El Proyecto Hephaistos pretende buscar indicios tecnológicos de civilizaciones extraterrestres avanzadas en forma de una estructura denominada esfera de Dyson.
El Proyecto Hephaistos pretende buscar indicios tecnológicos de civilizaciones extraterrestres avanzadas en forma de una estructura denominada esfera de Dyson.
Un estudio reciente ha revelado que los descubrimientos arqueológicos realizados en la ciudad de David, la actual Jerusalén, están relacionados con acontecimientos descritos en la Biblia.
Cuando ocurre un terremoto, generalmente buscamos su origen bajo tierra. Pero los científicos del MIT sugieren que también deberíamos mirar al cielo… ¡o ver el pronóstico del tiempo!
Debido a las distintas variables en juego, la previsión meteorológica siempre va asociada a un cierto grado de incertidumbre, pero éste se agrava cuando se trata de fenómenos meteorológicos extremos, como lluvias torrenciales, olas de calor o tornados.
Los científicos están abriendo camino para aprovechar la energía del Sol en los cráteres más profundos de la Luna. Esta tecnología podría ser clave para establecer la presencia humana sostenible en nuestro satélite natural y más allá.
Profundizar bajo la superficie terrestre revela pistas sobre la actividad volcánica y podría mejorar las predicciones sobre cuándo podría producirse una erupción.
La Tierra se habría encontrado "desnuda" sin su barrera protectora. El escudo magnético que rodea la Tierra la protege del ataque natural de los rayos cósmicos.
Los científicos han dado un paso más hacia la creación de un tipo de reloj totalmente nuevo basado en pequeños cambios en la energía de un núcleo atómico: el reloj "nuclear", que podría desbancar a los relojes atómicos.
¿Cuánto carbono atmosférico es necesario eliminar para ayudar a mantener el límite de calentamiento fijado por el Acuerdo de París en 1,5 ºC? Veamos si los planes actuales son suficientes.
Dos profesionales brindan números que ponen en contexto la importancia que tienen los penales. Un fútbol mundial tan hiperprofesionalizado, ¿puede darse el lujo de no recurrir a la ciencia para sacar provecho del conocimiento?
El planeta Urano fue observado por el telescopio espacial James Webb. Gracias a las propiedades de su cámara infrarroja, se fotografiaron el disco del planeta, sus anillos y sus lunas, todos brillando no con luz reflejada, sino con luz propia.
Este singular paisaje comenzó a esculpirse hace 250 millones de años y hoy deslumbra a los científicos.