¿Podrían las tensiones en Medio Oriente acelerar el cambio del petróleo hacia las energías renovables?

Nuestra dependencia del petróleo hace que la economía mundial sea vulnerable. Sin embargo, los expertos señalan que estas crisis también podrían acelerar la transición hacia las energías renovables.

Las tensiones en Oriente Medio ponen de manifiesto la fragilidad del petróleo.
Las tensiones en Oriente Medio ponen de manifiesto la fragilidad del petróleo.

En el corazón del Golfo Pérsico, una estrecha franja de agua ha sido foco de inmensa tensión geopolítica durante décadas: el Estrecho de Ormuz. Entre Irán, Omán y los Emiratos Árabes Unidos, este paso marítimo es una de las arterias energéticas más importantes del planeta. Diariamente, petroleros transportan petróleo crudo a través de él hacia los mercados globales.

Un barómetro de la economía global

Casi el 20 % del petróleo comercializado a nivel mundial pasa por esta ruta estratégica. En un sistema energético globalizado, un simple incidente puede desencadenar una onda expansiva.

El petróleo es, hasta la fecha, una infraestructura invisible que estructura el equilibrio económico y geopolítico global.

Tras los ataques contra Irán, el precio del crudo Brent, la referencia mundial, se disparó de unos 68 dólares a casi 79 dólares por barril en tan solo unas semanas. Los mercados petroleros operan con anticipación: el mero temor a una interrupción basta para desencadenar un aumento repentino de precios.

Una dependencia energética heredada de la historia

Esta vulnerabilidad quedó brutalmente expuesta durante el embargo petrolero de 1973. En aquel entonces, varios países productores de petróleo de Oriente Medio redujeron su producción para presionar la política exterior estadounidense. En pocos meses, los precios del petróleo se cuadruplicaron, hundiendo a muchas economías en una grave crisis energética.

Más de medio siglo después, la dependencia sigue siendo enorme. Casi tres cuartas partes de la población mundial vive en países que dependen de las importaciones de petróleo, especialmente para el transporte y la industria. Cuando los precios se disparan, el impacto se extiende a toda la economía: combustible más caro, transporte más costoso e inflación en los precios de los alimentos.

Incluso Europa, menos dependiente del petróleo iraní, sigue expuesta a las turbulencias del mercado global. En el mercado europeo del gas, los precios se han duplicado recientemente, pasando de unos 25 euros a más de 50 euros por megavatio-hora .

¿Están las energías renovables cambiando la geografía de la energía?

Ante esta fragilidad estructural, las energías renovables están introduciendo una profunda transformación del sistema energético. A diferencia del petróleo o el gas, no dependen de un flujo continuo de combustibles transportados a través de rutas marítimas vulnerables.

La transición energética es más que nunca una cuestión de soberanía para Europa. Andreas Rüdinger, del IDDRI.

Una vez instalados, los paneles solares y las turbinas eólicas producen electricidad localmente, a menudo mediante una multitud de instalaciones repartidas por todo el territorio. Los científicos se refieren a esto como producción descentralizada, es decir, un sistema energético distribuido en lugar de uno concentrado en unas pocas grandes centrales eléctricas.

Esta organización fortalece la resiliencia de las redes eléctricas. En Ucrania, donde la infraestructura energética es objeto de ataques constantes durante la guerra, esta lógica es claramente evidente.

Según un experto energético ucraniano, un solo misil puede destruir una central eléctrica de carbón, mientras que se necesitarían aproximadamente 40 misiles para destruir un parque eólico. Por lo tanto, la diversificación de las fuentes de energía locales dificulta la desestabilización del sistema energético.

La verdadera solución: ¿la electrificación del transporte?

Quizás la transformación más profunda se esté produciendo en las carreteras . Hoy en día, el transporte es uno de los principales impulsores del consumo mundial de petróleo. Por lo tanto, reducir esta dependencia requiere un cambio tecnológico importante: la electrificación de los vehículos.

En algunos países, este cambio ya es visible. En China, los coches eléctricos representaron el 50 % de las ventas de vehículos nuevos el año pasado y ya representan el 12 % del parque automovilístico total. Etiopía incluso ha dado un paso radical al prohibir los coches nuevos con motores de combustión interna para limitar su dependencia de los combustibles importados.

En Europa, la transición sigue siendo más gradual. En Francia, los vehículos eléctricos e híbridos aún representaban aproximadamente el 5 % del parque automotor en 2025. Sin embargo, los beneficios económicos podrían ser considerables: la trayectoria de descarbonización de Francia podría generar más de 200.000 millones de euros en ahorros en su factura energética externa para 2035.

En última instancia, cada crisis energética sirve como recordatorio de que alejarse del petróleo puede ser una estrategia para fortalecer la resiliencia económica, la soberanía energética y la estabilidad global.

Referencias de la noticia

Fabre Soundron, M. (2026, 6 mars). Guerre au Moyen-Orient : « La transition énergétique est plus que jamais un enjeu de souveraineté pour l’Europe.» Novethic.

Dia, H. (2026, 3 mars). Pourquoi les frappes sur l’Iran nous rappellent qu’il est urgent d’abandonner le pétrole ? The Conversation.