Los edificios parecen "hacer llover" para combatir las temperaturas extremas

Un innovador proyecto de ingeniería transforma los edificios en aliados contra el calor extremo mediante "lluvia artificial", lo que contribuye a refrescar las ciudades.

Un sistema de lluvia artificial utiliza millones de gotitas de agua que se evaporan rápidamente, lo que contribuye a reducir la temperatura y a refrescar los espacios urbanos.
Un sistema de lluvia artificial utiliza millones de gotitas de agua que se evaporan rápidamente, lo que contribuye a reducir la temperatura y a refrescar los espacios urbanos.

Las olas de calor son cada vez más frecuentes e intensas en diversas regiones del mundo, lo que obliga a las ciudades y a los ingenieros a buscar nuevas formas de reducir las temperaturas urbanas.

En Yucheng, China, una solución poco convencional está atrayendo la atención internacional: edificios equipados con sistemas de nebulización que crean una especie de "lluvia artificial" para refrescar el ambiente.

Tecnología para combatir el calor urbano

Esta tecnología se implementó en el complejo residencial Shichang Guobinfu, donde grandes nebulizadores instalados en los tejados liberan millones de microgotas de agua.

Estas gotitas se evaporan rápidamente antes de llegar al suelo, absorbiendo el calor del aire y de las superficies circundantes mediante un proceso conocido como enfriamiento por evaporación.

Según el ministro de Asuntos Exteriores, Mao Ning, "el sistema puede reducir la temperatura de las superficies de los edificios entre 5 °C y 8 °C en tan solo unos minutos".

Aunque las imágenes transmiten la sensación de lluvia real cayendo de las fachadas, el objetivo no es mojar las calles ni los edificios, sino más bien bajar la temperatura en las zonas exteriores.

Según los responsables de este proyecto, el sistema podría reducir significativamente la temperatura de las superficies expuestas al sol, haciendo que los patios, jardines y áreas comunes sean más confortables durante los días de calor extremo.

La ciencia confirma el principio

El funcionamiento de esta tecnología no es nuevo. La refrigeración por evaporación se ha utilizado durante décadas en diferentes contextos, desde invernaderos agrícolas hasta terrazas y parques públicos.

Cuando el agua se evapora, extrae energía térmica del ambiente, provocando un descenso de la temperatura.

Los resultados varían, ya que no siempre es la temperatura del aire la que disminuye de forma más significativa; en muchos casos, son la temperatura de la superficie y la temperatura percibida las que muestran las mayores mejoras.

No son todas ventajas

A pesar de su potencial, la solución también plantea algunas preguntas importantes. Una de las principales preocupaciones se refiere al consumo de agua, especialmente en un momento en que muchas regiones se enfrentan a períodos prolongados de sequía.

En el proyecto de Yuncheng, cada activación del sistema puede consumir decenas de toneladas de agua, además de la energía necesaria para alimentar los equipos de alta presión.

También existen costes asociados al mantenimiento, al tratamiento del agua y a la sustitución de los cientos de boquillas pulverizadoras utilizadas.

Los expertos también advierten que esta tecnología funciona mejor en ambientes secos. En lugares con alta humedad relativa, la evaporación se vuelve menos eficiente, lo que reduce la capacidad de enfriamiento y puede aumentar la sensación de bochorno.

Una respuesta al aumento de las temperaturas en las ciudades

El crecimiento urbano contribuye al llamado efecto isla de calor urbano, un fenómeno en el que el hormigón, el asfalto y los edificios acumulan calor durante el día y lo liberan lentamente por la noche. Como resultado, los centros urbanos pueden registrar temperaturas varios grados superiores a las de las zonas rurales circundantes.

Los jardines colgantes son una alternativa para crear más zonas verdes en las ciudades. Fuente: Ecodesarrollo
Los jardines colgantes son una alternativa para crear más zonas verdes en las ciudades. Fuente: Ecodesarrollo

Soluciones como los techos verdes, las fachadas verdes, los materiales reflectantes, el aumento de las zonas boscosas y los sistemas de nebulización están empezando a incorporarse a las estrategias de adaptación al cambio climático.

El objetivo no es sustituir el aire acondicionado en el interior de los edificios, sino reducir la temperatura de los espacios públicos y mejorar el confort de los ciudadanos.