Las lluvias cambian el escenario del agro argentino: la soja mejora y se proyectan 48,5 millones de toneladas

Las precipitaciones en el centro y norte del país mejoran la condición hídrica, sostienen la proyección de soja y muestran contrastes regionales.

Lote con soja de segunda en etapa de desarrollo vegetativo, con buena disponibilidad de agua útil, en el centro este del departamento San Jerónimo, Santa Fe. Gentileza: Bolsa de Comercio de Santa Fe.
Lote con soja de segunda en etapa de desarrollo vegetativo, con buena disponibilidad de agua útil, en el centro este del departamento San Jerónimo, Santa Fe. Gentileza: Bolsa de Comercio de Santa Fe.

Las lluvias registradas en el centro y norte del país modificaron el escenario del agro argentino en un momento decisivo de la campaña. La mejora en la oferta hídrica permitió recuperar condición en soja y sostener una proyección nacional de 48,5 millones de toneladas, según el último Panorama Agrícola Semanal de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.

El dato más relevante es que la condición hídrica Óptima/Adecuada de la soja mejoró 10 puntos porcentuales en apenas una semana. En un contexto donde el 72 % de la soja de primera transita el período crítico de definición de rendimiento, el ingreso de agua resulta determinante para sostener potenciales y evitar nuevas pérdidas.

Aun así, el escenario no es homogéneo. Si bien las precipitaciones marcaron un giro respecto del patrón restrictivo que dominó buena parte del verano, la distribución espacial fue muy dispar y dejó zonas que todavía dependen de nuevos aportes.

Mejora nacional en soja y señales mixtas en maíz

El informe nacional confirma que la soja de segunda comienza a ingresar en su propia etapa crítica, con el 12 % del área implantada en ese período sensible. Gran parte de su ciclo transcurrió bajo estrés termo-hídrico, por lo que la continuidad de las lluvias será clave para consolidar la recuperación.

Con este marco, la Bolsa de Cereales mantiene su proyección de producción en 48,5 Mt, un volumen que refleja tanto la mejora reciente como el impacto acumulado del déficit previo. La evolución en las próximas semanas definirá si ese número logra sostenerse sin ajustes.

¿Y qué pasa con el resto de los cultivos?

En maíz, la recolección de lotes tempranos avanza con rindes promedio de 87 qq/ha en el Centro-Norte de Santa Fe y 70 qq/ha en el Núcleo Norte, mientras que en Entre Ríos los primeros cuadros recolectados rondan los 60 qq/ha. Al mismo tiempo, los planteos tardíos muestran una mejora tras las lluvias, con el 82,8 % del área desde panojamiento en adelante y una condición entre Normal y Excelente en el 86,6 % de los casos.

La contracara aparece en el centro y sudeste de Buenos Aires, donde no se registraron lluvias significativas en los últimos eventos. Allí, la disponibilidad de agua será determinante para lograr un adecuado cuaje de granos y sostener expectativas productivas.

En girasol, la cosecha cubre el 30,1 % del área apta y muestra un adelanto de 7,2 puntos porcentuales respecto del promedio histórico. Con un rinde nacional de 22,8 qq/ha, la proyección de 6,2 millones de toneladas se mantiene estable, aunque la heterogeneidad climática genera marcadas diferencias regionales

Región núcleo: alivio hídrico vs. pérdidas productivas

El giro nacional encuentra un correlato claro en la región núcleo, donde la segunda mitad de febrero marcó un punto de inflexión tras semanas de bloqueo atmosférico. En apenas siete días se acumularon en promedio 64 milímetros en el corazón productivo, con mejoras visibles en los perfiles de suelo.

Sin embargo, el ingreso de aire cálido y húmedo combinado con masas frías generó tormentas de fuerte intensidad en el centro-sur santafesino y el sudeste cordobés. Un corredor que abarca desde Armstrong y Tortugas hasta Inriville registró ráfagas intensas y caída de granizo que afectaron unas 400.000 hectáreas en distintos grados.

En soja de primera, el agua llegó en plena definición de rendimiento y permitió frenar el deterioro que se había acelerado en enero. En localidades como Acebal y Carlos Pellegrini, los técnicos coinciden en que el aporte hídrico evitó un escenario de pérdidas mayores, aunque con techos de rinde recortados respecto del potencial inicial.

En la soja de segunda, el panorama es más delicado. Muchas áreas arrastran entrenudos cortos, manchones y signos de envejecimiento prematuro, y si bien las lluvias ponen un freno al deterioro, la recuperación dependerá de la continuidad de los aportes en lo que resta de febrero y comienzos de marzo.

En el sudeste cordobés, los acumulados variaron entre 10 y 40 milímetros según el lote, con expectativas muy ajustadas en cuadros de segunda. En contraste, zonas como General Pinto, con 240 mm acumulados en lo que va del año, proyectan rindes que podrían superar los promedios históricos.

Un febrero que redefine expectativas

A escala nacional, cerca del 70 % de la región pampeana presenta acumulados de febrero cercanos a la media histórica, e incluso hay sectores que la superaron. En Buenos Aires y el sur de Santa Fe el déficit persiste, aunque reducido a un rango de 10 a 15 % por debajo de lo normal.

Los pronósticos de corto plazo anticipan un nuevo período de inestabilidad que podría repetir áreas de cobertura y consolidar el giro positivo en el régimen de lluvias. Si esa tendencia se confirma, febrero podría cerrar dentro o por encima de los valores históricos en buena parte del país.

Las lluvias cambiaron el escenario del agro argentino en un momento crítico de la campaña. La mejora hídrica permitió sostener la proyección de 48,5 millones de toneladas de soja, pero el resultado final dependerá de la continuidad del patrón húmedo y de cómo responda cada región en las próximas semanas.