China teje la superred eléctrica más ambiciosa para impulsar renovables (y cubrir su increíble demanda de energía)
En el gigante asiático, paneles solares y turbinas eólicas desplazan al carbón gracias a una red de ultra alta tensión que une el país y reduce emisiones. Un paso clave hacia un planeta más verde.

China, el mayor emisor de gases de efecto invernadero del mundo, está dando un giro impresionante a su matriz energética, con el sol del desierto y el viento de sus estepas alimentando las luces de megaciudades lejanas. Eso es lo que ocurre hoy: las energías solares y eólicas crecen a pasos agigantados, superando metas anticipadamente y empujando al carbón a un segundo plano.
Apuntando a metas ambiciosas en la COP30, mostrando sus destacados logros en la promoción de la transición energética verde y baja en carbono, China está haciendo que las emisiones de CO2 cayeran un 1,6% en el primer trimestre de 2025, sin frenar el boom eléctrico impulsado por autos y trenes.
La superred que une el sol y el viento con todo el país
En 2024, China instaló más de 1.630 GW de renovables, alcanzando su objetivo de 2030 seis años antes. Esto significa que, por primera vez, la energía solar aportó el 12% de la electricidad nacional y la energía eólica el 11%, bajando la cuota del carbón al 53% en meses clave.

Esta revolución no sería posible sin el uso extensivo de la tecnología de corriente continua de ultra alta tensión (UHVDC) para transportar grandes cantidades de energía a largas distancias.
Esta red, la más ambiciosa del planeta, cuenta con más de 40.000 km de líneas —el doble que hace cinco años— para transportar energía limpia desde regiones remotas como Ningxia hasta centros industriales como Hunan, con pérdidas mínimas del 3% por cada 1.000 km.

Una línea estrella, de 1.616 km, mueve 8.000 MW de solar y eólica, suficiente para suministrar energía a 10 millones de hogares. El impacto es claro: las renovables ya cubren más del 25% de la generación eléctrica del país, optimizando recursos y reduciendo la dependencia del carbón, que aún domina pero pierde terreno ante esta interconexión nacional.
China invierte miles de millones para expandirla, posicionándose como líder en exportación de tecnología verde.
Hacia un futuro limpio: lecciones de China y la COP30
Estos avances brillan en la COP30 en Brasil, donde China reafirma su rol como potencia climática.
Con metas para 2035 —3.600 GW de solar y eólica, más del 30% de generación renovable—, y un pico de emisiones esta década, el país impulsa compromisos globales como triplicar la capacidad renovable mundial.
Pero, ¿qué nos enseña esto? Que la transición no es solo ambiental, sino económica: China genera empleos y competitividad, mientras países rezagados arriesgan quedarse atrás. En la COP30, su liderazgo llena vacíos diplomáticos, inspirando al Sur Global a invertir en grids inteligentes.

Si el mayor emisor puede curvar sus emisiones hacia abajo, ¿por qué no todos? Esta superred no es solo cables; es un puente hacia un mundo donde el cambio climático se frena con innovación accesible. El desafío es global: copiemos lo que funciona.