¿Cómo se transforman muchos datos en un pronóstico?

¿Cuántas veces al día consultas el pronóstico del tiempo? Hay personas que no pueden arrancar el día sin saber “cómo va a estar”. El pronóstico es de gran utilidad para planificar la jornada, pero ¿de dónde sale esa información?

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Un pronóstico se puede pensar como una estimación de cómo estará la atmósfera en un futuro.

Todos los días, millones de personas encienden la TV, la computadora o agarran el celular para encontrar una respuesta a la misma pregunta: ¿Cómo estará el tiempo hoy? Según el Departamento de Comercio de EEUU, la mayoría de los estadounidenses verifican el pronóstico del tiempo 3.8 veces al día, lo que equivale a 301 mil millones de pronósticos consumidos por año.

La información meteorológica es de gran ayuda para responder preguntas sencillas como “¿qué me pongo hoy?", pero también es de vital importancia para planificar y tomar decisiones que tienen implicancia económica: "¿cuándo debo sembrar mis cultivos?", "¿cuándo debo enviar mi producto?" o "¿debo evacuar para evitar la tormenta?".

Por ese motivo, hoy los pronósticos están fácilmente disponibles al alcance de la mano, pero no siempre fue así. Para llegar a la herramienta que tenemos hoy hizo falta mucha investigación, ciencia y experimentos, una enorme infraestructura tecnológica y poder de computación para obtener datos y procesarlos a supervelocidad. ¿Por qué? Porque hay que seguir todos estos pasos para llegar al pronóstico del tiempo.

Paso 1: Medir y recopilar

Un pronóstico se puede pensar como una estimación de cómo estará la atmósfera en un futuro. Pero para conocer el destino de cada porción de aire, antes tenemos que saber dónde estaba al momento de comenzar a hacer el pronóstico. Y por eso es fundamental medir, medir y medir. Las estaciones meteorológicas de todo el mundo cumplen esta función, durante todo el día están informando la temperatura, humedad, cantidad de nubes, presión, etc. que hay en ese lugar.

Además, también hay satélites, radares, boyas, barcos, aviones y globosondas que están juntando datos y enviándolos a los servicios meteorológicos, donde se recopilan y se comparten instantáneamente con los otros otros servicios, agencias y oficinas meteorológicas del mundo. Según la OMM, en un día normal hay alrededor de 15 mil lugares en el mundo que envían sus observaciones varias veces en el día.

Paso 2: modelado

Toda la información del mundo va a parar a múltiples servidores y supercomputadoras (10.000 veces más rápidas que una de escritorio promedio) que resuelven algoritmos matemáticos y transforman estos bits y bytes de datos en información entendible y útil. El programa que realiza todas esas cuentas se conoce como modelo numérico.

Un ejemplo de modelo es el llamado ECMWF, que se encontramos disponible en nuestro sitio web Meteored Argentina. Pero existen otros, todos los modelos meteorológicos funcionan con los mismos principios básicos, resolviendo una gran cantidad de ecuaciones complejas para varias ubicaciones, tanto en la superficie como en diferentes alturas de la atmósfera.

Estas ecuaciones resuelven muchos parámetros como temperatura, punto de rocío, velocidad del viento, entre muchos otros. Una vez que se completaron todos estos cálculos para un período determinado, las soluciones se pueden juntar para formar una imagen o mapa, de cómo se ve el estado futuro de la atmósfera.

Paso 3: Pronosticar

Toda la información de los diferentes modelos numéricos, junto con las nuevas observaciones de las estaciones meteorológicas, de los satélites y radares es recibida por los meteorólogos. Ellos analizan, evalúan, interpretan todos esos mapas y números y vuelcan su experiencia para elaborar un pronóstico del tiempo confiable y preciso.

Nuestro equipo de Meteored cuenta con profesionales altamente capacitados para esta tarea y que diariamente publican sus pronósticos para Argentina en la sección de Noticias-Pronóstico

Paso 4: Comunicación

Todavía queda un paso más para que el pronóstico tenga valor, y es que llegue a las personas que necesitan tomar decisiones. Porque podemos tener el mejor pronóstico del mundo pero si no llega a tiempo, o no es comprendido por el usuario, ese pronóstico no sirve. De ahí la importancia de una buena comunicación.

El proceso de elaboración de un pronóstico, comienza con la medición de la temperatura en algún lugar del mundo y finaliza cuando una persona realiza una acción basada en la información meteorológica que recibió. Por eso, además de recibir el pronóstico todos los días, es muy importante que sea fácilmente interpretable por todos.