Los científicos plantean que la IA podría explicar el silencio del universo

Un nuevo estudio sugiere que la evolución de la inteligencia artificial podría ayudar a explicar por qué nunca hemos encontrado civilizaciones extraterrestres.

Un nuevo estudio sugiere que la inteligencia artificial podría ofrecer una explicación a la paradoja de Fermi, haciendo que las civilizaciones avanzadas sean mucho más silenciosas de lo que imaginábamos.
Un nuevo estudio sugiere que la inteligencia artificial podría ofrecer una explicación a la paradoja de Fermi, haciendo que las civilizaciones avanzadas sean mucho más silenciosas de lo que imaginábamos.

La paradoja de Fermi es una de las preguntas más conocidas de la astrobiología. Esta paradoja intenta explicar la contradicción entre la alta probabilidad de la existencia de civilizaciones extraterrestres y la ausencia de evidencia de su presencia. Hasta la fecha, no se han detectado indicios de tecnología alienígena ni de visitas al sistema solar.

Se han propuesto varias hipótesis para resolver esta paradoja. Algunas sugieren que la vida inteligente es extremadamente rara, mientras que otras argumentan que estas civilizaciones existen, pero utilizan formas de comunicación que aún no podemos detectar. Algunas consideran las distancias interestelares y las limitaciones físicas como barreras.

Un nuevo estudio propone una hipótesis novedosa basada en la evolución de la inteligencia artificial (IA). Según esta idea, las civilizaciones avanzadas podrían transferir gran parte de sus actividades a sistemas de IA. Como resultado, el desarrollo de la IA podría modificar profundamente el comportamiento de estas civilizaciones, haciéndolas más difíciles de detectar.

La paradoja de Fermi

La paradoja de Fermi plantea la pregunta de por qué aún no hemos encontrado evidencia de civilizaciones extraterrestres inteligentes. Teniendo en cuenta que la Vía Láctea contiene cientos de miles de millones de estrellas y un gran número de planetas, cabría esperar que al menos algunas civilizaciones tecnológicas ya hubieran surgido.

Sin embargo, hasta el día de hoy no existe evidencia confirmada de tecnología extraterrestre, y esta contradicción se conoce como la paradoja de Fermi.

La paradoja no afirma la existencia de extraterrestres, sino que subraya la diferencia entre las predicciones teóricas y las observaciones. En las últimas décadas, se han propuesto diversas hipótesis para explicar este silencio cósmico. Resolver este problema se ha convertido en uno de los principales objetivos de la astrobiología y la búsqueda de inteligencia extraterrestre.

Industria cósmica autónoma basada en IA

Teniendo en cuenta este problema, los investigadores introdujeron el concepto de Cosmoindustria Autónoma con IA (AICI), que describe una etapa de la evolución tecnológica en la que una civilización desarrolla una infraestructura espacial totalmente controlada por IA. La IA sería capaz de diseñar, fabricar y lanzar equipos sin depender de sus creadores.

Las civilizaciones avanzadas podrían utilizar la inteligencia artificial para enviar pequeñas sondas interestelares, casi imperceptibles, con el fin de explorar otros sistemas estelares.
Las civilizaciones avanzadas podrían utilizar la inteligencia artificial para enviar pequeñas sondas interestelares, casi imperceptibles, con el fin de explorar otros sistemas estelares.

Según la hipótesis propuesta, una civilización que alcanza este nivel tecnológico deja de priorizar las megaconstrucciones espaciales y la colonización. En cambio, su expansión se vuelve más discreta, guiada por objetivos racionales como asegurar la supervivencia de la civilización, preservar el conocimiento y ampliar su capacidad de observación científica del universo.

Expansión silenciosa

Este concepto, denominado expansión silenciosa, propone que las civilizaciones controladas por IA tendrían una estrategia racional de gestión de riesgos, reduciendo su dependencia de un único planeta o sistema estelar. Para una IA, distribuir copias de su infraestructura y conocimiento por diferentes regiones de la galaxia aumentaría sus posibilidades de supervivencia.

Así, la exploración interestelar estaría motivada por la preservación, no por la conquista. La IA enviaría pequeñas sondas interestelares que contendrían el conocimiento de la civilización y, posiblemente, material biológico capaz de reconstruirla en el futuro. Estos sistemas serían mucho más pequeños, consumirían poca energía y serían difíciles de detectar.

¿Por qué nunca encontramos nada?

Según esta hipótesis, el hecho de que aún no hayamos encontrado evidencia de estas civilizaciones podría tener dos explicaciones principales. La primera es que la humanidad se encuentra entre las primeras civilizaciones de la galaxia en alcanzar una etapa tecnológica basada en la IA. La segunda es que la transición es extremadamente difícil, actuando como un "filtro".

Los autores también señalan que, de existir estas sondas, probablemente serían pequeñas, lo que dificultaría su detección incluso dentro del sistema solar. Por lo tanto, la falta de observaciones podría reflejar más las limitaciones de la tecnología actual que la inexistencia de estas estructuras.