El planeta rojo no es tan rojo: las misteriosas rocas púrpuras halladas en Marte que desconciertan a la NASA

Nuevas imágenes de Marte muestran una región polar donde los tonos rojizos conviven con violetas, rosados y azules, revelando la diversidad de materiales y procesos que modelaron su superficie.

La imagen muestra Thyles Rupes desde una perspectiva directamente desde arriba. Se encuentra por encima de algunos cráteres y por debajo de otros, estando los más antiguos debajo de él. Crédito: ESA/DLR/FU Berlin.
La imagen muestra Thyles Rupes desde una perspectiva directamente desde arriba. Se encuentra por encima de algunos cráteres y por debajo de otros, estando los más antiguos debajo de él. Crédito: ESA/DLR/FU Berlin.

El rojo es, sin dudas, el color que define a Marte. El óxido de hierro presente en el polvo y las rocas de su superficie es responsable de los característicos tonos rojizos, ocres y marrones que le dieron al planeta su famoso apodo: el Planeta Rojo.

Sin embargo, nuevas imágenes de su región polar sur muestran una cara bastante más colorida. Allí aparecen llamativos remolinos de tonos rosados, púrpuras y rojos alrededor de una formación geológica conocida como Thyles Rupes, un impresionante escarpe de hielo cuyos acantilados superan el kilómetro de altura.

El término rupes significa “acantilado” en latín, mientras que Thyles hace referencia a una tierra mítica del extremo norte mencionada en la Antigüedad.

Un paisaje formado por materiales muy diferentes

La variedad cromática observada en esta zona no responde a un único material. Cada tonalidad tiene un origen diferente y permite conocer mejor la historia geológica de Marte.

Los sectores más oscuros están relacionados con materiales volcánicos ricos en minerales como olivino y piroxeno. Ambos también son abundantes en el manto terrestre. El olivino está compuesto por magnesio, hierro y silicatos, mientras que los piroxenos forman un grupo de minerales de silicato, con abundante silicio y oxígeno, muy comunes en las capas superiores del manto de la Tierra.

Este mapa topográfico de la región muestra la altura de Thyles Rupes, que supera el 1 km. Crédito: ESA/DLR/FU Berlin.
Este mapa topográfico de la región muestra la altura de Thyles Rupes, que supera el 1 km. Crédito: ESA/DLR/FU Berlin.

En contraste, las áreas de color azul pálido, como las que pueden observarse dentro del cráter, están cubiertas por dióxido de carbono congelado. Cerca del polo sur marciano, este hielo puede persistir incluso durante la primavera, época en la que fue obtenida la imagen.

Una de las manchas claras que aparece hacia la parte inferior izquierda también corresponde a la región de la capa polar sur. El núcleo permanente de esta capa no llega a desaparecer, aunque sobre ella se desarrolla una cubierta estacional de escarcha de dióxido de carbono que aumenta y disminuye a lo largo del año marciano.

¿Por qué Marte aparece de color violeta?

La particular tonalidad púrpura que domina buena parte de la escena es el resultado de una combinación de polvo y escarcha. Pero hay un detalle interesante: el paisaje no necesariamente presenta el mismo aspecto durante todo el día.

La iluminación suave de las primeras horas de la mañana, el polvo suspendido en la atmósfera, la escarcha que cubre el terreno y las zonas donde hielo y partículas de polvo se mezclan generan conjuntamente esa apariencia violácea.

Las imágenes, por lo tanto, no solo muestran qué materiales hay sobre la superficie marciana, sino también cómo las condiciones de iluminación y los ciclos diarios pueden modificar la percepción de ese paisaje.

Dunas diferentes a las de otros sectores de Marte

La escena también permite observar distintas estructuras de arena. Los patrones de viento de esta región son complejos y hacen que no aparezcan las dunas finamente esculpidas que pueden encontrarse en otras partes del planeta.

Incluso pueden distinguirse las denominadas crestas barchanoides, estructuras con forma de arco similares a las dunas barchanas presentes en los desiertos terrestres. Estas formaciones poseen dos extremos o “cuernos” orientados en la dirección hacia la que sopla el viento.

El origen de un gigantesco acantilado marciano

Thyles Rupes se extiende durante cientos de kilómetros y su origen también resulta llamativo. La formación presenta ciertas similitudes con las grandes estructuras montañosas terrestres, aunque Marte carece de tectónica de placas activa como la que caracteriza a nuestro planeta.

La Tierra continúa formando montañas debido al movimiento de sus placas tectónicas. Marte, en cambio, es un planeta de una sola placa, con una corteza rígida y sin tectónica activa.

Por eso, los investigadores consideran que Thyles Rupes probablemente se formó cuando el interior del planeta se encontraba en proceso de enfriamiento. A medida que la corteza se contraía, determinadas zonas fueron empujadas hacia arriba, dando origen a este enorme escarpe.

Durante las últimas décadas, misiones orbitales como Mars Express, de la Agencia Espacial Europea, y el Mars Reconnaissance Orbiter, de la NASA, permitieron observar con un nivel de detalle sin precedentes numerosos sectores de Marte.

Aunque el planeta ya no presenta la intensa actividad geológica que caracteriza a la Tierra, su superficie conserva las huellas de procesos ocurridos hace miles de millones de años. Cada nueva imagen ayuda así a reconstruir su pasado y, al mismo tiempo, permite comprender mejor las diferencias entre los mundos rocosos del sistema solar.