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Se encienden las alarmas ante el probable regreso de La Niña

Por segundo año consecutivo tendríamos una temporada de primavera-verano bajo condiciones Niña. Te contamos por qué este pronóstico viene ganando confianza y de qué manera preocupa a nuestra Argentina.

Bajante río Paraná
La bajante del Río Paraná alcanza niveles que no se observaban desde el año 1944.

Algunos podrán sorprenderse del título de esta nota pensando que La Niña nunca se fue. La vinculación directa (y no tan exacta) que usualmente se hace entre esta fase fría de El Niño - Oscilación del Sur (ENSO) y la escasez de precipitaciones generalizada en nuestro país podría hacer creer a más de uno que nos manteníamos bajo esta influencia.

Sin embargo, las condiciones neutrales están dominando el escenario en estos meses y ahora, el revuelo fue causado ante las últimas actualizaciones de pronóstico de este fenómeno que indican que La Niña podría emerger nuevamente a partir de la primavera y perdurar durante el próximo verano del hemisferio sur.

ENSO niño niña
Pronóstico oficial de consenso CPC/IRI emitido para el fenómeno ENSO, actualizado en julio.

La última discusión de diagnóstico emitida el 8 de julio por el Climate Prediction Center (CPC) de la NOAA plantea una vigilancia de La Niña a partir de la primavera, teniendo un 55% de posibilidades de regresar para el trimestre septiembre-octubre-noviembre, alcanzando un máximo de 66% de probabilidad de ocurrencia para el trimestre noviembre-diciembre-enero.

Aumenta la confianza saltando la barrera de predictibilidad

Si bien las variables normalmente utilizadas en el océano y en la atmósfera para la vigilancia de esta oscilación son consistentes en mostrar un escenario normal y sin una clara señal de transición pronta hacia otra fase, los científicos fundamentan este resonante anuncio del regreso de La Niña en las proyecciones realizadas con modelos numéricos.

La confianza en estas predicciones numéricas aumenta significativamente una vez pasado el mes de junio, cuando se supera lo que en la comunidad científica se conoce como la “barrera de predictibilidad” del ENSO.

Barrera predictibilidad ENSO
La predicción del ENOS durante la primavera (spring) del hemisferio norte se vuelve muy volátil. Ilustracion: Emily Greenhalgh, NOAA Climate.

Durante el periodo otoñal, la habilidad o capacidad de pronóstico por parte de los modelos numéricos disminuye drásticamente con respecto a otras épocas del año. Este tema ha sido muy estudiado en los últimos años en la comunidad científica, y si bien no se sabe a ciencia cierta por qué ocurre, sí se conocen algunas razones que llevan a este comportamiento más errático.

Una de las causas más conocidas de por qué existe esta barrera en otoño es porque es un momento típicamente transicional del fenómeno ENOS entre las dos fases. Predecir bajo condiciones neutras el inicio o final de una fase es más difícil que predecir un evento en proceso. Otro factor fundamental es que en esta época suele darse un mínimo contraste entre la temperatura del mar en ambas costas del Pacifico Ecuatorial, ejerciendo una menor influencia sobre la atmósfera la cual se vuelve más caótica en su predicción.

¿Qué tan frecuente son dos Niñas seguidas?

De acuerdo a lo indicado por Tom Di Liberto en una publicación de blog de la NOAA, no debería sorprendernos tanto tener dos veranos consecutivos el hemisferio sur bajo condiciones de Niña.

Según las estadísticas, de 12 eventos catalogados como Niña el primer verano, 8 fueron seguidos por otra Niña al verano siguiente, en tanto que 2 casos lo han hecho como normal, y otros 2 como evento Niño.

Expectativas en Argentina ante el posible regreso de La Niña

A nivel nacional el anuncio del probable regreso de La Niña no pasó inadvertido, especialmente en sectores que vienen siendo gravemente afectados por falta de agua.

La temporada pasada fue fatídica en cantidad y voracidad de los incendios forestales, y un pronóstico de lluvias que probablemente continúen por debajo de lo normal para la temporada de calor no resulta nada alentador.

Tampoco es favorable el escenario para los distintos ríos que conforman la Cuenca del Plata. La falta de agua se siente de manera extraordinaria en el Río Paraná, el segundo más largo de Sudamérica, el cual presenta actualmente una bajante excepcional como no se registraba desde el año 1944.