Hallan en Brasil uno de los perezosos gigantes más grandes del planeta y resuelven un misterio de 200 años

Un equipo internacional, con científicos argentinos del CONICET, identificó una nueva especie de perezoso gigante en Brasil y reconstruyó cómo vivía este coloso de dos toneladas.

El Ocnotherium giganteum vivió hace 12.000 años en Brasil y llegó a pesar dos toneladas. Foto: CONICET
El Ocnotherium giganteum vivió hace 12.000 años en Brasil y llegó a pesar dos toneladas. Foto: CONICET

Hace decenas de miles de años, América del Sur estuvo dominada por criaturas colosales que hoy parecerían salidas de una película de ciencia ficción (e, incluso, hasta las han inspirado). Entre ellas se destacaban los enormes perezosos gigantes, mamíferos capaces de alcanzar varias toneladas de peso y convivir con los primeros humanos del continente. Y ahora, un descubrimiento realizado en Brasil acaba de reescribir parte de esa historia.

Un equipo internacional de investigadores de Argentina y Brasil -entre ellos especialistas del CONICET- logró identificar una nueva especie de perezoso gigante prehistórico y que ha sido bautizada como Ocnotherium giganteum.

Se trata de una de las más grandes encontradas hasta el momento en territorio brasileño y el trabajo permite resolver un misterio paleontológico que llevaba casi dos siglos sin respuesta.

El estudio fue publicado en la renombrada revista científica Zoological Journal of the Linnean Society y representa uno de los hallazgos más importantes sobre la megafauna sudamericana de los últimos años.

La historia de un gigante que vivió antes de la gran extinción

Los investigadores lograron reconstruir cerca del 90% del esqueleto del animal, algo extremadamente inusual en paleontología. Y gracias a ello determinaron que este enorme mamífero podía alcanzar aproximadamente las dos toneladas de peso y poseía características anatómicas únicas que lo diferenciaban de otros gigantes contemporáneos como Glossotherium, Mylodon o Lestodon.

El esqueleto de este megaperezoso fue reconstruido gracias a los hallazgos fósiles en cavernas. Foto: CONICET
El esqueleto de este megaperezoso fue reconstruido gracias a los hallazgos fósiles en cavernas. Foto: CONICET

El animal habitó regiones del actual Brasil hacia finales del Pleistoceno, hace unos 12.000 años, poco antes de la desaparición masiva de gran parte de la megafauna de América del Sur.

“El conocimiento sobre la megafauna es mucho más completo en la región pampeana, pero todavía existen enormes vacíos en zonas tropicales e intertropicales como Brasil”, explicó el investigador francés François Pujos, del Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (IANIGLA) del CONICET.

Los fósiles fueron encontrados en cavernas de las regiones brasileñas de Bahía y Minas Gerais. De esta manera, el hallazgo completa una línea de investigación iniciada a mediados del siglo XIX, cuando apenas se conocían tres dientes aislados del animal.

Cómo era este misterioso perezoso gigante

Por medio de modernas técnicas de tomografía computada para analizar el interior del cráneo fósil, los científicos pudieron reconstruir digitalmente el cerebro, el oído interno, los nervios y hasta la vascularización del animal.

Los resultados revelaron datos sorprendentes sobre la biología de este coloso prehistórico, como -por ejemplo- que el Ocnotherium giganteum tenía un olfato extremadamente desarrollado. Se cree que esto era clave para detectar alimento, depredadores o individuos de su misma especie.

También se encontraron rastros de manipulación humana en el perezoso gigante. Foto: X @YutyTyrant
También se encontraron rastros de manipulación humana en el perezoso gigante. Foto: X @YutyTyrant

Además, presentaba grandes cavidades llenas de aire en el cráneo, una adaptación que habría servido para reducir el peso de la cabeza y agilizar los movimientos del cuello.

También poseía alrededor de 50 vértebras, patas delanteras relativamente cortas -pero muy móviles- y una poderosa mano prensil con cinco dedos. Sus patas traseras, en cambio, eran robustas y curvadas, mientras que los pies estaban torcidos hacia adentro.

Según los investigadores, este enorme mamífero caminaba normalmente en cuatro patas, aunque ocasionalmente podía erguirse sobre sus miembros posteriores.

El "Megaperezoso", una especie única

Si bien análisis evolutivo permitió determinar que esta nueva especie pertenecía al grupo de los milodontinos, presentaba rasgos muy similares a otros linajes de perezosos gigantes, producto de un fenómeno conocido como convergencia evolutiva.

Para el investigador argentino Alberto Boscaini, del Instituto de Ecología, Genética y Evolución de Buenos Aires (IEGEBA), esto confirma que se trataba de una especie endémica, adaptada exclusivamente a una región concreta de la costa atlántica brasileña.

Se logró determinar que se trata de una especie endémica, adaptada a una región concreta de la costa atlántica brasileña. Foto: CONICET Mendoza
Se logró determinar que se trata de una especie endémica, adaptada a una región concreta de la costa atlántica brasileña. Foto: CONICET Mendoza

Además, la piel del perezoso gigante estaba reforzada con miles de pequeños osteodermos, que son estructuras óseas similares a diminutas placas que actuaban como una especie de armadura natural.

Impactante vínculo con los primeros humanos

Los investigadores detectaron en el reciente hallazgo, además, marcas de origen humano en un húmero perteneciente al Ocnotherium giganteum, lo que sugiere que este gigantesco mamífero habría sido manipulado por Homo sapiens hace miles de años.

Presenta grandes cavidades llenas de aire en el cráneo, lo que habría servido para reducir el peso de la cabeza y agilizar los movimientos del cuello. Foto: CONICET Mendoza
Presenta grandes cavidades llenas de aire en el cráneo, lo que habría servido para reducir el peso de la cabeza y agilizar los movimientos del cuello. Foto: CONICET Mendoza

Las señales encontradas indican que el animal fue descuartizado utilizando herramientas, aunque todavía no está claro si fue cazado activamente o si los humanos aprovecharon un cadáver hallado en la naturaleza.

Como sea, las evidencias apuntan a que este enorme perezoso formó parte de la dieta de los primeros pobladores del continente sudamericano.

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