Pingüinos de Magallanes: el sorprendente mapa de sus recorridos que revela lo que ocurre más allá de la reserva
Siete pingüinos de Magallanes fueron monitoreados con GPS en Santa Cruz y sus recorridos revelaron que utilizan un área marina mucho mayor que la protegida.

De tantas postales y escenas emblemáticas y distintivas que alberga la Patagonia argentina, una de las más emotivas es la que encuentra a miles de pingüinos de Magallanes regresando a tierra para reproducirse, para cuidar sus nidos y para alimentar a sus pichones.
Claro que eso es lo que los ojos humanos (y de turistas) alcanzan a ver. Pero buena parte de la historia transcurre mar adentro, y permanecía prácticamente oculta. Al menos, hasta hoy.
Porque un grupo de investigadores consiguió seguir los movimientos de siete pingüinos mediante dispositivos GPS, y los primeros resultados aportaron un dato que puede ser clave para la conservación de la especie en Santa Cruz.
Los pingüinos de Magallanes utilizan un espacio marino mucho más extenso para alimentarse que el que se encuentra actualmente dentro de los límites del área protegida.
El estudio fue realizaron por el Consejo Agrario Provincial (CAP) de Santa Cruz, el CONICET, la Universidad Nacional de la Patagonia Austral (UNPA), la Fundación Por el Mar y WCS Argentina. Y se extendió dentro de los límites de la Reserva Provincial Cabo Vírgenes, donde se encuentra una de las mayores concentraciones de pingüinos.
El animal más fiel del planeta
— El Club del Arte (@Arteymas_) July 19, 2026
Si no tienes algo así mejor no tengas nada!
Esta conmovedora escena es muy característica de la Patagonia argentina.
Los pingüinos de Magallanes (Spheniscus magellanicus) son famosos por ser monógamos, formando fuertes vínculos de pareja a pic.twitter.com/sle9gXINK4
Allí viven alrededor de 240.000 pingüinos de Magallanes, convirtiendo a Cabo Vírgenes en la colonia continental más austral del mundo.
El mapa que cambia todo lo que se sabía de los pingüinos de Magallanes
Durante la temporada reproductiva de 2025, los investigadores colocaron dispositivos GPS a ejemplares de la colonia de pingüinos para conocer hacia dónde se desplazaban cuando abandonaban tierra firme en busca de alimento.

Los resultados permitieron reconstruir ocho viajes de alimentación realizados por siete pingüinos y mostraron que sus recorridos abarcan sitios que se encuentran por fuera de los límites de la reserva.
El área núcleo conjunta alcanzó 5.543,2 kilómetros cuadrados, más del doble de la superficie estimada en investigaciones previas. Claro que no se trata de algo universal, puesto que las condiciones del mar patagónico pueden modificar las rutas de alimentación.
“Con este estudio buscamos conocer el uso que hacen los pingüinos del espacio marino frente a la colonia, para determinar áreas importantes en el mar donde se alimentan y descansan durante su estación reproductiva”, explicó Esteban Frere, investigador de la Universidad Nacional de la Patagonia Austral (UNPA), asociado a WCS Argentina y director del equipo de trabajo.
Una época especial (y exigente) para los pingüinos
Entre diciembre y enero los adultos deben conseguir suficiente alimento, no solamente para ellos mismos, sino también para sus crías.

En Cabo Vírgenes hay unas 120.000 parejas reproductoras, y cada una puede tener hasta dos pichones. En ese sentido, durante esas semanas, una enorme cantidad de aves necesita salir al mar para conseguir alimento.
En ese sentido, identificar los lugares donde se alimentan y descansan puede ayudar a determinar qué sectores marinos deberían recibir especial atención.
El peligro, más allá de la costa
El mapa generado por los GPS también permite poner el foco sobre algunas amenazas que pueden afectar a los pingüinos fuera de la zona protegida. Entre ellas se destaca el tráfico marítimo.

“El mar es dinámico y la zona de la desembocadura del Estrecho de Magallanes es un área de mucho tráfico y explotación de petróleo, factores que pueden representar una amenaza para los pingüinos”, explicó Frere.
A su turno, la directora provincial de Áreas Protegidas de Santa Cruz, Marisol Espino, destacó que conocer las áreas de alimentación y descanso permitirá identificar sectores estratégicos y evaluar posibles amenazas.
Un descubrimiento minuto a minuto que recién comienza
Los científicos no consideran cerrado el estudio. Por el contrario, el monitoreo continuará durante las próximas temporadas con nuevos dispositivos GPS y una mayor cantidad de ejemplares.

Porque tienen bien en claro que las condiciones del mar, la disponibilidad de alimento, las corrientes y otros factores ambientales pueden hacer que los pingüinos modifiquen sus recorridos de un año a otro.
“Este estudio científico lo vamos a realizar durante varios años para considerar también la variación anual que existe en las condiciones marinas”, explicó Frere.
De lo que no quedan dudas es de que la vida de los pingüinos de Magallanes no termina en los límites dibujados sobre un mapa de áreas protegidas.