La NASA selecciona 9 posibles lugares de aterrizaje para su próxima misión tripulada a la Luna

Con la misión Artemis II en pleno viaje hacia la Luna, la NASA y sus socios científicos avanzan en la selección del sitio donde volverán a pisar nuestro satélite por primera vez desde 1972. Un nuevo estudio reduce las opciones y revela los desafíos operativos en el polo sur lunar.

Lugares candidatos al próximo alunizaje. Crédito: NASA.
Lugares candidatos al próximo alunizaje. Crédito: NASA.

La misión Artemis II avanza exitosamente en su camino hacia la Luna, siendo la primera vez desde el cierre del programa Apolo en 1972 que astronautas cruzan la órbita terrestre baja. Aunque este vuelo no contempla un alunizaje —se trata de un sobrevuelo diseñado para validar sistemas y procedimientos—, abre el camino para misiones posteriores que sí buscarán posar nuevamente humanos sobre la superficie lunar.

Mientras la atención pública se concentra en el suceso histórico de estos días, otro equipo de especialistas de la NASA y de la industria aeroespacial avanza silenciosamente en una tarea clave: elegir el lugar exacto donde futuras tripulaciones volverán a caminar sobre la Luna. Sus conclusiones fueron presentadas recientemente en la 57ª Conferencia de Ciencia Lunar y Planetaria (LPSC), un paso relevante para definir el escenario del esperado regreso.

De trece a nueve: el mapa se estrecha

El estudio presentado retoma y actualiza un listado de nueve candidatos a sitios de alunizaje, originalmente revelado en octubre de 2024. Ese conjunto, a su vez, deriva de una selección inicial publicada en 2022 que incluía trece posibles regiones. La meta desde entonces ha sido reducirlas a las opciones más viables desde el punto de vista operativo y científico.

Durante esos dos años, la NASA realizó numerosas evaluaciones: desde requisitos de diseño de los vehículos y módulos de descenso, hasta condiciones de iluminación, comunicaciones, seguridad del terreno y duración estimada de las actividades en superficie, que se proyectan entre 5,75 y 6,25 días. Cada factor aportó un filtro adicional para depurar la lista.

“El paso de trece a nueve regiones refleja priorizaciones bajo las restricciones actuales”, señala el informe. Y aclara un punto importante: haber quedado fuera no implica que las regiones descartadas carezcan de valor para futuras misiones. Las nueve seleccionadas simplemente ofrecen hoy el mejor equilibrio entre seguridad, factibilidad operativa y potencial científico.

Vale recordar que, mientras el estudio se enfocó en Artemis III, la NASA modificó el cronograma antes del comienzo de la conferencia: Artemis III será ahora una misión de pruebas en órbita terrestre en 2027, destinada a ensayar el acoplamiento con los módulos de alunizaje de SpaceX o Blue Origin. El alunizaje humano se trasladó entonces a Artemis IV, programada para 2028. Esto significa que los sitios estudiados probablemente se consideren para esa misión o incluso para otras más adelante.

El desafío de comunicarse desde el polo sur lunar

Todos los sitios analizados se encuentran en el polo sur de la Luna, una región estratégica pero compleja. A diferencia de la Tierra, cuyo eje está inclinado unos 23,5 grados, la Luna apenas se inclina 5 grados. Esa diferencia genera áreas en los polos que quedan perpetuamente cercanas al horizonte solar… y también fuera de la línea directa con la Tierra.

Esto implica un problema: las comunicaciones pueden ser intermitentes. La misión IM-2 de Intuitive Machines lo demostró recientemente, cuando intentó descender en esa zona y terminó de costado dentro de un cráter. Durante la bajada, la nave sufrió variaciones bruscas de altitud y perdió intermitentemente telemetría, lo que impidió al control en Tierra corregir su trayectoria a tiempo.

Para misiones autónomas, esto puede significar un fracaso; para misiones humanas, un riesgo inaceptable. De ahí que garantizar una comunicación continua será un requisito esencial para elegir el sitio final.

El tesoro oculto: hielo en la sombra eterna

La razón principal por la que la NASA insiste en el polo sur es conocida: allí se esconden vastos depósitos de hielo de agua en cráteres tan profundos que no reciben luz solar desde hace miles de millones de años. Las temperaturas extremadamente bajas permitieron que ese hielo se acumulara lentamente y se conserve hasta hoy. Estas áreas, llamadas regiones permanentemente sombreadas, se formaron precisamente por la escasa inclinación lunar.

Comprender y eventualmente utilizar ese hielo podría transformar la exploración humana: serviría para obtener agua, oxígeno e incluso combustible, reduciendo costos y haciendo más sostenibles las misiones prolongadas.

¿Cuál será el lugar elegido?

La gran pregunta sigue abierta: ¿qué punto del polo sur recibirá a la primera tripulación lunar desde 1972? Las evaluaciones continúan y la decisión final aún no tiene fecha. Lo único seguro es que cada estudio, cada prueba y cada misión nos acercan un poco más a ese momento histórico.

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