Climatólogos explican que el océano tiene memoria: "el cambio hacia un patrón tipo El Niño podría durar cientos de años"
Un nuevo estudio advierte que los cambios en las temperaturas oceánicas, los vientos y las lluvias del Pacífico tropical podrían persistir durante siglos, incluso si se detienen las emisiones de dióxido de carbono. Alcanzar el cero neto cuanto antes reduciría ese riesgo.

El calentamiento global podría modificar el comportamiento habitual del océano Pacífico durante mucho más tiempo del que se creía.
Así lo advierte una nueva investigación liderada por científicos de la Universidad de Melbourne y del Centro de Excelencia ARC para el Tiempo del Siglo XXI, en Australia. El trabajo, publicado en la revista científica Communications Earth & Environment, analizó cómo evolucionaría el Pacífico tropical durante el calentamiento global y qué ocurriría una vez que cesaran las emisiones.
La principal conclusión es que alcanzar las emisiones netas cero resulta indispensable, pero no implica que el sistema climático regrese de inmediato a las condiciones que tenía antes de la era industrial.
El océano tiene memoria del calentamiento global
Una de las claves para comprender estos resultados está en la enorme capacidad del océano para almacenar calor. Mientras que la atmósfera y las capas superficiales del mar pueden responder relativamente rápido a los cambios en las condiciones climáticas, las profundidades oceánicas absorben y liberan energía a lo largo de cientos e incluso miles de años.
Aditya Sengupta, investigador de la Universidad de Melbourne y autor principal del estudio, explicó que esta diferencia de tiempos de respuesta hace que el océano conserve una especie de memoria de las emisiones de gases de efecto invernadero del pasado.
Por eso, incluso si la humanidad dejara de emitir dióxido de carbono, el calor acumulado en las profundidades seguiría influyendo en la evolución del Pacífico tropical. Los cambios en las temperaturas del agua, la circulación de los vientos y la distribución de las precipitaciones podrían mantenerse durante siglos.
Los investigadores subrayan que algunas de estas transformaciones podrían resultar prácticamente irreversibles en escalas de tiempo humanas. Cuanto más se prolonguen las emisiones, mayor será la cantidad de calor que acumule el sistema climático y, por lo tanto, el riesgo de cambios persistentes.
Un Pacífico cada vez más parecido a las condiciones de El Niño
El estudio también encontró una señal relevante para comprender el futuro del fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), el sistema climático que alterna entre las fases de El Niño, La Niña y condiciones neutrales.
El ENOS es uno de los principales responsables de las variaciones meteorológicas de un año a otro en numerosas regiones del mundo. Sus efectos pueden favorecer sequías, inundaciones, olas de calor y condiciones propicias para los incendios forestales, tanto en Australia como en otras partes del planeta.
Según las simulaciones analizadas, el calentamiento global tendería a desplazar las condiciones medias del Pacífico tropical hacia un patrón más parecido al de El Niño.

Esto no significa que el océano vaya a permanecer permanentemente bajo un episodio de El Niño. La diferencia es más sutil: se debilitaría el contraste habitual entre las aguas más cálidas del Pacífico occidental y las relativamente más frías del sector oriental.
Durante un episodio de El Niño, las aguas superficiales cálidas se extienden hacia el este, disminuye el afloramiento de aguas frías y se modifican los patrones de lluvia en amplias regiones. Los resultados sugieren que algunos de esos rasgos podrían incorporarse progresivamente a las condiciones medias del océano, incluso fuera de los episodios propiamente dichos.
Esto podría alterar el contexto climático sobre el que se desarrollan los eventos de El Niño y La Niña, aunque el estudio no implica que ambos fenómenos vayan a desaparecer ni permite anticipar por sí solo cómo será cada episodio futuro.
Mil años de simulaciones para entender el futuro
Para evaluar estos procesos, el equipo científico analizó primero simulaciones de nueve modelos del sistema terrestre. Después utilizó el modelo australiano ACCESS para estudiar la evolución del Pacífico tropical durante los mil años posteriores a la interrupción de las emisiones, considerando distintos momentos del siglo XXI para alcanzar ese punto.
Los resultados mostraron que reducir las emisiones con rapidez limita las alteraciones que se acumulan en el océano y disminuye el riesgo de dejar a las próximas generaciones un Pacífico tropical sustancialmente diferente.

Andrew King, coautor del trabajo e investigador de la Universidad de Melbourne, destacó que alcanzar el cero neto en una fecha más temprana ofrece beneficios claros al reducir la magnitud de los cambios persistentes.
La conclusión va más allá de la necesidad de recortar las emisiones. Los investigadores sostienen que la mitigación del cambio climático debe avanzar junto con la planificación para adaptarse a sus consecuencias, incluso después de alcanzar el cero neto.
El desafío es doble: evitar que el calentamiento siga intensificando las alteraciones del sistema climático y prepararse para convivir con aquellas que ya podrían prolongarse durante siglos.
Referencia de la noticia
Sengupta, A., King, A.D., Brown, J.R. et al.. (2026). Ocean thermal inertia sustains a tropical Pacific mean state shift under net zero.