¿Cómo calcular la masa de un asteroide sin tocarlo? Así lo hacen los expertos
Un equipo del Laboratorio de Física Aplicada de Johns Hopkins propone una estrategia inédita para calcular la masa de asteroides potencialmente peligrosos. El método exige sobrevuelos a muy baja altura, coordinación milimétrica y sensores de altísima precisión.

Después de conocer su trayectoria, estimar la masa de un asteroide potencialmente peligroso (PHA, por sus siglas en inglés) es, probablemente, la información más importante que los científicos pueden obtener. De ella depende casi todo: desde evaluar el nivel real de amenaza hasta decidir cómo desviarlo si fuera necesario.
El problema es que no resulta sencillo. Los objetos de entre decenas y cientos de metros —un rango frecuente entre los asteroides cercanos a la Tierra— tienen una masa demasiado pequeña como para ser calculada mediante las técnicas tradicionales de seguimiento por radiofrecuencia. Esos métodos funcionan bien con cuerpos más grandes, pero se quedan cortos cuando el objetivo es relativamente diminuto.
Un nuevo estudio liderado por Justin Atchison, del Johns Hopkins University Applied Physics Laboratory, propone una alternativa innovadora. El trabajo, publicado en arXiv, describe un procedimiento que permitiría estimar la masa incluso de los asteroides más pequeños dentro de ese rango crítico. La clave, aseguran los autores, está en la distancia. Y en la precisión.
Jugar con la gravedad
En términos simples, una nave espacial modifica ligeramente su velocidad cuando se aproxima a un objeto debido a la atracción gravitatoria. Cuanto mayor es la masa del asteroide, mayor es esa variación. El inconveniente es que, cuando el cuerpo es pequeño, el cambio resulta tan sutil que puede quedar por debajo del umbral de detección.
Pero acercarse no es trivial. Los investigadores plantean una misión en dos partes. Durante la aproximación, la nave principal liberaría un pequeño CubeSat que permanecería a unos 10 kilómetros del asteroide. Mientras tanto, la nave madre ejecutaría un sobrevuelo extremadamente cercano: apenas tres veces el diámetro del objeto. En el caso de un asteroide de 50 metros, eso implicaría volar a solo 150 metros de la superficie. Una maniobra de altísima precisión.
Velocidad, tecnología y límites físicos
La velocidad también juega un papel crucial. A mayor rapidez de sobrevuelo, menor es la alteración de la velocidad de la nave provocada por la gravedad del asteroide. Lo ideal sería desplazarse lentamente y mantenerse a baja altura durante un tiempo prolongado, pero la mecánica orbital suele impedirlo.
Aun así, reducir la velocidad relativa todo lo posible puede marcar la diferencia en la calidad de los datos obtenidos.

Incluso con estas condiciones óptimas, los cálculos del equipo indican que, para asteroides menores a 140 metros de diámetro, el seguimiento por radiofrecuencia entre el CubeSat y la nave principal no sería suficiente. Haría falta instrumentación más sofisticada: un sistema de medición láser de distancia o un instrumento Doppler de alta precisión que aumente la sensibilidad lo necesario como para detectar cambios minúsculos.
El desafío de “ver” bien el objetivo
Existe, además, otro cuello de botella operativo: la navegación óptica. Si el sobrevuelo ocurre a gran velocidad, las cámaras podrían no captar con suficiente detalle la posición exacta del asteroide. Y sin una localización precisa, la maniobra cercana —que debe ser segura y extremadamente exacta— se vuelve mucho más arriesgada.
Los sistemas actuales servirían en escenarios relativamente sencillos. Sin embargo, para sobrevuelos más veloces, serían necesarios desarrollos tecnológicos adicionales.
El estudio modeló distintos casos posibles. Uno de los más relevantes para la defensa planetaria involucra al asteroide 2024 YR4, que al momento del análisis tenía una probabilidad estimada del 4 % de impactar la Luna en los próximos seis años. Un choque de ese tipo podría generar una cantidad significativa de escombros y afectar activos orbitales alrededor de la Tierra.
En ese escenario hipotético, la nave principal realizaría el sobrevuelo a 22 kilómetros por segundo, una velocidad vertiginosa, considerando que el asteroide mediría apenas unos 60 metros de diámetro. Sin un sistema de navegación óptica de altísima precisión, una misión así sería inviable.
Prepararse antes de decidir
¿Será necesario implementar una estrategia de este tipo en el corto plazo? Nadie lo sabe con certeza. Pero tarde o temprano, la humanidad podría enfrentarse a un objeto cuya masa deba conocerse con exactitud antes de decidir cómo desviarlo.
Contar con herramientas capaces de medir incluso los asteroides más pequeños ampliaría significativamente el arsenal de la defensa planetaria. Y si algún día hay que utilizarlas, tanto los especialistas como el público general probablemente agradecerán que investigaciones como esta hayan sentado las bases con anticipación.
Referencia de la noticia
Justin A. Atchison et al, Operational Mass Measurement for Flyby Reconnaissance Missions of Potentially Hazardous Asteroid, arXiv (2026). DOI: 10.48550/arxiv.2602.10040