Los pingüinos emperador se mudan incluso cuando el hielo está firme: ¿qué papel juega el tiempo?

Un estudio satelital reveló que los pingüinos emperador cambian de ubicación incluso durante el invierno antártico, cuando el hielo permanece estable. Los investigadores sospechan que el tiempo meteorológico influye en estos desplazamientos.

Pingüinos emperador en la bahía Atka, mar de Weddell, Antártida. Imagen: CC / Hannes Grobe
Pingüinos emperador en la bahía Atka, mar de Weddell, Antártida. Imagen: CC / Hannes Grobe

En medio del invierno antártico, cuando la oscuridad se prolonga durante meses y las temperaturas pueden caer varias decenas de grados bajo cero, los pingüinos emperador parecen tener buenas razones para cambiar de lugar. Una investigación acaba de demostrar que sus colonias se desplazan incluso cuando el hielo marino sobre el que viven permanece aparentemente estable. Y el tiempo meteorológico podría tener mucho que ver con estas decisiones.

Los pingüinos emperador pueden desplazarse varios kilómetros aunque el hielo marino permanezca estable. El tiempo meteorológico podría ser una de las claves de este comportamiento.

El descubrimiento surge de un estudio publicado en la revista científica Communications Earth & Environment, que permitió seguir por primera vez los movimientos de varias colonias durante todo el ciclo anual. Los investigadores combinaron observaciones de radar satelital con imágenes ópticas para reconstruir sus desplazamientos entre 2017 y 2024.

Los resultados revelaron un comportamiento que hasta ahora había pasado prácticamente inadvertido: los pingüinos no permanecen inmóviles durante la larga noche polar y, en determinadas circunstancias, grupos enteros se desplazan de manera coordinada. Esta conducta abre nuevos interrogantes sobre cómo responden a las condiciones ambientales en uno de los lugares más extremos del planeta.

Los satélites consiguieron observar lo que la oscuridad ocultaba

Durante décadas, el seguimiento satelital de los pingüinos emperador estuvo condicionado por una dificultad evidente: la ausencia de luz solar durante el invierno antártico. Las imágenes ópticas permiten identificar las colonias durante la primavera y el verano, incluso mediante las manchas de guano que dejan sobre el hielo, pero resultan insuficientes durante la noche polar.

Las imágenes forman parte de la investigación: a) Las ubicaciones de los tres sitios de estudio principales aparecen en amarillo, y los sitios adicionales donde se observaron colonias mediante SAR, en naranja. En b) las colonias visibles en imágenes Sentinel-1 en la bahía Atka, c) la isla Coulman y d) el cabo Washington. Imagen: Communications Earth & Environment
Las imágenes forman parte de la investigación: a) Las ubicaciones de los tres sitios de estudio principales aparecen en amarillo, y los sitios adicionales donde se observaron colonias mediante SAR, en naranja. En b) las colonias visibles en imágenes Sentinel-1 en la bahía Atka, c) la isla Coulman y d) el cabo Washington. Imagen: Communications Earth & Environment

Para superar esa limitación, los científicos utilizaron el radar de apertura sintética (SAR) del satélite europeo Sentinel-1, capaz de observar la superficie independientemente de la iluminación solar y de la presencia de nubes. Esta tecnología permitió detectar directamente las agrupaciones de pingüinos sobre el hielo marino, y seguir sus cambios de posición durante los meses más oscuros del año.

La investigación se concentró en tres colonias antárticas: Atka Bay, isla Coulman y cabo Washington. Durante el invierno, sus desplazamientos generalmente fueron reducidos, muchas veces inferiores a 500 metros respecto de sus posiciones iniciales. Sin embargo, también se registraron movimientos superiores a 1,5 kilómetros en esa estación y desplazamientos de más de 5 kilómetros durante otras etapas del ciclo reproductivo.

El tiempo meteorológico podría explicar sus movimientos

Uno de los resultados más llamativos fue que algunas colonias se alejaron del borde del hielo marino fijo, incluso cuando no existían señales evidentes de que estuviera perdiendo estabilidad. En Atka Bay, por ejemplo, los pingüinos se trasladaron desde el hielo marino hacia una plataforma de hielo continental en siete de los ocho años analizados. Estos movimientos ocurrieron generalmente durante la primavera, bastante antes de la ruptura estacional del hielo.

Multitudinaria comunuidad de pingüinos emperador en la Antártida. Imagen: CC / Denis Luyten
Multitudinaria comunuidad de pingüinos emperador en la Antártida. Imagen: CC / Denis Luyten

La sincronización de los desplazamientos entre distintos grupos sugiere que podrían estar respondiendo a factores meteorológicos comunes. El viento, la exposición a las condiciones atmosféricas y la búsqueda de lugares más protegidos son posibles elementos que ayudarían a explicar estos cambios. Sin embargo, los investigadores advierten que todavía se necesitan estudios específicos para determinar qué factores desencadenan cada desplazamiento.

El hallazgo también tiene implicancias para comprender cómo responderán estas aves al calentamiento global. Los pingüinos emperador dependen de la permanencia del hielo marino durante gran parte de su ciclo reproductivo, y su pérdida prematura puede comprometer la supervivencia de las crías. Conocer cuándo, cuánto y por qué se desplazan permitirá interpretar mejor su capacidad de adaptación a una Antártida que está cambiando rápidamente. Por primera vez, los satélites permiten observar esa historia incluso durante la noche polar.

Referencia de la noticia

Grant J. Macdonald, Stewart S. R. Jamieson, Chris R. Stokes, Peter T. Fretwell, Michelle LaRue, Rose T. N. Foster-Dyer and Stéphanie Jenouvrier. Year-round movement of emperor penguin colonies observed from space.