El misterio de Venus: ¿por qué se convirtió en el gemelo maligno de la Tierra?
Se utilizaron simulaciones para investigar cómo Venus pasó de tener un entorno similar al de la Tierra a uno extremo e inhóspito.

Venus es el segundo planeta del sistema solar desde el Sol, pero es el más caliente de todos, con temperaturas superficiales que superan los 460 °C. A pesar de no ser el más cercano al Sol, su densa atmósfera, compuesta principalmente de dióxido de carbono, provoca un efecto invernadero que atrapa el calor. La presión atmosférica en Venus es aproximadamente 90 veces mayor que la de la Tierra; esto equivale a estar a casi 1 km de profundidad en los océanos terrestres.
A pesar de estas condiciones, existen indicios que sugieren que Venus y la Tierra pudieron haber sido mucho más similares en el pasado. Ambos tienen tamaños, masas y composiciones internas comparables, por lo que a menudo se les denomina "planetas gemelos". Esta similitud sugiere que los procesos geológicos y atmosféricos primigenios pudieron haber seguido trayectorias similares. Sin embargo, pequeñas diferencias en las condiciones iniciales y la evolución atmosférica dieron lugar a caminos distintos. Mientras que la Tierra mantuvo agua líquida estable y un clima regulado, Venus se convirtió en lo que observamos hoy.
Un nuevo estudio investigó el proceso evolutivo de Venus mediante simulaciones que modelaron su historia climática y atmosférica. El objetivo es comprender cómo el planeta se desvió tanto de la evolución de la Tierra y cómo terminó convirtiéndose en un entorno hostil, mientras que la Tierra se convirtió en un planeta templado. El grupo de investigadores analizó cientos de miles de simulaciones para encontrar respuestas a estas preguntas que llevan décadas sin respuesta.
Venus
Venus es un planeta rocoso y el segundo planeta del sistema solar desde el Sol. Posee una alta densidad y una superficie dominada por volcanes. Su composición es principalmente de silicatos, con un núcleo metálico rodeado por un manto y una corteza, similar a la Tierra. Las observaciones indican la presencia de volcanes potencialmente activos, lo que sugiere que en el planeta aún se producen procesos geológicos internos. La superficie muestra indicios de flujos de lava recientes y estructuras tectónicas.
La atmósfera de Venus es extremadamente densa y está compuesta de dióxido de carbono, además de nubes de nitrógeno y ácido sulfúrico. Esta composición genera un eficiente efecto invernadero, responsable de que la temperatura superficial del planeta supere los 460 °C. Debido a este efecto, Venus es el planeta más caliente del sistema solar, a pesar de no ser el más cercano al Sol. La alta presión atmosférica, aproximadamente 90 veces mayor que la de la Tierra, contribuye a la retención del calor y dificulta su disipación.
El misterio de Venus
Aunque hoy en día parezca un infierno, Venus y la Tierra siguen presentando similitudes estructurales y físicas que a menudo llevan a considerarlos "planetas gemelos". Ambos son planetas rocosos con composiciones dominadas por silicatos y metales, además de poseer una estructura interna con núcleo, manto y corteza. Sus dimensiones son comparables, con radios y masas similares, por lo que tienen una gravedad superficial similar. Además, ambos se formaron en la región interior del sistema solar, como vecinos, a partir de procesos de acreción que involucraron material protoplanetario.
Estas características indican condiciones iniciales bastante similares durante la formación planetaria. La evidencia observacional sugiere que Venus y la Tierra tuvieron orígenes evolutivos similares en las primeras etapas de su historia. Sin embargo, con el tiempo, sus trayectorias evolutivas divergieron debido a diferencias en las condiciones físicas y los procesos internos. Esta divergencia condujo al desarrollo de estados planetarios distintos, lo que explica las grandes diferencias que observamos hoy.
Miles de respuestas
Para comprender qué sucedió en el proceso evolutivo de Venus que lo transformó en una especie de gemelo malvado de la Tierra, un grupo de investigadores estudió la evolución de Venus mediante más de 200 000 simulaciones. Simularon aproximadamente 4500 millones de años con diferentes condiciones iniciales y distintos procesos. El enfoque consideró el interior del planeta, la litosfera y la atmósfera, e impuso restricciones compatibles con las condiciones observadas actualmente.

Las simulaciones exitosas se agruparon en diferentes trayectorias evolutivas. Uno de los escenarios más frecuentes fue el enfriamiento gradual del manto y el núcleo con el tiempo. Otros escenarios incluyeron un proceso denominado muerte magnética, que provocó la pérdida de agua en el manto y un aumento de la rigidez litosférica. Asimismo, se observó que el núcleo interno no se desarrolló completamente o presentó una evolución térmica inestable en sus primeras etapas.
¿Qué le pasó al planeta?
A pesar de estas respuestas, aún no existe una explicación definitiva para la evolución de Venus hasta su estado actual. Incluso con simulaciones que indican múltiples trayectorias, la escasez de datos observacionales impide su validación. En este contexto, futuras misiones podrían proporcionar mediciones directas de la composición de la superficie, la estructura interna y las propiedades magnéticas del planeta.
Una de las hipótesis más prometedoras sugiere que Venus pudo haber poseído un campo magnético activo en sus primeras etapas. Las simulaciones indican que, en escenarios compatibles con las condiciones actuales, este campo existió en el pasado. La presencia inicial de un campo magnético tendría importantes implicaciones para la interacción del planeta con el viento solar y para la evolución de su atmósfera. Incluso podría haber mantenido un vestigio de agua en la superficie del planeta, como han demostrado algunas simulaciones.
Referencia de la noticia
Garcia et al. Investigation of Venus' thermal history, crustal evolution, and core dynamics with a coupled interior-lithosphere-atmosphere model arXiv