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El primer candidato a astronauta interestelar no es humano

Parece un milagro de la naturaleza. Soporta todos los extremos, y hasta puede poner en stand by su existencia. Aunque no es humano, es el mejor candidato a ser el primer astronauta interestelar.

Tardigrados
Los tardigrados u osos de agua son criaturas fantásticas que parecen desafiar las leyes del mundo en el que vivimos.

En pocos años, después de más de medio siglo, los astronautas pisarán nuevamente la superficie de la Luna, por primera vez desde la era Apolo. Además del programa Artemis, el legendario regreso de la NASA a la Luna, también hay en progreso una serie de misiones previstas en las que participan la Agencia Espacial Europea (ESA), JAXA (Japón), China y Rusia. Por ejemplo, para la década de 2030, la NASA y China esperan enviar misiones tripuladas a Marte, que culminarían con la creación de una base permanente en la superficie.

Pero hay otra escala para las misiones espaciales, donde los humanos estamos más complicados para resistirlas. Son las misiones interestelares, sobre las que no hay planes de misiones tripuladas en estudio. Aunque hay propuestas para enviar misiones robóticas, el envío de astronautas a estrellas y exoplanetas cercanos simplemente no es factible todavía, tanto por tecnología como por la limitante del tiempo de nuestras vidas.

Sin embargo, según una nueva investigación dirigida por la Universidad de California, en un futuro próximo podrían llevarse a cabo misiones interestelares que tendrían a los tardígrados (también conocidos como "osos de agua") como tripulación según relatado por Universe Today. En pocas palabras, los primeros astronautas interestelares no serían humanos.

Casi invencibles

Los tardígrados son organismos extremófilos, o sea resistentes a condiciones extremas. Tienen características únicas en el reino animal como poder sobrevivir en el vacío del espacio o soportar presiones muy altas de casi 6000 atm, pueden sobrevivir a temperaturas de -200 °C y hasta los 150 °C, a la deshidratación prolongada (pueden pasar hasta 10 años sin obtener agua), y soportan la radiación ionizante. En situaciones medioambientales extremas, pueden entrar en un estado de animación suspendida conocido como criptobiosis o estado anhidrobiótico. Algo interesante es que no tienen infancia, eclosionan de sus huevos completamente formados.

Los tardigrados existen desde hace 600 millones de años con más de 1000 especies identificadas. Por todo ello, son los candidatos perfectos a ser los primeros astronautas interestelares. El estudio, titulado "Los primeros astronautas interestelares no serán humanos", ha sido realizado por investigadores de la UC Santa Bárbara, el Centro de Salud de la UCLA, la Universidad de Florida y la Universidad del Ruhr de Bochum. Se publicará en el número de enero de 2022 de Acta Astronáutica. Para su estudio, el equipo consideró cómo el programa Starlight de la NASA podría permitir estudios biológicos interestelares utilizando microorganismos tolerantes a la radiación capaces de criptobiosis.

El programa Starlight, también conocido como Propulsión de Energía Dirigida para la Exploración Interestelar (DEEP-IN) y Estudios Interestelares de Energía Dirigida (DIES) fue fundado en 2009 a través del Consorcio de Subvenciones Espaciales de la NASA con financiación de los Innovative Advanced Concepts (NIAC). Junto con el Grupo de Cosmología Experimental de la UCSB, este programa investiga cómo podría utilizarse la energía dirigida para propulsar pequeñas naves espaciales a velocidades relativistas.

Viajes al espacio interestelar

En los últimos años, se ha investigado mucho la idea de utilizar velas ligeras y propulsión de energía dirigida (DEP) para las misiones interestelares. Entre ellos, Breakthrough Starshot, un proyecto para realizar una misión interestelar a Alfa Centauri dentro de 20 años en el que participan expertos de muchos campos. Uno de ellos es el astrofísico Philip Lubin, director del Grupo de Cosmología Experimental y coautor de este estudio. Otro es el Proyecto Libélula, un concepto surgido del mismo estudio que condujo a Starshot.

Velas ligeras
Las velas ligeras permiten alcanzar velocidades relativistas sin necesidad de un propulsor.

También está el Proyecto Génesis, una ambiciosa propuesta para combinar las velas de luz con "fábricas de genes robóticas" para sembrar vida en exoplanetas "transitoriamente habitables". En todos los casos, el principal atractivo de las velas ligeras es el hecho de que no necesitan propulsor, lo que las hace especialmente ligeras y fáciles de acelerar a velocidades relativistas. Stephen Lantin, estudiante de doctorado de la Universidad de Florida, es un investigador graduado en tecnología espacial de la NASA y el autor principal de este estudio citado por Universe Today.

En la actualidad, la mayor parte de la tecnología de propulsión espacial se basa en el propulsor de a bordo, ya sea un motor químico o de iones. Sin embargo, el propulsor a bordo es finito, lo que limita la velocidad máxima de una nave espacial. Por ello, una nave puede tardar décadas o más en llegar al espacio interestelar. En cambio, el impulso impartido a las velas láser sólo está limitado por la energía suministrada a un láser, que está separado de la nave espacial. En todos los casos, los tardígrados soportaron condiciones que habrían matado a otros organismos e incluso lograron producir una progenie sana.