor relativo.
La nueva metodología modifica principalmente dos aspectos:
- En primer lugar, reduce la intensidad de varios fenómenos históricos de El Niño al eliminar parte del calentamiento de fondo.
- Segundo, hace evidentes los eventos marginales de La Niña, que antes no superaban el umbral exigido por el ONI tradicional.
A continuación, veamos el impacto de este cambio en la clasificación de los acontecimientos históricos recientes.
¿Qué cambios hay en la clasificación de los acontecimientos históricos?
Cuando comparamos la clasificación de los eventos históricos de El Niño y La Niña utilizando el ONI tradicional y el nuevo RONI, vemos claramente los aspectos discutidos anteriormente.
La imagen a continuación muestra la historia de los eventos de El Niño en rojo, La Niña en azul y la neutralidad en gris, utilizando el ONI tradicional para las últimas décadas (2010-2025), donde el período de 2020 a 2025 está resaltado en un rectángulo rojo.

A continuación, veamos cómo cambió esta tabla cuando se aplicó la nueva metodología con RONI.

Con base en los nuevos criterios, por ejemplo, los eventos de enfriamiento de 2024/2025 y 2025/2026, que no habían sido clasificados oficialmente como La Niña debido a la falta de persistencia de anomalías de frío, ahora se consideran eventos reconocidos.
Si bien la neutralidad prevaleció desde mayo-junio-julio de 2024 con el ONI, en consonancia con la respuesta atmosférica débil/inexistente al enfriamiento marginal y transitorio, el RONI muestra condiciones de La Niña desde ese mismo trimestre hasta la actualidad (con excepción del trimestre mayo-junio-julio de 2025).
El cambio de clasificación genera debate en la comunidad científica
A primera vista, la idea de descartar el calentamiento global parece lógica y necesaria. Si el océano en su conjunto es más cálido, tiene sentido intentar separar la señal del ENSO de esta tendencia. De hecho, la Oficina de Meteorología (BOM), el instituto meteorológico australiano, ya utiliza un índice relativo similar para los eventos del ENSO desde septiembre de 2025.
Pero el problema surge al analizar la respuesta climática. En Sudamérica, por ejemplo, los períodos de enfriamiento de 2024/2025 y 2025/2026 —hasta entonces marginales y temporales— no produjeron los patrones clásicos de La Niña observados en eventos históricos, de acuerdo con la literatura científica. Aun así, estos episodios forman ahora parte de la nueva climatología oficial.
Esto plantea algunas preguntas importantes:
- ¿Cómo podemos comparar eventos de la misma categoría que no generan respuestas similares en la atmósfera?
- En última instancia, ¿el calentamiento global altera sólo los índices o también el comportamiento físico del propio ENSO?
- ¿El calentamiento global está disminuyendo las respuestas anómalas de enfriamiento del Pacífico ecuatorial?
- A partir de ahora, ¿cómo podemos saber si un evento de La Niña previsto dará lugar a patrones de lluvia o no?
Las respuestas a estas preguntas aún no existen. Solo llegarán con el tiempo, a medida que la investigación científica de alto nivel compare eventos pasados con los recientes bajo esta nueva perspectiva. Por ahora, RONI representa un avance metodológico importante, pero también inaugura una nueva fase de incertidumbre en la ciencia del clima.
Referencia de la noticia
Public Information Statement Implementing a Relative Oceanic Niño Index effective, publicado por NWS/CPC/NOAA em 1° de fevereiro de 2026.