Ecuaciones contra la sed: cómo reducir las crisis hídricas sin construir nuevas represas
Estudios demuestran que el uso de ecuaciones inteligentes en el manejo de los recursos hídricos reduce la crisis hídrica hasta un 40 %, sin necesidad de construir nuevas y costosas infraestructuras.

El acceso al agua potable representa uno de los desafíos más críticos de nuestro siglo. Según datos de Naciones Unidas, más de dos mil millones de personas enfrentan estrés hídrico severo, una cifra que se agudiza año tras año por el crecimiento demográfico y el cambio climático.
La respuesta tradicional ha sido construir más represas, más acueductos, más infraestructura. Pero cada proyecto requiere inversiones millonarias, años de construcción y profundos impactos en el ambiente.
Sin embargo, investigaciones recientes proponen una alternativa menos visible, pero poderosa: usar ecuaciones y modelos matemáticos para gestionar mejor el agua que ya existe. En lugar de sumar infraestructura, el foco está en optimizar decisiones clave, como cuándo liberar agua de un reservorio o cuánto almacenar ante distintos escenarios climáticos.
Las matemáticas que leen el futuro del agua
Los modelos matemáticos aplicados a la gestión hídrica permiten simular decenas de escenarios posibles en poco tiempo. A partir de datos históricos, pronósticos climáticos y demandas de consumo, estas herramientas calculan estrategias óptimas para operar embalses y sistemas de distribución, reduciendo el riesgo de quedarse sin agua en períodos críticos.
Investigadores de la Universidade Federal de Juiz de Fora (UFJF) y de la Universidade Federal de Viçosa (UFV) en Brasil, explican que muchos reservorios no operan al límite de su potencial. Las reglas de manejo suelen ser rígidas o basadas en promedios históricos que ya no reflejan la realidad climática actual. Los modelos dinámicos, en cambio, ajustan las decisiones en tiempo real y permiten anticiparse a sequías prolongadas o eventos extremos.

Un estudio científico recientemente publicado en Water Resources Management, los científicos brasileros refuerzan esta idea: aplicar técnicas matemáticas avanzadas puede disminuir significativamente la frecuencia y severidad de las crisis hídricas, sin modificar la infraestructura existente.
Para ello, desarrollaron un modelo de dinámica de sistemas para evaluar la dinámica del agua y la capacidad de suministro del embalse de Três Marias en Brasil en diferentes condiciones hidrológicas, utilizando datos diarios de afluencia y extracción desde enero de 2004 hasta junio de 2024.Gracias a ello pudieron establecer que, en muchos casos, el problema no es la falta de agua, sino cómo y cuándo se la usa.
Cambio climático, riesgo de desastres y decisiones inteligentes
El cambio climático agrega incertidumbre a la gestión del agua. Las lluvias son más variables, las sequías más largas y los eventos extremos más frecuentes. En este contexto, depender solo de obras físicas puede resultar insuficiente o llegar demasiado tarde.
Los modelos matemáticos de gestión hídrica permiten integrar proyecciones climáticas y evaluar riesgos futuros, alineándose con los enfoques de reducción del riesgo de desastres. Anticipar déficits hídricos ayuda a planificar mejor el uso agrícola, garantizar el abastecimiento urbano y reducir conflictos por el agua.

Además, estas herramientas se integran con la acción climática: optimizar sistemas existentes reduce emisiones asociadas a grandes obras y evita impactos ambientales adicionales. En un mundo con recursos limitados, las ecuaciones no reemplazan al agua, pero sí pueden marcar la diferencia entre una crisis y una gestión resiliente.
Referencia de la noticia
Rodrigues, A.L., Amorim, R.S.S. & Villa, P.M. System Dynamics Model for Assessing the Water Dynamics and the Capacity of Large Reservoirs to Supply Multiple Uses. Water Resources Management 40, 14 (2026).