Se viene un cambio clave en el clima de la región núcleo: cómo impacta en el maíz y la soja

Enero trajo un quiebre en el patrón de lluvias del corazón agrícola. El maíz y la soja ingresan en etapas clave, con el clima otra vez como factor decisivo.

Maíz Temprano en llenado de grano, sembrado en la zona de Alarcón, provincia de Entre Ríos. Gentileza: Sr. Luis Tronco para la Bolsa de Cereales de Buenos Aires
Maíz Temprano en llenado de grano, sembrado en la zona de Alarcón, provincia de Entre Ríos. Gentileza: Sr. Luis Tronco para la Bolsa de Cereales de Buenos Aires

El inicio de enero marcó un quiebre claro en la campaña agrícola 2025/26, luego de un arranque dominado por lluvias frecuentes y perfiles bien cargados. El clima cambió y volvió a condicionar el escenario productivo justo cuando los cultivos de verano ingresan en sus fases más sensibles.

En los primeros 14 días del mes, la región núcleo recibió en promedio apenas 13 milímetros, cuando el valor normal ronda los 60 mm para este período. La caída representa un 48 % respecto de la media histórica y estuvo acompañada por una distribución muy irregular de las precipitaciones.

Mientras algunas localidades recibieron lluvias puntuales, amplios sectores del sudeste de Córdoba y del sudoeste de Santa Fe prácticamente no registraron aportes significativos. Este patrón cortó la racha favorable que traía la campaña y elevó el nivel de incertidumbre en pleno verano.

Déficit hídrico concentrado en el núcleo productivo

A diferencia de la campaña pasada, cuando la sequía se extendió sobre casi toda la región pampeana y alcanzó al NEA, el actual déficit muestra una distribución más acotada. El problema se concentra en el sudeste de Córdoba y el sudoeste de Santa Fe, con un foco adicional en el centro-este bonaerense.

Las reservas de agua a un metro de profundidad se ubican mayormente entre escasas y sequía, con apenas algunos sectores que lograron sostener niveles regulares gracias a lluvias aisladas. En contraste, desde el centro de Córdoba y Santa Fe hacia el norte, las precipitaciones fueron abundantes y en algunos casos provocaron anegamientos e inundaciones.

Un lote de maíz (NS 7761) esperando la lluvia, sembrado en la zona continental de Loberia, provincia de Buenos Aires. Gentileza: Red Social X de @Aleferretti3
Un lote de maíz (NS 7761) esperando la lluvia, sembrado en la zona continental de Loberia, provincia de Buenos Aires. Gentileza: Red Social X de @Aleferretti3

Este fuerte contraste explica por qué el maíz muestra comportamientos muy dispares dentro de una misma región productiva. Mientras algunos lotes logran sostener su potencial, otros ya comienzan a evidenciar recortes de rinde.

Maíz: buenos números, pero con potencial ajustado

A nivel nacional, el maíz todavía muestra indicadores sólidos en términos de implantación y estado general del cultivo. El último informe de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires indica que la siembra cubre el 91,7 % del área proyectada y que el 74 % del maíz temprano transita su período crítico con un 93 % del área en condición Normal a Buena.

Sin embargo, la mirada regional revela un ajuste en las expectativas productivas respecto de lo que se proyectaba a comienzos de la campaña. La Bolsa de Comercio de Rosario estima para la región núcleo una producción de 14,8 millones de toneladas en la campaña 2025/26, un 20 % más que el ciclo pasado pero por debajo de los máximos inicialmente esperados.

La explicación vuelve a ser climática y se concentra en el tramo final del período crítico del maíz temprano. Desde el 24 de diciembre, las lluvias prácticamente se interrumpieron y el cultivo comenzó a sentir el impacto en pleno llenado de granos.
El potencial récord que se insinuaba hacia fines de noviembre empezó a recortarse sin desarmar por completo el buen escenario general. El volumen proyectado se sostiene por una expansión del área sembrada cercana al 10 % y por una recuperación del rinde promedio, hoy estimado en 98 qq/ha frente a los 82 qq/ha del ciclo anterior.

A esto se suma la presencia de maíz tardío y de segunda, que representa cerca del 10 % del área total y fue implantado en tiempo y forma. Estos planteos aún conservan alto potencial y funcionan como un amortiguador frente a las pérdidas del maíz temprano.

Soja en período crítico y con señales de alerta

El cambio en el patrón de lluvias también comienza a reflejarse en la soja de primera. En la región núcleo, el 20 % del área ya ingresó en fructificación y el resto transita la floración, una etapa altamente sensible a la disponibilidad de agua.

En la última semana, los lotes calificados como excelentes y muy buenos retrocedieron 10 puntos porcentuales y ahora representan cerca del 65 % del total. Aun así, el escenario es menos crítico que el del año pasado, cuando la sequía provocó pérdidas severas en amplias zonas.

En este ciclo, los síntomas de estrés se concentran principalmente en ambientes de menor calidad o con esquemas de rotación más ajustados. Los técnicos coinciden en que una lluvia oportuna en los próximos días podría revertir rápidamente el escenario.

La soja de segunda todavía transita una etapa de menor demanda hídrica y la mayoría de los lotes permanece en estado vegetativo. Sin embargo, ya se observan signos de desaceleración del crecimiento en algunas zonas, lo que mantiene al cultivo bajo seguimiento.

El pronóstico definirá el rumbo de la campaña gruesa

Las lluvias previstas para la semana pasada eran claves para frenar el recorte productivo, pero dejaron acumulados muy bajos y desparejos. En las últimas horas se registraron chaparrones aislados que no alcanzan para recomponer los perfiles de humedad.

Los especialistas advierten que persiste la falta de sincronización entre la circulación húmeda del norte y el ingreso de aire frío desde el sur. Mientras ese patrón no se consolide, el escenario seguirá dominado por eventos aislados y alta incertidumbre climática.

Enero deja en claro que el clima volvió a tomar el control de la campaña. Con maíz y soja en etapas decisivas, el margen entre sostener los rindes proyectados o consolidar nuevos recortes dependerá, otra vez, de lo que ocurra en el cielo durante los próximos días.