De Alaska a la Patagonia: cómo llegaron los primeros pobladores de América, de qué vivían y qué cazaban
Una investigación internacional con participación del CONICET analizó 50 sitios arqueológicos desde Alaska hasta la Patagonia y refuerza la hipótesis de que los primeros habitantes del continente fueron cazadores especializados de grandes mamíferos.

Una de las grandes preguntas que desvelaba a la arqueología americana y su estudio ha sido -desde siempre- cómo lograron sobrevivir los primeros seres humanos que llegaron a un continente completamente desconocido. Lo mismo referido a la obtención de alimentos. ¿Se alimentaban de cualquier recurso en el camino o seguían una estrategia de caza bien definida?
Estos interrogantes parecieran haber encontrado respuestas. Y es que un nuevo estudio científico, con participación de investigadores del CONICET, aporta nuevas evidencias. Tras analizar restos arqueológicos distribuidos en 50 sitios, desde Alaska hasta la Patagonia, los especialistas concluyeron que aquellos grupos humanos eran, principalmente, cazadores especializados de grandes mamíferos.
De hecho, se cree que sus presas llegaban a pesar cientos e incluso miles de kilos. Estas y otras conclusiones se desprenden de los resultados de esta reciente investigación, publicados recientemente en la revista científica Science Advances.
Este trabajo ayuda a reconstruir cómo fue la expansión humana por el continente americano hace entre 13.500 y 11.700 años.
Qué cazaban los primeros pobladores de América
Durante décadas coexistieron dos hipótesis sobre la forma en que sobrevivían estos grupos humanos.

Una sostenía que eran generalistas, es decir, que aprovechaban cualquier recurso disponible (cazaban animales pequeños, pescaban, recolectaban frutos y vegetales, según lo que encontraban durante su desplazamiento).
La otra, en tanto, planteaba que seguían una estrategia mucho más específica y que su principal objetivo era la megafauna, integrada por enormes herbívoros que dominaban los paisajes americanos al final del Pleistoceno.
La nueva investigación aporta argumentos sólidos para esta segunda teoría. Según el investigador del CONICET en la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la Universidad Nacional de La Plata, Luciano Prates los grandes mamíferos "no fueron un recurso marginal, sino el pilar de su dieta y de su estrategia de subsistencia".
Si bien estos grupos también aprovechaban otros alimentos cuando tenían la oportunidad, su economía y buena parte de su organización giraban alrededor de la caza de animales gigantes.
Mamuts, mastodontes y perezosos gigantes
Los animales elegidos para la caza y la dieta de los primeros pobladores variaban según la región del continente. En el extremo norte, donde hoy se encuentran Alaska y el antiguo territorio de Beringia, las presas principales eran los mamuts lanudos.

Ya en la actual América del Norte, predominaban los mamuts de Columbia, otro pariente cercano de los actuales elefantes.
Mientras tanto, en Sudamérica los cazadores concentraban sus esfuerzos en especies como los perezosos terrestres gigantes y los gonfoterios, entre ellos el Notiomastodon, otro lejano pariente de los elefantes modernos.

También aparecen caballos prehistóricos y grandes camélidos, aunque en un segundo plano.
Todos eran animales enormes, capaces de aportar una cantidad extraordinaria de alimento y energía para grupos humanos nómades, que recorrían largas distancias.
Por qué cazaban animales gigantes
Los investigadores cambiaron la forma tradicional de analizar los restos arqueológicos hallados, lo que resulta clave para explicar la causa que los llevaba a cazar animales gigantes.

Por lo general, la mayoría de los estudios contabilizan cuántos restos aparecen de cada especie. No obstante, el también investigador del CONICET y uno de los autores del trabajo, Iván Pérez resalta que ese método presenta un problema evidente.
"No es lo mismo encontrar un megaterio que un tucu-tucu", ejemplifica el especialista. Por ello mismo es que, en lugar de contar únicamente huesos, el equipo calculó cuánta biomasa y cuánta energía aportaba cada especie.
Y el resultado fue contundente. Si bien en los sitios arqueológicos aparecen restos de animales pequeños, entre el 83% y el 90% de toda la energía potencial disponible provenía de grandes herbívoros.
Para los investigadores, ese dato confirma que la megafauna era el verdadero sostén alimenticio de aquellos grupos.
Cómo fueron desplazándose por todo el continente
Otro aspecto por demás atrapante referido al estudio tiene que ver con la manera en que los primeros habitantes recorrieron América.
Los autores concluyeron en que no avanzaban simplemente aprovechando cualquier recurso disponible. Por el contrario, elegían instalarse en regiones donde abundaban las especies que sabían cazar.

"Si en el camino encontraban una mulita, por supuesto que la comían. Pero la evidencia muestra que eran especialistas en la dieta, particularmente en megafauna", resume Prates.
Además, la investigación confirma que eran extraordinariamente flexibles para desplazarse por distintos ambientes.
En ese sentido, se encontraron evidencias de que algunos grupos recorrían hasta 600 kilómetros, una distancia notable si se tiene en cuenta que viajaban exclusivamente a pie.
Su contribución a la desaparición de la megafauna
Los resultados del estudio internacional del que participaron investigadores del CONICET vuelven a poner sobre la mesa el papel que pudieron haber tenido los primeros seres humanos en la extinción de la megafauna americana.

Investigaciones anteriores del mismo equipo ya habían encontrado una fuerte coincidencia temporal entre la expansión humana, el uso de sofisticadas puntas de lanza "cola de pescado" y el comienzo del colapso de estas especies hace unos 12.900 años.
En ese sentido, el nuevo trabajo fortalece la idea de que estos enormes mamíferos fueron mucho más importantes para la supervivencia humana de lo que durante años se creyó.