Las lluvias aceleran la siembra, pero el exceso de agua enciende una nueva alerta para el campo

La campaña agrícola avanza con buena humedad, aunque las tormentas de más de 100 milímetros, el granizo y los anegamientos empiezan a complicar la producción.

La cosecha de trigo comenzó en el norte argentino, con rendimientos de entre 12 y 35 quintales por hectárea en Chaco y Santiago del Estero. A nivel nacional, las labores ya cubren el 8,5 % del área apta.
La cosecha de trigo comenzó en el norte argentino, con rendimientos de entre 12 y 35 quintales por hectárea en Chaco y Santiago del Estero. A nivel nacional, las labores ya cubren el 8,5 % del área apta.

La campaña agrícola comenzó noviembre con una situación que pocos meses atrás parecía difícil de imaginar: la disponibilidad de agua permite acelerar la siembra en buena parte del país, pero en algunas regiones las lluvias empiezan a convertirse en un problema. Mientras las sembradoras avanzan sobre lotes con buena humedad, otros productores deben esperar que los suelos recuperen condiciones para trabajar o evaluar los daños de las últimas tormentas.

El contraste se observa entre el norte de La Pampa, el oeste bonaerense y las principales regiones productivas de Santa Fe y Córdoba, donde la soja y el maíz encuentran condiciones favorables para su desarrollo. Sin embargo, en sectores del sudeste cordobés las precipitaciones superaron los 100 milímetros, acompañadas por granizo y fuertes vientos que afectaron cultivos implantados.

La soja acelera, pero las tormentas pueden obligar a resembrar

A nivel nacional, la soja cubre el 4,7 % de las 17 millones de hectáreas proyectadas, con un adelanto de 2,9 puntos porcentuales respecto de la campaña anterior, según la Bolsa de Cereales de Buenos Aires. Los mayores avances se registran en ambos núcleos productivos y en el norte de La Pampa y oeste bonaerense, donde la humedad superficial permitió comenzar las labores.

Lote con rastrojo de soja tardía, en pleno proceso de siembra de soja temprana (de primera), en el centro del departamento Castellanos, provincia de Santa Fe. Gentileza: Bolsa de Comercio de Santa Fe.
Lote con rastrojo de soja tardía, en pleno proceso de siembra de soja temprana (de primera), en el centro del departamento Castellanos, provincia de Santa Fe. Gentileza: Bolsa de Comercio de Santa Fe.

En la zona núcleo, durante la última semana se implantaron unas 500.000 hectáreas de soja de primera y la siembra alcanzó el 30 % del área prevista, cuatro puntos por encima del promedio de los últimos cinco años. El último relevamiento de la Bolsa de Comercio de Rosario muestra diferencias regionales importantes: el norte bonaerense lidera con el 50 %, seguido por el centro-sur santafesino con el 27 %.

Sin embargo, las precipitaciones reducen las ventanas disponibles para trabajar y generan incertidumbre sobre los lotes recientemente implantados. En Venado Tuerto, técnicos advirtieron sobre el riesgo de “planchazo” después de lluvias de 60 milímetros sobre soja recién sembrada, una costra superficial que dificulta la emergencia y puede obligar a resembrar.

El maíz temprano está prácticamente implantado

El maíz comercial alcanzó el 50,5 % de las 8,4 millones de hectáreas previstas, con los planteos tempranos prácticamente finalizados. En el centro-norte cordobés, donde aumentó la superficie destinada a siembras tempranas, los cultivos presentan buenas emergencias y evolucionan con una condición entre normal y excelente.

La situación cambia en sectores del sudeste provincial, donde las tormentas dejaron entre 70 y 130 milímetros en períodos muy cortos. En Monte Buey y Corral de Bustos se reportaron maíces severamente dañados por granizo, mientras que también deberán evaluarse lotes de soja recientemente emergidos.

El girasol avanza, aunque aparecen suelos saturados

La siembra de girasol registró un avance de 13,7 puntos porcentuales durante la última semana y alcanzó el 72,4 % de las 3,1 millones de hectáreas proyectadas, con un adelanto de 7,2 puntos respecto del promedio histórico. En el centro agrícola predominan cultivos entre V2 y V6, mientras que hacia el sur las labores avanzan bajo condiciones de humedad muy diferentes entre regiones.

El exceso de agua empieza a representar una amenaza para el girasol recién implantado, especialmente en los lotes que atraviesan sus primeras etapas de desarrollo.

En el centro de Buenos Aires ya se identificaron sectores con suelos saturados, mientras que hacia el oeste todavía persisten zonas con limitaciones de humedad. Si las precipitaciones continúan sobre los sectores más comprometidos, podrían producirse pérdidas de superficie por anegamiento, principalmente en cultivos que se encuentran entre la emergencia y la expansión de sus primeras hojas.

El trigo llega a la cosecha con buenos rindes, pero suma amenazas

La cosecha nacional de trigo alcanzó el 8,5 % del área apta, con un rendimiento promedio de 21,8 quintales por hectárea. La proyección de producción se mantiene en 23,4 millones de toneladas, mientras que en el centro agrícola se esperan rindes superiores al promedio.

Lote de trigo en grano duro, sembrado en San Francisco, provincia de Córdoba. Gentileza: Bolsa de Cereales de Buenos Aires
Lote de trigo en grano duro, sembrado en San Francisco, provincia de Córdoba. Gentileza: Bolsa de Cereales de Buenos Aires

En la zona núcleo, los potenciales se ubican entre 40 y 50 quintales por hectárea, con máximos de 60 quintales en Pergamino. Sin embargo, los daños por heladas, la aparición de fusarium y los episodios de granizo generan incertidumbre sobre cuánto de ese potencial llegará efectivamente a la cosecha.

Noviembre cambia el desafío para los productores

Las tormentas recientes dejaron unas 15.600 hectáreas potencialmente expuestas al granizo en la zona núcleo, de acuerdo con el análisis preliminar de imágenes de radar realizado por la entidad rosarina. Esa superficie no representa una medición directa de pérdidas, que deberán determinarse mediante nuevas evaluaciones.

La humedad acumulada permite sostener una campaña gruesa adelantada, pero la frecuencia e intensidad de las próximas precipitaciones serán determinantes para continuar las labores. El desafío será aprovechar cada ventana de siembra sin que los excesos de agua comprometan los cultivos implantados, especialmente en las regiones donde los suelos ya presentan problemas de drenaje.