Hace 10.000 años, parte del Adriático era tierra firme: así transformó la subida del mar el paisaje de Venecia

Una investigación científica reconstruyó cómo el ascenso del nivel del mar modificó el paisaje del norte del Adriático durante milenios. La actual laguna de Venecia formó parte de una extensa llanura continental.

La investigación reveló cómo reveló cómo los sucesivos ascensos del nivel del mar modificaron profundamente la geografía del norte del Adriático.
La investigación reveló cómo reveló cómo los sucesivos ascensos del nivel del mar modificaron profundamente la geografía del norte del Adriático.

Hoy es difícil imaginar a Venecia sin sus canales, sus islas y sus construcciones rodeadas de agua. Sin embargo, mucho antes de que existiera la ciudad, el territorio donde actualmente se encuentra su famosa laguna formaba parte de una extensa superficie continental.

El paisaje era muy diferente: había tierras firmes, humedales, pantanos y sistemas naturales de barreras costeras que se extendían decenas de kilómetros más allá de la línea de costa actual.

¿Cómo se produjo esa transformación? Una investigación publicada en la revista científica Quaternary Science Reviews reconstruyó la evolución de esta región durante los últimos 10.000 años y reveló cómo los sucesivos ascensos del nivel del mar modificaron profundamente la geografía del norte del Adriático.

El trabajo, encabezado por Samuele Ongaro, de la Universidad de Southampton, aporta nuevas pistas sobre territorios que hoy permanecen sumergidos y sobre las condiciones ambientales que enfrentaron las primeras comunidades humanas que habitaron la región.

Hace más de 10.000 años, las tasas de ascenso del nivel del mar llegaron a alcanzar los 25 milímetros anuales.
Hace más de 10.000 años, las tasas de ascenso del nivel del mar llegaron a alcanzar los 25 milímetros anuales.

Para reconstruir ese pasado, los científicos analizaron registros sísmicos y muestras de sedimentos obtenidas en distintas cuencas costeras de Italia, Eslovenia y el norte de Croacia. Con esos datos elaboraron modelos que permiten identificar antiguos paisajes desaparecidos bajo las aguas, entre ellos lagunas, marismas, deltas y barreras naturales.

Una costa que retrocedió más de 48 kilómetros

Uno de los hallazgos más llamativos tiene que ver con la extensión que ocupaba antiguamente la llanura sobre la que hoy se encuentra la laguna de Venecia. Según las reconstrucciones, hace miles de años el territorio continental se prolongaba más de 48 kilómetros desde la costa actual.

En otras palabras, buena parte del espacio que hoy está cubierto por el agua formaba parte de una superficie terrestre mucho más amplia. La región de Trieste también presentaba una configuración muy diferente, con relieves de colinas frente a extensas áreas pantanosas y ambientes lagunares.

El avance del Adriático no fue constante ni ocurrió al mismo ritmo durante todo el período estudiado. Los investigadores identificaron etapas de relativa estabilidad, en las que pudieron desarrollarse barreras costeras y ecosistemas húmedos, alternadas con episodios de inundación más intensa que sumergieron grandes superficies en períodos relativamente cortos.

El nivel del mar ingresó en una etapa de mayor estabilidad que se prolonga desde hace aproximadamente 6.000 años.
El nivel del mar ingresó en una etapa de mayor estabilidad que se prolonga desde hace aproximadamente 6.000 años.

Hace más de 10.000 años, las tasas de ascenso del nivel del mar llegaron a alcanzar los 25 milímetros anuales. Esta dinámica alteró rápidamente la configuración de la costa y redujo la disponibilidad de tierras bajas, en un proceso que los científicos pudieron dividir en tres fases principales de cambios abruptos.

Tras esos episodios, el nivel del mar ingresó en una etapa de mayor estabilidad que se prolonga desde hace aproximadamente 6.000 años. Esa relativa calma permitió consolidar buena parte de los ambientes costeros que posteriormente serían ocupados por comunidades agrícolas.

Cómo afectaron estos cambios a las primeras poblaciones humanas

La transformación de la costa no fue solamente un fenómeno geológico. También tuvo consecuencias directas para las comunidades humanas que habitaban el norte del Adriático durante el Mesolítico y el Neolítico.

Los antiguos humedales costeros probablemente ofrecían condiciones favorables para los grupos de cazadores-recolectores. Eran ambientes con disponibilidad de agua, peces y otros recursos naturales, además de espacios propicios para la circulación y el asentamiento temporal.

Pero el avance del mar obligó a estas poblaciones a adaptarse a un entorno cambiante. La desaparición de tierras firmes, el desplazamiento de las lagunas y la formación de nuevos pantanos modificaron los lugares disponibles para obtener alimentos y desarrollar sus actividades cotidianas.

Más adelante, la expansión de la agricultura en las costas del norte del Adriático coincidió con nuevas configuraciones del paisaje. Comprender cómo eran esos territorios antes de quedar sumergidos permite reconstruir mejor las condiciones ambientales que acompañaron el surgimiento de los primeros asentamientos agrícolas.

Los autores consideran que estos hallazgos también pueden contribuir al estudio de las migraciones humanas y de las respuestas sociales frente a las transformaciones del ambiente. Muchos de los espacios que pudieron haber concentrado actividades humanas prehistóricas permanecen hoy bajo el agua y resultan inaccesibles mediante las investigaciones arqueológicas convencionales.

Una historia que comenzó mucho antes de la ciudad de los canales

La investigación permite ampliar considerablemente la perspectiva sobre la historia de Venecia. Su particular geografía no fue el resultado exclusivo de la intervención humana, sino también de una prolongada evolución natural que transformó el litoral del Adriático a lo largo de milenios.

La baja altitud de buena parte de la llanura, la presencia de numerosos ríos y la dinámica de los sedimentos hicieron que incluso variaciones relativamente pequeñas del nivel del mar tuvieran consecuencias importantes sobre la extensión de las tierras emergidas.

Así, antes de convertirse en uno de los destinos turísticos más reconocidos del mundo, el territorio veneciano fue parte de un paisaje continental en permanente transformación. Una historia geológica que permaneció oculta bajo las aguas y que ahora, gracias a los registros sísmicos y sedimentarios, comienza a reconstruirse con mayor precisión.