Científicos han creado diminutas perlas que capturan CO2 a partir de residuos de tofu y queso
Un grupo de investigadores ha transformado los residuos de la producción de queso y tofu en perlas proteicas porosas que capturan el dióxido de carbono de la atmósfera y lo liberan sin necesidad de tanto consumo energético.

Ya hay más CO2 en la atmósfera del que el planeta puede soportar, por lo que los científicos climáticos afirman que reducir las emisiones por sí solo no será suficiente; también necesitamos formas de extraer el carbono de la atmósfera.
El principal problema radica en el costo. Además, requiere una enorme cantidad de energía, principalmente porque, una vez capturado el CO2, es necesario calentar los materiales o someterlos a presión negativa para extraerlo y almacenarlo. Este costo energético es la principal razón por la que la captura directa de CO2 del aire no se ha implementado a gran escala como debería.
Sin embargo, un equipo de la ETH Zúrich ha ideado una posible solución: crear un material de captura a partir de los residuos de la fabricación de queso y tofu.
Cómo los residuos de alimentos se convierten en una esponja de carbono
Los investigadores, liderados por el científico de materiales Raffaele Mezzenga, comenzaron analizando los residuos generados por la producción de lácteos y tofu. Estos residuos incluyen grandes volúmenes de líquido rico en proteínas que, en su mayoría, se desecha. Explicaron cómo extrajeron proteínas de dichos residuos y las ensamblaron en estructuras filamentosas largas llamadas fibrillas amiloides, las cuales luego se combinaron con hidróxido de potasio para formar microesferas porosas de entre medio centímetro y un centímetro de diámetro.

Cuando estas microesferas se exponen al aire, el hidróxido de potasio reacciona con el CO2 y lo almacena en forma de bicarbonato, explicaron los científicos. En pruebas realizadas con aire ambiente, descubrieron que un gramo del material capturaba 97 miligramos de CO2, lo que, según el autor principal, Zhou Dong, supera a la tecnología convencional de captura directa de aire entre un 10 y un 50 por ciento.
Para recuperar el CO2, en lugar de someter las microesferas a altas temperaturas, el equipo las rocía alternativamente con un ácido suave y una base suave durante unos diez minutos a temperatura ambiente. Esto rompe los enlaces químicos y libera el dióxido de carbono para su posterior recolección. Tanto el ácido como la base y las microesferas son reutilizables; las pruebas de laboratorio demostraron que el material resistió 30 ciclos de captura y liberación sin una pérdida significativa de rendimiento.
Revolucionar la forma en que eliminamos el CO2
Mezzenga estima que las perlas podrían necesitar ser reemplazadas después de varios miles de ciclos. Pero como están hechas completamente de materiales orgánicos aptos para uso alimentario, pueden compostarse como fertilizante agrícola o convertirse en biocombustible en lugar de ir a parar a un vertedero. Aún más interesante es que un análisis del ciclo de vida reveló que todo el proceso genera menos contaminación ambiental a lo largo de su vida útil que los sistemas de captura directa de aire existentes.
Hasta el momento, la investigación se ha realizado a escala de laboratorio, utilizando unos pocos gramos de material y capturando aproximadamente 50 gramos de CO2, por lo que aún no se ha determinado si funciona a escala industrial. Sin embargo, Mezzenga afirma estar seguro de que puede escalarse, ya que el sistema de liberación por pulverización es compatible con técnicas ampliamente utilizadas en la industria, y la materia prima es económica y está disponible en grandes cantidades.
"Nuestra tecnología es más económica y sostenible porque requiere poca energía y se basa en un producto de desecho ampliamente disponible", afirmó. "Eso podría revolucionar la forma en que eliminamos el CO2 del aire en el futuro".
Referencia de la noticia
ETH. (2026). Scientists turn tofu and cheese waste into tiny CO2-catching beads.