El mismo instinto humano que ha dañado el planeta podría ser lo único capaz de arreglarlo, afirma un científico
Un investigador que estudia el Antropoceno afirma que los comportamientos colectivos de la humanidad que están detrás del cambio climático y la extinción masiva son los mismos que necesitaremos para revertir el daño.
Cuando la gente habla de lo que los humanos le han hecho al planeta, generalmente lo hacen de forma negativa, y no faltan pruebas que lo demuestran.
Sin embargo, Erle Ellis, profesor de geografía y sistemas ambientales en la Universidad de Maryland Baltimore County, ha defendido una postura contraria. Afirma que los mismos comportamientos colectivos que originaron el problema son también la única solución.
Basándose en la arqueología, la ecología, la antropología y la teoría de la evolución, su trabajo se centra en rastrear cómo evolucionó la cultura humana desde el uso primitivo del fuego hasta la agricultura industrial y el comercio global. Cada paso, afirma, ha otorgado a las sociedades mayor poder para remodelar el mundo que las rodea y, en el proceso, transformar ecosistemas enteros a escala planetaria.
Progreso que vino acompañado de una factura
Ellis coincide en que los beneficios de esa transformación han sido sustanciales, como una mayor esperanza de vida, mejor salud y una mejor calidad de vida en general para muchísimas personas. Sin embargo, cree que esos beneficios vinieron acompañados de costos ambientales que ahora son imposibles de ignorar, ya que el cambio climático, la extinción de especies y la contaminación están directamente relacionados con la forma en que las sociedades expandieron su uso de los recursos naturales a lo largo de los siglos.
Su diferencia con la narrativa catastrofista convencional radica en lo que sucede después. En lugar de presentar el Antropoceno simplemente como una crisis, Ellis argumenta que la evidencia demuestra que los humanos han cooperado de manera constante a gran escala para resolver problemas y transformar su entorno, y no hay nada que indique que esa capacidad solo se manifieste en una dirección.
Por qué la ciencia por sí sola no basta
El otro argumento de Ellis es que las ciencias naturales por sí solas no van a lograrlo, aunque los datos sean de suma importancia. Según él, lo que realmente ha impulsado cada gran cambio en la forma en que los humanos se relacionan con el planeta son los sistemas sociales y culturales: las instituciones, los valores compartidos, la manera en que las comunidades toman decisiones en conjunto. Estos sistemas determinarán si las próximas décadas transcurren bien o mal.
"Volver a poner de relieve las relaciones de parentesco entre todos los seres vivos —nuestro ancestro evolutivo común— es un buen comienzo, combinado con nuevas formas de conectar a las personas con la naturaleza, desde la teledetección hasta las cámaras web, pasando por las aplicaciones sobre la naturaleza, las reservas de conservación comunitarias, las redes de corredores y el ecoturismo", afirmó.
Añadió que las aspiraciones a un futuro mejor "deben también reconciliarse con el pasado mediante la restauración de la soberanía indígena y tradicional sobre las tierras y las aguas".
Referencia de la noticia
A new force of nature is reshaping the planet, study finds, published by University of Maryland Baltimore County, April 2026.
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