¿Veremos El Niño en 2026? Aquí están las últimas novedades sobre el patrón climático
El Niño es un fenómeno climático difícil de predecir, pero los científicos creen que este podría ser el año de su regreso. La última vez que se observó un fenómeno de El Niño fue hace dos años.

El Niño se produce como resultado de cambios en el Pacífico. Provoca fuertes lluvias en el oeste de Estados Unidos y sequías en el sudeste asiático, entre otros efectos alrededor del planeta.
Hace dos años, El Niño provocó algunas de las temperaturas globales más altas jamás registradas.
Los patrones climáticos
Los meteorólogos predicen que El Niño podría regresar, pero es demasiado pronto para asegurarlo. La formación de El Niño depende de una combinación de temperaturas oceánicas y viento. El agua cálida del océano se desplaza desde el Pacífico occidental hacia América del Norte y del Sur.
La Niña es lo opuesto. Durante este fenómeno, se presenta frío y lluvia en el norte de EE. UU., una temporada de huracanes más activa en el Atlántico y más precipitaciones en partes de Asia y Australia. Estos patrones oscilan. Actualmente, estamos experimentando condiciones de La Niña, aunque de intensidad débil.
Mirando hacia el futuro este año
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) anunció una probabilidad moderada de que El Niño regrese en 2026. Entre mayo y julio, la probabilidad de El Niño es de aproximadamente un 40 %.
Estas predicciones son preliminares y están sujetas a cambios. Es difícil predecir El Niño con tanta antelación; los patrones climáticos globales son complejos. La NOAA estima una probabilidad de formación de El Niño del 50 % al 60 % para finales del verano. Estas predicciones también están sujetas a cambios.
La NOAA clasifica El Niño y La Niña analizando las temperaturas promedio en una zona del Océano Pacífico. Si las temperaturas del océano superan los 0,5 °C durante un período prolongado, se inician los fenómenos de El Niño. Si las temperaturas del océano descienden 0,5 °C por debajo de lo normal, se trata de La Niña.
Aunque existe mucha incertidumbre, sigue siendo útil para que los países puedan prepararse para las condiciones meteorológicas que acompañan a El Niño. Estas predicciones tienen como objetivo gestionar el riesgo de desastres y, con suerte, salvar vidas, explica Celeste Saulo, Secretaria General de la OMM. "Los pronósticos estacionales de El Niño y La Niña nos ayudan a evitar millones de dólares en pérdidas económicas y son herramientas esenciales de planificación para sectores sensibles al clima como la agricultura, la salud, la energía y la gestión del agua", afirma Saulo.