Naturaleza pura: la sorprendente imagen de un puma cazando en el agua que confirma un cambio clave en el sur argentino
Un fenómeno inédito en la Patagonia lleva a pumas a cazar salmones en el agua, lo que altera la cadena alimentaria. Científicos analizan el impacto ecológico de esta especie invasora.

En los siempre atrapantes e interminables parajes de la Patagonia argentina, una inesperada escena está reescribiendo lo que creía saberse (al menos, hasta el momento) de la fauna local.
Un puma cazando dentro de un cauce de agua para atrapar un pez se convirtió en una de las postales más reveladoras de los últimos años.
Pero detrás de esta escena hay una historia profunda, donde la ciencia, la observación y el paso del tiempo confluyen. Investigadores del CONICET CENPAT (Centro Nacional Patagónico) llevan años estudiando al salmón Chinook, una especie exótica e invasora originaria del Pacífico Norte y que, con el correr de las décadas, se ha instalado con fuerza (y a la fuerza) en los ríos del sur argentino.
El hallazgo estrella: pumas cazando salmones vivos. Al no tener competencia con osos (como en el hemisferio norte), el puma aprovecha este "banquete" gigante. Además, tras el desove, las carcasas alimentan a cóndores, zorros y águilas, inyectando toneladas de nutrientes. pic.twitter.com/FfuWqDcA41
— CCT CONICET-CENPAT (@CONICETCenpat) April 21, 2026
Este pez puede superar el metro y medio de longitud y alcanzar hasta 60 kilos de peso. Pero su presencia no es inofensiva, ya que altera los ecosistemas acuáticos y también está modificando la dieta de los grandes depredadores y carroñeros patagónicos.
La experiencia del depredador
Durante años, los científicos detectaron algo extraño en el valle del río Caterina (Santa Cruz). Observaban cada vez con mayor frecuencia carcasas de salmones dispersas, incluso, a cientos de metros del agua. Y si bien ello sugería la presencia de un gran depredador, no había pruebas directas.
Hasta que en 2022 todo encajó. Un pescador observó restos frescos en un sitio de caza de puma. Y luego llegaron las confirmaciones por medio de cámaras trampa donde se veían pumas cazando salmones vivos en el agua. Fue el primer registro documentado de esta interacción en el mundo.
Sin competencia en Argentina
Un dato de esta postal llama la atención en el sur argentino. Y es que, aunque pumas y salmones conviven también en América del Norte, en aquellas latitudes no se registra esta escena.
La respuesta a esta diferencia está en la competencia ecológica, porque en esos ecosistemas, los osos dominan el acceso al recurso. Mientras que en la Patagonia, el puma encuentra un nicho disponible, sin grandes rivales.

No obstante, según el investigador del Centro para el Estudio de los Sistemas Marinos (CESIMAR-CONICET) Javier Ciancio, este comportamiento podría estar más extendido de lo que se cree. Aunque el carácter esquivo del puma y la escasez de rastros visibles hacen que muchas de estas escenas pasen desapercibidas.
Todo esto trae aparejada otra confirmación, y que tiene que ver con el proceso de recolonización que atraviesa el puma patagónico. Porque, al aumentar su población, algunos ejemplares comienzan a especializarse en presas inusuales.
Algo similar ya había sido registrado con los casos de pumas cazando pingüinos en el Parque Nacional Monte León.
Lo que el río trae (y deja)
Pero todo este novedoso fenómeno no termina en la caza. De hecho, allí comienza otra historia igual de fascinante. Y es que el salmón Chinook tiene un ciclo de vida particular: muere tras reproducirse.

Cada temporada, miles de ejemplares remontan los ríos, desovan y, finalmente, sus cuerpos quedan esparcidos en las orillas. Esto deja como resultado una explosión de biomasa sin precedentes.
En algunos sectores, los investigadores estimaron hasta 20 toneladas de carcasas en tramos muy reducidos de los cauces. Y es esta abundancia la que se transforma en un verdadero banquete para la fauna local (cóndores, zorros, zorrinos, caranchos, chimangos y águilas mora).
El tema es que este fenómeno genera un cambio profundo en la trama trófica. Por medio de isótopos estables, los científicos pueden rastrear cómo los nutrientes provenientes del mar -transportados por los salmones- se integran en los ecosistemas terrestres y acuáticos.

Es decir, los nutrientes del salmón se dispersan, se diluyen y terminan impactando en toda la cadena alimentaria, desde los productores primarios hasta los grandes depredadores.
Un cambio silencioso y fundamental
Esta situación que se evidencia en la Patagonia es, para los especialistas, un ejemplo claro de cómo una especie invasora puede generar efectos complejos e inesperados.
Si bien el impacto sobre los ecosistemas fluviales es evidente (con la alteración del agua y la competencia con especies nativas), también aparecen nuevas interacciones ecológicas que abren interrogantes.
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