El telescopio espacial Einstein Probe podría haber detectado un agujero negro desgarrando a una enana blanca
El telescopio espacial liderado por China detectó una explosión de rayos X sin precedentes. Los científicos creen que podría tratarse de la primera evidencia directa de un agujero negro de masa intermedia devorando una estrella enana blanca.

El 2 de julio de 2025, durante un relevamiento rutinario del cielo, el telescopio espacial Einstein Probe (EP), liderado por China, registró algo fuera de lo común: una fuente de rayos X extraordinariamente brillante cuya intensidad variaba con violencia en cuestión de minutos. No era una fluctuación habitual ni un destello pasajero más. La señal, tan inusual como potente, activó de inmediato observaciones de seguimiento en telescopios de todo el mundo.
El evento fue coordinado por el Centro Científico del EP, dependiente de los Observatorios Astronómicos Nacionales de la Academia China de Ciencias, con la participación de equipos internacionales. Entre ellos, astrofísicos de la Universidad de Hong Kong desempeñaron un papel central en la interpretación de los datos.
De confirmarse, sería la primera evidencia observacional directa de un proceso de “alimentación” de este tipo. Los resultados fueron publicados como artículo de portada en la revista Science Bulletin.
El estallido que no encajaba en ningún modelo
La detección fue posible gracias a los dos instrumentos de rayos X a bordo del Einstein Probe. Ese 2 de julio, el telescopio de campo amplio WXT identificó una fuente transitoria con variaciones extremas, luego catalogada como EP250702a (también denominada GRB 250702B). Casi al mismo tiempo, el Fermi Gamma-ray Space Telescope de la NASA registró una serie de estallidos de rayos gamma provenientes de la misma región del cielo.

Pero lo verdaderamente desconcertante surgió al revisar observaciones previas: el WXT había detectado emisión persistente de rayos X en ese punto aproximadamente un día antes de los estallidos gamma. Esa secuencia —primero rayos X, después rayos gamma— es extremadamente rara en explosiones cósmicas de alta energía.
Quince horas después de la señal inicial, la fuente desató una serie de llamaradas intensas que alcanzaron un pico de luminosidad cercano a 3 × 10⁴⁹ erg por segundo, ubicándola entre los eventos más brillantes jamás observados en el universo en términos instantáneos.
Gracias a la localización precisa proporcionada por el WXT, grandes telescopios terrestres lograron identificar el objeto en múltiples longitudes de onda y confirmar que se encontraba en las afueras de una galaxia distante, no en su centro. Luego, el segundo instrumento del EP, el telescopio de seguimiento FXT, monitoreó su evolución: en apenas 20 días, el brillo cayó más de cien mil veces y la emisión pasó de estados “duros” (de mayor energía) a “blandos”.
El conjunto de datos reveló un patrón desconcertante: brillo extremo, evolución rapidísima, ubicación periférica en la galaxia anfitriona y una secuencia temporal poco común. Ningún modelo estándar lograba explicarlo todo.
Un agujero negro intermedio en el banquete
Entre las múltiples hipótesis consideradas, una empezó a cobrar fuerza: la interacción entre un agujero negro de masa intermedia y una estrella enana blanca. Estos agujeros negros, más masivos que los de origen estelar pero mucho menos que los supermasivos que habitan los centros galácticos, constituyen una población largamente buscada y difícil de detectar.
El equipo de la Universidad de Hong Kong aportó simulaciones numéricas decisivas. Según explicó la profesora Lixin Dai, el modelo en el que una enana blanca es desgarrada por las fuerzas de marea de un agujero negro intermedio “explica de forma natural la evolución acelerada y la energía extrema observadas”.
Si la interpretación se confirma, el evento representaría la primera prueba directa de un agujero negro de masa intermedia destruyendo una enana blanca y produciendo un chorro relativista. El hallazgo ayudaría a esclarecer la naturaleza de estos objetos esquivos, aportar pistas sobre cómo crecen los agujeros negros y ofrecer nuevas herramientas para estudiar el destino final de las estrellas compactas.
En otras palabras, podría tratarse de una ventana inédita a uno de los procesos más extremos —y hasta ahora invisibles— del cosmos.
Referencia de la noticia
Dongyue Li et al, A fast powerful X-ray transient from possible tidal disruption of a white dwarf, Science Bulletin (2026). DOI: 10.1016/j.scib.2025.12.050