El astronauta Don Pettit compara cómo han cambiado las luces nocturnas de las ciudades tras 23 años en el espacio

Durante más de dos décadas, el astronauta Donald Roy Pettit ha fotografiado las ciudades de la Tierra desde la Estación Espacial Internacional. Sus imágenes permiten observar una transformación silenciosa: el característico resplandor amarillo de las antiguas farolas está desapareciendo.

Iluminación nocturna en los países del sur de Europa y del norte de África.
Iluminación nocturna en los países del sur de Europa y del norte de África.

Cuando hace 23 años el astronauta de la NASA Donald Roy Pettit (Don Pettit en X) empezó a construir un verdadero archivo visual sobre la evolución de la iluminación nocturna de la Tierra, poco podía imaginar que llegaría a una insólita conclusión: las ciudades cambian de color. A lo largo de sus cuatro misiones a la Estación Espacial Internacional (ISS), Pettit ha fotografiado ciudades de todo el mundo.

Ahora ha reunido algunas de esas imágenes para mostrar una transición que resulta especialmente evidente desde el espacio: el paso de las tradicionales lámparas de vapor de sodio, responsables de buena parte del característico tono amarillo y anaranjado de las ciudades, a los sistemas de iluminación LED, mucho más variados cromáticamente.

23 años observando cómo cambia la Tierra

Pettit comenzó a fotografiar ciudades de noche durante su primera estancia en la ISS, la Expedición 6, entre 2002 y 2003. Aquellas primeras imágenes presentaban además un importante desafío técnico: la estación espacial se desplaza a unos 28.000 kilómetros por hora, por lo que las exposiciones relativamente largas podían convertir las luces urbanas en manchas borrosas.

Durante su carrera como astronauta, Donald Roy Pettit ha documentado el cambio de iluminación de las ciudades desde el espacio.
Durante su carrera como astronauta, Donald Roy Pettit ha documentado el cambio de iluminación de las ciudades desde el espacio.

Para solucionarlo, el astronauta usó piezas disponibles en la estación para construir un sistema de seguimiento conocido como barn door tracker (o seguidor de puerta de granero), capaz de compensar el movimiento orbital y permitir exposiciones más largas. Gracias a aquella solución artesanal consiguió algunas de las primeras fotografías nítidas de ciudades nocturnas tomadas desde la ISS.

Más de dos décadas después, la tecnología fotográfica ha cambiado radicalmente. Pettit regresó a la estación en septiembre de 2024 y durante su última misión, correspondiente a las Expediciones 71 y 72, continuó fotografiando las luces de ciudades como París, Estambul, Lima, Osaka, Beijing, Casablanca, Riad o Maracaibo desde la órbita de la Tierra.

Miami, el ejemplo más llamativo

Una de las comparaciones que ha compartido ahora a través de su cuenta en X es especialmente reveladora: Miami, que aparece fotografiada desde la ISS en 2012 y nuevamente en 2025.

En la imagen más antigua domina el tono amarillo-anaranjado de las lámparas de vapor de sodio. En la fotografía más reciente, en cambio, la ciudad presenta una apariencia mucho más blanca y multicolor. El propio Pettit señala que el cambio resulta especialmente visible en la cuadrícula urbana, que ahora parece destacar con mucha mayor intensidad.

No se trata de una transformación exclusiva de Miami. El astronauta explica que ha observado el mismo proceso de sustitución progresiva de las antiguas tecnologías de iluminación por LED en ciudades de todo el mundo.

La NASA también ha documentado este cambio desde la órbita. En sus materiales sobre contaminación lumínica señala que las nuevas luces LED pueden destacar claramente frente a las antiguas farolas incluso vistas desde el espacio.

Fotografías con interés científico

Las imágenes nocturnas tomadas por astronautas tienen además un interés científico. Las luces permiten estudiar la expansión urbana, la distribución de la población y las características de las ciudades. Desde la ISS, las fotografías pueden ofrecer una resolución espacial muy elevada y proporcionar información complementaria a la obtenida mediante satélites especializados.

La iluminación también cuenta una historia sobre las decisiones energéticas de cada territorio. El cambio hacia los LED responde, entre otros factores, a su mayor eficiencia, a la posibilidad de controlar mejor la intensidad y el funcionamiento de las luminarias y a los importantes ahorros energéticos y de mantenimiento que suponen.

El lado negativo de esta transición es que el exceso de luz y el resplandor nocturno que conlleva la utilización de LED tiene consecuencias sobre la observación del cielo y sobre los ecosistemas. De hecho, el propio Pettit ha señalado que cuanto más visible es una ciudad desde el espacio, más difícil resulta contemplar las estrellas desde ella.

Referencia de la noticia

NASA. (2024). The Non-Stop Scientist.