Los ríos podrían estar llevando mucho más plástico al océano de lo que se creía
Un nuevo estudio publicado en Science estima que los ríos transportaron unas 263.000 toneladas de microplásticos hacia los océanos durante 2022. Las lluvias intensas podrían agravar el problema.

Los microplásticos se han convertido en una de las grandes amenazas ambientales de las últimas décadas. Son fragmentos diminutos de plástico, con tamaños que van desde unos pocos micrómetros hasta 5 milímetros, que pueden originarse a partir de la degradación de objetos más grandes o proceder de productos como pinturas y cosméticos.
Su presencia ya se detectó prácticamente en todos los ambientes del planeta. Ahora, una nueva investigación publicada en la revista Science pone el foco sobre un mecanismo fundamental de transporte: los ríos. Según los resultados, estos cursos de agua podrían estar llevando hacia los océanos cantidades de microplásticos mucho mayores de lo que se había estimado.
Una estimación que cambia el panorama
Una parte importante de los microplásticos que terminan en el ambiente marino comienza su recorrido en tierra firme. Desde allí pueden ser arrastrados hacia los ríos y, finalmente, alcanzar el océano. Una vez en el mar, estos diminutos fragmentos pueden alterar los ecosistemas costeros, incorporarse a las cadenas alimentarias y ser ingeridos por distintos organismos.
La enorme incertidumbre se explicaba, entre otras razones, por la escasez de mediciones directas, las diferencias entre las técnicas de muestreo y las limitaciones de los modelos informáticos utilizados. Además, muchos de ellos no lograban representar adecuadamente los cambios repentinos que se producen en los ríos después de episodios de lluvias intensas.
"Los ríos son conductos clave en el ciclo global de los microplásticos", señalaron los investigadores, aunque hasta ahora seguía sin estar claro cuánto material llegaba realmente al océano y cuáles eran los principales factores que controlaban ese transporte.
Un modelo que incorpora las lluvias
El equipo liderado por Hehao Qin, de la Universidad de Pekín, desarrolló un nuevo modelo informático para intentar resolver parte de esas dificultades. A diferencia de trabajos anteriores, la herramienta analiza las condiciones de los ríos día a día.
Para construirlo, los científicos utilizaron 1.386 mediciones reales de microplásticos obtenidas en ríos de distintas partes del mundo. A partir de esos datos incorporaron información sobre las precipitaciones diarias, el caudal de los ríos y el uso del suelo para estimar la cantidad de partículas transportadas por las corrientes de agua a escala global.

El modelo también aplica un ajuste matemático que permite comparar mediciones obtenidas con diferentes tamaños de redes y métodos de muestreo. De esta manera, busca reducir una de las principales fuentes de incertidumbre de las estimaciones anteriores.
Asia concentra buena parte del problema
Los resultados muestran una dimensión considerable del fenómeno. Según el nuevo cálculo, los ríos llevaron aproximadamente 263.000 toneladas de microplásticos hacia los océanos durante 2022.
Entre los ríos analizados, el Yangtsé aparece como el principal responsable del transporte de microplásticos hacia el mar.
Pero el estudio también aporta otra pieza clave para comprender el problema: las precipitaciones.
Las lluvias intensas pueden generar pulsos de contaminación
En numerosas cuencas, los episodios de lluvias abundantes provocan aumentos repentinos en la concentración de microplásticos de los ríos. Los investigadores describen este fenómeno como un "enriquecimiento por pulsos".
Las tormentas intensas pueden arrastrar hacia los cursos de agua los fragmentos acumulados sobre la superficie terrestre. Al mismo tiempo, la fuerza de las crecidas puede remover partículas que permanecían atrapadas en los suelos y en los sedimentos de los propios ríos.
Este vínculo entre precipitaciones y contaminación adquiere especial relevancia en un contexto de cambios en el régimen de lluvias. Los científicos advierten que, sin mayores controles sobre la producción de plástico y una gestión más eficiente de los residuos, un aumento de los episodios de precipitaciones extremas podría intensificar estos pulsos de contaminación y agravar la llegada de microplásticos a los océanos.
Referencia de la noticia
Hehao Qin et al.. (2026). • Hydroclimatic-driven pulse enrichment amplifies riverine microplastic export in developing countries.